La salida de Julio Scherer eclipsa el informe de gobierno de López Obrador

La renuncia del consejero jurídico del presidente se suma al relevo de secretarios y culmina una reconfiguración a fondo del Gabinete de cara a la segunda parte del sexenio

López Obrador y Julio Scherer, durante los primeros días de Gobierno.
López Obrador y Julio Scherer, durante los primeros días de Gobierno.Saúl López (Cuartoscuro)

Continúan las turbulencias en los puestos más altos del Gabinete de Andrés Manuel López Obrador. Si la semana pasada se producía la salida de la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, ahora llega la dimisión del consejero jurídico de la presidencia, Julio Scherer, uno de los hombres del círculo más cercano e influyente del presidente mexicano. La renuncia, que comenzó a circular el martes por la noche, no es oficial aunque personas próximas a Scherer la dan por hecho a este diario. La salida se produce además pocas horas antes de la presentación del tercer informe de gobierno, una formalidad de alto valor simbólico, las pasarelas preferidas de López Obrador para de tomar la iniciativa y, en este caso, concentrar su discurso en la mejoría económica y la esperanza de una salida a la crisis de la covid-19.

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De perfil discreto, las operaciones de Scherer, miembro del Gabinete desde el inicio, han provocado tensiones dentro y fuera del Gobierno. Sus intervenciones en muchos de los hitos de lo que va de sexenio, como la crisis diplomática tras la detención y posterior exoneración del exsecretario de la Defensa Salvador Cienfuegos, han ido agrandando una distancia incluso con el propio López Obrador. El movimiento anunciado la semana pasada con el nombramiento de Adán Augusto López, cuadro de máxima confianza del presidente, al frente de Gobernación había sido interpretado como un revés para Scherer.

Su salida se suma a una goteo de cambios en el Gobierno que en la última semana se ha acelerado, precipitando una reconfiguración del Gabinete de López Obrador de cara a la segunda parte del sexenio. Antes del cambio en Gobernación, Irma Eréndira Sandoval había sido relevada en junio al frente de la secretaría de la Función Pública aduciendo cambios en la estrategia anticorrupción, aunque de fondo corría un progresivo distanciamiento del presidente por decisiones Sandoval en el interior del partido, como el apoyo a la candidatura de su hermano a la gubernatura de Guerrero en contra del aspirante del presidente. La secretaria de Hacienda, otra de las plazas estratégicas, ha sufrido hasta dos cambios en lo que va de legislatura. Rumbo al Banco de México, Arturo Herrera dejó en junio la silla que había ocupado dos años antes tras la renuncia por profundas discrepancias con el presidente de Carlos Urzúa.

En el caso del consejero jurídico del presidente, una figura sui géneris mexicana de funciones difusas, las disputas más directas se han registrado con Sánchez Cordero. Desde su campaña para proponer a Arturo Zaldivar como presidente de la Suprema Corte de Justicia, la tensión ha sido casi una constante con Gobernación, la cartera orgánicamente al mando de la relación con el poder judicial. Las críticas por un exceso de intervencionismo también han surgido dentro del partido. En marzo pasado, Porfirio Muñoz Ledo le acusó de liderar una campaña de presión con llamadas telefónicas a diputados para que votaran a favor de la polémica extensión de mandato de Zaldivar al frente del Supremo, acusada de inconstitucional y cuya validación final está en manos de la propia Corte.

Como máximo responsable jurídico del Gobierno, Scherer ha estado detrás también de muchas de las reformas estrella emprendidas por el Gobierno, como la reforma eléctrica o la energética. Pendientes aún tanto de los recursos ante la Justicia como de una futura reforma constitucional, ambas suponen una marcha atrás a la liberación del sector emprendida por el Gobierno de Enrique Peña Nieto y han provocado preocupación entre sectores del mercado. Otra de las medidas polémicas que lleva su firma es el padrón de datos biométricos de usuarios de telefonía móvil. Otra polémica propuesta impugnada ante en los tribunales.

Hijo del fundador del semanario Proceso, uno de los periodistas más prestigiosos y críticos durante las últimas décadas del priismo, su polémica más sonada fue en abril pasado. En una de sus escasas intervenciones públicas, en relación con la veda informativa durante la campaña electoral, Scherer afirmó: “Hay que taparle la boca también a los reporteros y decirles ‘por favor no pregunten de eso’”. Poco después, el consejero se retractó y pidió disculpas.

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