“A la Comar le falta presupuesto y alternativas migratorias para los haitianos”

La oficina encargada de gestionar las solicitudes de refugio (Comar) está desbordada ante las miles de solicitudes sin atender. Su titular reclama más fondos y planes para que los refugiados puedan moverse o trabajar en México

Andrés Alfonso Ramírez Silva, coordinador general de la Comar, este miércoles.
Andrés Alfonso Ramírez Silva, coordinador general de la Comar, este miércoles.Alejandra Rajal

El coordinador de la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (Comar), Andrés Ramírez, forma parte de esos funcionarios que han sido motivo de orgullo para un país. Frente a sus ojos ha visto pasar algunas de las crisis de desplazados más graves de las últimas décadas como las de Ruanda, Kosovo o Siria trabajando durante 28 años en ACNUR, la Agencia de Naciones Unidas para los refugiados. En 2018 se incorporó al Gobierno de Andrés Manuel López Obrador como responsable de una oficina que ha visto cómo se desbordaban sus capacidades mientras se reducía año tras año el presupuesto asignado para enfrentar una crisis que alcanza cifras récord. La llegada de miles de haitianos a Tapachula (Chiapas) sin más salida que esperar meses y meses una respuesta a su estatus migratorio ha terminado por hacer estallar la ciudad fronteriza.

Pregunta. ¿Qué está pasando para que Comar tarde tanto en responder a las solicitudes de refugio? ¿Es un asunto de presupuesto, volumen de solicitudes, personal disponible? ¿Cuánta responsabilidad tiene la Comar en esta crisis?

Respuesta. Es todo eso al mismo tiempo. Hemos recibido más gente que nunca en la historia de México. En 2019 recibimos 70.400 solicitudes de asilo y refugio y este año vamos a rondar las 120.000. Lógicamente sí es un tema de números, pero al mismo tiempo tenemos un presupuesto limitado y por tanto una capacidad operativa y de respuesta limitada, condicionada también por estos números. El personal con el que cuenta la Comar está muy capacitado y comprometido y está trabajando en jornadas muy intensas.

P. ¿Cuáles son las otras carencias?

R. Estamos buscando la manera de incrementar los traductores. Tenemos cuatro traductores y necesitamos más y más espacio. Esperamos habilitar algunos trailers para tener cuatro nuevas oficinas para entrevistas la semana que viene. Pero lo que más nos agobia es la llegada de haitianos en cantidades enormes superando incluso a los hondureños que tradicionalmente ocupaban el primer lugar. Eso complica aún más la situación por el tema de la lengua, pero también porque nosotros no los consideramos refugiados. Eso nos complica muchísimo más porque vemos que se nos está colapsando el sistema de asilo en detrimento de las gentes que están genuinamente buscando protección internacional.

P. La organización Human Rights Watch (HRW) acusó este miércoles al gobierno de México de expulsar de forma masiva a migrantes y solicitantes de asilo, a una selva remota de Guatemala, sin respetar el debido proceso y poniendo en riesgo sus vidas. ¿Qué sabe de esto?

R. La verdad es qué tal vez si haya casos de personas solicitantes que hayan enviado a Guatemala, pero no nos consta. Yo estoy verificando la información cuando menos de algunos en cuyo caso lo remitiré al Comisionado del INM para evitar que eso ocurra. Por otro lado, a propuesta mía, acorde con el quinto visitador de la CNDH una invitación para visitar nuestro centro de Registro en Tapachula.

P. El retraso de tantos meses hablan de una Comar desbordada...

R. Como cualquier institución que de repente ve incrementadas sus necesidades de forma exponencial. Lógicamente el presupuesto tendría que verse reflejado de tal suerte que pueda inyectarle un ánimo especial a la capacidad operativa. Nosotros lo estamos haciendo ver, pero no solo pedimos dinero. Pero bueno, nosotros no nos autoasignamos el presupuesto.

P. La evolución de las cifras hacía prever este incremento, no parece ilógico que les redujeran el presupuesto el año pasado.

R. Lo sé y nosotros lo hemos manifestado claramente. Hemos estado aquí tocando puertas y consiguiendo recursos por todos lados. Pero bueno, yo no entré a estas alturas de mi vida a este puesto para estar llorando por dinero. Sigo avanzando y hago lo que puedo con lo que tengo.

