Amnistía Internacional denuncia deficiencias en las investigaciones de feminicidios en el Estado de México

La entidad federativa registra la mayor cantidad de carpetas de investigación abiertas por homicidio contra mujeres y los niveles más altos de impunidad en el país, según un informe del organismo

Una joven se manifiesta frente a la Fiscalía del Estado de México, en el municipio de Chimalhuacán, para exigir justicia por el feminicidio de Diana Velázquez.
Una joven se manifiesta frente a la Fiscalía del Estado de México, en el municipio de Chimalhuacán, para exigir justicia por el feminicidio de Diana Velázquez.Nayeli Cruz

Cuando en el 16 de octubre de 2018, Julia Sosa, comerciante de 43 años del Estado de México, no regresó a su casa, una de sus cinco hijas decidió acudir a la policía de Nepantla para denunciar su desaparición. Las autoridades le afirmaron que debía esperar 72 horas para levantar una denuncia y fue hasta cuatro días después que la Fiscalía de Amecameca, otra localidad mexiquense, aceptó abrir una investigación. Fue entonces cuando comenzó un suplicio para la familia, porque las autoridades no llevaron a cabo las acciones de búsqueda adecuadas, informa Amnistía Internacional en un informe que denuncia las deficiencias de las autoridades mexiquenses en las investigaciones de feminicidios en esa entidad federativa. “A pesar del conocimiento de la desaparición y de la denuncia interpuesta, las autoridades no llevaron a cabo las acciones de búsqueda adecuadas. Por ejemplo, no se trató de geolocalizar el teléfono de Julia ni de rastrear los movimientos en sus cuentas, a pesar de que sus hijas manifestaron haber recibido “mensajes raros” desde su teléfono pidiendo las claves”, se afirma en el documento.

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Fueron las hijas de Julia quienes decidieron investigar por su cuenta lo ocurrido con su madre dada la inacción de las autoridades. Según el relato de una de las hijas, la familia sospechaba de la pareja de su madre, quien actuaba de “forma extraña” desde el día de la desaparición. “En esa confrontación, se percataron de que él estaba muy nervioso y les dijo que estaba siendo amenazado por otra persona, pero finalmente accedió a darles las llaves del rancho en el que trabajaba”, relata el informe. Las hijas de Julia se dirigieron hasta el lugar y tras hacer una inspección se percataron de que en un punto había tierra removida. “Empezaron a excavar hasta que encontraron una sábana de su madre, y vieron una parte de un cuerpo humano, por lo que decidieron dejar de excavar y llamar a las autoridades. Sin embargo, estas dijeron que no podían acudir porque no tenían personal suficiente, de manera que las hijas de Julia tuvieron que quedarse solas en el rancho toda la noche resguardando el lugar”, según la denuncia de Amnistía. La tarde del día siguiente llegó al rancho un agente de la policía local, quien vigiló la zona del hallazgo a espera de que llegara el personal del Ministerio Público, quienes se aparecieron tres horas después. “Las autoridades continuaron la excavación y posteriormente confirmaron el hallazgo de una persona sin vida, corroborando las hijas de Julia que se trataba de su madre”, afirman desde Amnistía.

México sigue siendo uno de los países más violentos para las mujeres. En 2020, el país registró 3.723 muertes violentas de mujeres, de las que 940 fueron investigadas como feminicidios. “El Estado de México —alerta Amnistía Internacional— es la entidad federativa con mayor cantidad de carpetas de investigación abiertas por feminicidio en términos absolutos y la onceava en términos relativos, con una tasa del 1,68 por 100 000 mujeres (la tasa a nivel nacional es de 1,44)”. En esa entidad federativa, según organismos de derechos humanos, las desapariciones de niñas y mujeres representan el 46%, casi el doble de la media nacional.

El suplicio de las hijas de Julia no terminó con el hallazgo del cuerpo. Vanesa, una de las muchachas, recuerda que tuvieron que esperar varias horas para ser entrevistadas por las autoridades y fue hasta las cuatro de la mañana que un oficial de Nezahualcóyotl les tomó declaración. “Lo recuerdo muy mal, había un policía que se dormía. Él me estaba preguntando y se estaba durmiendo. Fue muy desagradable, se dormía y ya al final que terminé, me hizo leer lo que yo le había dicho y todo estaba mal redactado”, relata Vanesa en el informe.

Más tarde encontraron a la pareja de Julia colgado de un árbol cercano al rancho, lo que hizo que las autoridades locales armaran rápidamente su hipótesis: él habría asesinado a Julia y posteriormente había decidido suicidarse a causa de los remordimientos. Sin embargo, las hijas de Julia Sosa tienen indicios de que en el asesinato de su madre participó una segunda persona, quien podría ser el autor de las amenazas que recibía la pareja de Julia. A pesar de las sospechas de la familia, las autoridades nunca han investigado a esta persona, justificando que fue la pareja de Julia quien la mató y que el caso está “claro”, denuncia Amnistía. “Dijeron ‘ya se murió, ya se murieron los dos, así que se quede’. […] Desde la entrevista que tuvimos allá [en la Fiscalía] me di cuenta de que lo que nos dieron a entender es que dejáramos las cosas en el olvido, y vi que realmente es cierto que no hay justicia”, afirma Vanesa.

Amnistía denuncia que en este caso las autoridades no examinaron todas las líneas de investigación para demostrar que el responsable del feminicidio fue su pareja. “No se ha investigado la línea relacionada con la persona que señalan las hijas de Julia, a pesar de que ellas tienen importantes indicios que apuntan a su posible participación en los hechos. Por ejemplo, sus hijas aseguran que después de la desaparición de su madre recibieron unos mensajes de texto desde su teléfono escritos con un estilo que no se corresponde con la forma en la que escribía Julia, y que atribuyen a un amigo de la familia, de quien sospechan que estuvo involucrado en los hechos. Esta falta de investigación contradice el estándar internacional de la calidad de la investigación penal, el cual indica que los Estados tienen el deber de realizar una investigación que sea exhaustiva”, afirman desde Amnistía.

El organismo entrevistó a agentes del Ministerio Público quienes justifican las deficiencias en esta investigación a la excesiva carga de trabajo, la falta de formación especializada sobre feminicidios y desapariciones y tecnología así como el análisis de imágenes o llamadas. “Además de no examinar todas las líneas posibles, la falta de investigación también se observa en la no realización de todas las diligencias necesarias para profundizar en una línea de investigación concreta y esclarecer los hechos. Así, hasta inicios del año 2021, tres años después del feminicidio de Julia Sosa, no se había entrevistado a sus hijas ni se había incorporado la carpeta de investigación por el supuesto suicidio de la pareja de Julia a la carpeta de investigación del feminicidio con el fin de agotar esta línea de investigación”, concluye el documento.

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Carlos Salinas Maldonado

Redactor de la edición América del diario EL PAÍS. Durante once años se encargó de la cobertura de Nicaragua, desde Managua. Ahora, en la redacción de Ciudad de México, cubre la actualidad de Centroamérica y temas de educación y medio ambiente.

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