Brenda Lozano: “He sido objeto de una desmedida cantidad de ataques violentos y misóginos”

La escritora se defiende de la polémica por su nombramiento como agregada cultural en España tras las declaraciones de López Obrador que la descartaba por ser crítica con su Gobierno

Brenda Lozano durante una entrevista en marzo de 2020.
Brenda Lozano durante una entrevista en marzo de 2020.Hector Guerrero (El Pa’s )

El puesto de agregado cultural de México en España ha desatado una tormenta política en México. Después de una semana de silencio por parte de la Secretaría de Exteriores tras la polémica generada por el nombramiento de la escritora Brenda Lozano, el presidente ha dado este viernes un golpe sobre la mesa y, en cierta manera, ha refrendado los ataques que ha sufrido Lozano en redes sociales por parte de los seguidores más acérrimos del presidente. Los argumentos: que la escritora no se había mostrado —tanto en redes sociales como en artículos publicados en este diario— como una militante sin fisuras del proyecto de nación del presidente, especialmente en lo que respecta a la ausencia de una política feminista. López Obrador ha abrazado esas críticas y ha enviado un proyectil contra la autoridad del canciller, Marcelo Ebrard: “Si no se está de acuerdo con nuestro proyecto, ¿cómo se nos va a representar?”.

Lozano, que se había mantenido al margen de una campaña de acoso tanto en redes sociales como desde los círculos políticos más cercanos a López Obrador, ha decidido este viernes romper el silencio. “En los últimos días he sido objeto de una desmedida cantidad de ataques violentos y misóginos hacia mi persona, de injurias, amenazas a mi integridad y de una gran cantidad de falsedades que parten del reclamo de haber disentido”, apunta la escritora en una columna publicada en EL PAÍS. “La polémica suscitada me dejó sola en medio de una guerra política y luchas de poder que, en el fondo, poco tienen que ver conmigo”, añade Lozano.

El mandatario ha propuesto este viernes que el cargo lo ocupe mejor una poeta indígena, “una poeta del centro del país, mexica”, y ha remarcado: “Hay hombres y mujeres con mucha preparación y ya ni hablar de cultura: ellos encarnan la cultura”. El reto que tiene ante sí el Gabinete, que no ha mencionado el presidente, pero que se lee entre líneas después del rechazo de Lozano es: ¿existe un artista o referente cultural que no haya sido crítico con el presidente o su Gobierno alguna vez en los últimos tres años?, ¿una mujer del mundo de la cultura que no haya cuestionado el desdén del Gobierno a los reclamos feministas? Otros críticos con la decisión de última hora del mandatario sospechan: “¿Se busca a un embajador cultural o a un militante?”. Por su parte, la Cancillería, que se ha mantenido alejada de la polémica estos días sin ninguna explicación oficial al respecto, pese a ser la institución encargada del nombramiento, ha rechazado hacer una declaración a este diario.

“Acepté el puesto público –que históricamente han ocupado escritores, en su mayoría hombres– con el genuino interés de escuchar, abrir puertas y tender puentes desde una postura no patriarcal a favor de los derechos de todas las personas, y teniendo presente mi lugar como parte de la comunidad cultural”, explica Lozano en su texto. Y ante las críticas a su posición no militante, insiste: “Soy parte de una generación de feministas que busca cambiar la narrativa social y cultural (...) No soy “conservadora”, ni tengo que ver con los grupos presididos por hombres ya mayores, de hecho, yo no había nacido cuando estos grupos intelectuales se formaron y tuvieron vigencia. Soy parte una generación joven de mujeres que lucha desde su trinchera –en mi caso desde la cultura– por la libertad de expresión, la paridad, la perspectiva de género y la importancia que tiene una idea de cultura amplia e incluyente”.

Lozano ha lanzado además un mensaje a los seguidores del presidente: “Voté por Andrés Manuel López Obrador en las tres elecciones presidenciales pasadas convencida de que la democracia y la libertad cultural son intrínsecas, además de que en su proyecto tendrían cabida muchas voces, incluso las que disienten en los temas de género”.

Con la decisión de este viernes del presidente, no solo se ha legitimado por parte del Ejecutivo el acoso en redes a la escritora, sino que se ha desautorizado a la autoridad competente. Incluso aunque esta esté liderada por el canciller Ebrard, uno de los posibles sucesores en el cargo de López Obrador. Y se pone de manifiesto una vez más la capacidad omnímoda del mandatario para extender sus tentáculos de poder a todos los niveles de la administración pública. El mensaje que se envía desde el Gobierno es claro y peligroso: la crítica le puede costar el empleo.

El nombramiento de Lozano se hizo público este lunes y estuvo envuelto desde el origen en un enredado conflicto en la sede de la diplomacia cultural de México en España. Todo comenzó el sábado 7 de agosto, un comunicado firmado por el poeta y entonces director de la diplomacia cultural de Exteriores, Enrique Márquez, anunciaba el cese del escritor y columnista de EL PAÍS Jorge F. Hernández de su puesto como agregado cultural atribuyéndolo a “comportamientos poco dignos” de parte del escritor. El domingo 8 de agosto un nuevo comunicado del director de la diplomacia ampliaba la información —que ya había generado un intenso debate en redes sociales— y señalaba al escritor por referirse a la embajadora de México en España, María Carmen Oñate Laborde, “en términos muy ofensivos y misóginos”. No obstante, el trasfondo tiene que ver con un artículo publicado por Hernández en Milenio en el que era crítico con el funcionario Marx Arriaga, próximo al círculo del presidente.

Los comunicados confusos y crípticos de parte de la dirección de Márquez y la Cancillería no hicieron más que encender la conversación y plantear dudas que apuntaban hacia intrigas que el público en general no acababa de entender. Hernández se defendió en diversos espacios en la prensa y en sus redes sociales, y aseguró que los señalamientos de Márquez hacia él eran falsos.

Poco después, se anunció el nombramiento de Lozano como su sustituta y comenzó en Twitter un juicio sumario contra la escritora donde las principales pruebas consistían en tuits antiguos donde denunciaba la postura indolente del Gobierno mexicano ante los reclamos feministas. En paralelo a la cruzada de los seguidores del presidente en redes, Márquez anunciaba este miércoles su dimisión.

El presidente también abonó a la polémica desde la tarima de las conferencias mañaneras. El miércoles dejó entrever su discrepancia al nombramiento de Lozano, sin referirse directamente a los involucrados, pero mostrando poca afinidad con el gremio cultural: “Es muy difícil encontrar en el aparato administrativo gente que no esté relacionada con académicos, intelectuales, que dominaron durante mucho tiempo... Nada más había dos grupos que dominaban en el mundo de las letras, lo hemos dicho aquí: el de Krauze y el de Aguilar Camín, y al final políticamente son lo mismo”. Algunos ensayistas, como Jorge Zepeda Patterson, criticaron duramente estas declaraciones pues, según él, suponen un “reduccionismo absurdo que no hace justicia a las comunidades intelectuales y artísticas que existen y han existido al margen de los dos proyectos culturales mencionados, tanto en la capital como a lo largo del territorio”.

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