P. ¿Qué haría falta?

R. Dos cosas principalmente: alternativas migratorias para los haitianos y un aumento del presupuesto.

P. ¿Se puede atribuir a Comar el retraso y la saturación en Tapachula?

R. Es atribuible a los elementos que le acabo de describir. Si tuviéramos lo primero y tuviéramos lo segundo, pues no habría este problema, pero como no tenemos ni lo uno ni lo otro. Creo que resolviendo el tema de las alternativas migratorias nos quitaría en buena medida un gran peso de encima.

P. ¿A qué se refiere con alternativas migratorias?

R. Ahora mismo la única alternativa que está viendo la gente es la Comar. Todos vienen con nosotros porque no hay alternativas como tarjetas migratorias que les dé derecho a una estancia regular para no ser deportados, puedan acceder a un empleo o tengan una residencia temporal.

P. ¿Qué le está pareciendo la actitud del Instituto Nacional de Migración (INM) o cómo está respondiendo a estas caravanas?

R. Nosotros no tenemos atribuciones en eso. Yo respondería como dijo el subsecretario Alejandro Encinas que señaló que los que tengan documentos de tránsito podrán pasar. Paralelamente el Instituto Nacional de Migración está establecido que tienen una atribución de contención y podrá coadyuvar con la Guardia Nacional, y cualquiera que abuse de los derechos humanos de los migrantes deberá ser castigado conforme a derecho. Pero como le digo, no es atribución de la Comar y la contención es un asunto que no está entre nuestras facultades.

P. ¿Por qué no son refugiados los haitianos?

R. Porque llegan de Brasil y de Chile, o sea, no son personas que estén huyendo de Haití. La condición de refugiado está muy claramente establecida en la normativa internacional y ellos no entran en esos parámetros. Según la Declaración de Cartagena, refugiado es una persona que huye por razones de persecución en su país de origen. México asume una definición más amplia e incluye violencia generalizada o violación grave de Derechos Humanos, pero en el caso de los haitianos que llegan de Brasil y Chile, pues no salieron por un tema de persecución.

P. Por nacionalidades, ¿quiénes son los solicitantes de refugio más numerosos?

R. En el séptimo lugar de los solicitantes están los chilenos y en el noveno brasileños que en realidad son hijos de haitianos, que están en segundo lugar. Los haitianos triplicaron el número de solicitantes que tuvimos en el año 2020. Frente a los 5.900 de 2020 ahora recibimos a casi 20.000. Y eso en solo ocho meses. A eso hay que sumar 2.590 chilenos y 1.243 brasileños, porque tanto unos como otros son hijos de haitianos. Si sumas todos ellos se acerca a los hondureños que son 26.690.

Migrantes haitianos caminan por la carretera en Huixtla, en Chiapas.
Migrantes haitianos caminan por la carretera en Huixtla, en Chiapas.Marco Ugarte (AP)

P. ¿México tiene capacidad para absorber el volumen actual de refugiados?

R. Para México no es realmente un gran problema. Teniendo en cuenta que México está entre las 20 economías más grandes del mundo y la extensión del país, casi dos millones de kilómetros cuadrados, no es un problema. Además, el país tiene grandes áreas de oportunidad. El problema es que el 70% de las solicitudes de refugio se concentran en Tapachula y sí se convierte en el caldo de cultivo de una situación más tensa.

P. Usted tiene gran experiencia a nivel internacional, en comparación con otras crisis de desplazados, ¿qué tamaño tiene esta?

R. Yo estuve 28 años trabajando en ACNUR y generalmente eran operaciones de refugiados típicas, es decir, personas que huían de un conflicto de persecución como en el caso de Ruanda, Bosnia, Afganistán, los refugiados de Zaire o la Primavera Árabe que también generó muchos desplazados. Estamos hablando de números mucho más grandes con millones de personas desplazadas. Solo en el caso de Ruanda se levantaron campamentos de entre tres y cuatro millones de refugiados.

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Sobre la firma

Jacobo García

Es periodista en México, Centroamérica y Caribe. Fue corresponsal de El Mundo y Associated Press en Colombia antes de llegar a EL PAÍS. Editor Premio Gabo’17 en Innovación y Premio Gabo’21 a la mejor cobertura. Finalista True Story Award 20/21 y colaborador en varios libros colectivos sobre periodismo y América Latina.

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