La IV Bienal de Novela Mario Vargas Llosa intenta saldar su deuda con la disparidad de género

Después de ser criticados en 2019 por no incluir mujeres en paneles, en el jurado y entre los finalistas, la cuarta edición de este evento trae una configuración más paritaria

De izquierda a derecha: Carmen Boullosa, Alejandro Zambra, Selva Almada, Rosa Montero y Juan Gabriel Vásquez, finalistas de la IV Bienal de Novela Mario Vargas Llosa.
De izquierda a derecha: Carmen Boullosa, Alejandro Zambra, Selva Almada, Rosa Montero y Juan Gabriel Vásquez, finalistas de la IV Bienal de Novela Mario Vargas Llosa.EL PAÍS

La ciudad de Guadalajara celebrará este jueves y hasta el próximo domingo la cuarta edición de la Bienal Mario Vargas Llosa, que otorgará un premio a la mejor novela en español publicada en los últimos dos años: entre enero del 2019 y diciembre del 2020. La bienal arrancó su primera edición en 2014 y desde entonces otorga un premio de 100.000 dólares (unos 85.000 euros) al ganador, lo que convierte al galardón en uno de los mejor remunerados en América Latina.

La cátedra cayó en desgracia pública en 2019, cuando celebró su tercera edición, después de que decenas de escritores criticaron en una carta abierta la disparidad de género en los paneles del evento (13 hombres y solo tres mujeres), en los finalistas (cuatro hombres y una mujer), y en el jurado (cuatro hombres, una mujer). Dada la disparidad, decían los firmantes, no sorprendía que en las tres bienales celebradas anteriormente –2014, 2016, 2019– los ganadores fueran hombres: el español Juan Bonilla por Prohibido entrar sin pantalones; el chileno Carlos Franz Thorud por Si te vieras con mis ojos; y el venezolano Rodrigo Blanco Calderón por The Night. “Es inadmisible que en el siglo XXI, en plena ola de reivindicaciones por la igualdad, se organice sin perspectiva de género un evento como la Bienal de Novela Mario Vargas Llosa”, decía la carta firmada por escritores como Mariana Enríquez, Liliana Colanzi, Rosa Montero o Juan Villoro y que también exigía a los organizadores “trabajar para ajustar esa desigualdad histórica que ha condenado a las mujeres a un lugar de subalternidad y silencio”.

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Dos años después, las cifras pintan algo distinto. Hay dos o tres mujeres en cada uno de los ocho paneles del evento; tres autoras entre los cinco finalistas; y tres mujeres entre los cinco miembros del jurado, que ahora es dirigido por la cronista argentina Leila Guerriero y en el que también están la mexicana Rosa Beltrán y la estadounidense Raquel Chang-Rodríguez.

“Hemos sido escrupulosos y hemos tratado de mantener una convocatoria paritaria”, dice a EL PAÍS el nuevo director de la cátedra, el escritor peruano Raúl Tola, quien fue nombrado en julio de 2020. Tola contó a EL PAÍS que la paridad en los finalistas “ha sido una feliz coincidencia”, que la disparidad en el 2019 ocurrió más por un “tema de cancelaciones”, y que “el espíritu de la cátedra es promover la creación literaria de calidad de hombres y mujeres por igual”.

El jurado recibió 412 postulaciones para esta cuarta bienal, y entre los cinco finalistas que podrían ganar los 100.000 dólares están la argentina Selva Almada por No es un Río; la española Rosa Montero por La Buena Suerte; la mexicana Carmen Boullosa por El libro de Eva; el colombiano Juan Gabriel Vásquez por Volver la vista atrás; y el chileno Alejandro Zambra por Poeta Chileno. La Bienal abrirá su primera mesa de discusión con una charla entre los cinco autores, en la Universidad de Guadalajara. A excepción de la novela de Vásquez –que relata la historia de un director colombiano en el maoísmo de mitad de siglo XX– las otras cuatro traen debates de género y sexualidad en el centro o partes fundamentales de sus páginas: la masculinidad, la violencia intrafamiliar, los mitos alrededor de la feminidad, o la paternidad.

La libertad como ‘leit motiv’

Contando a los cinco finalistas, a la Universidad de Guadalajara llegarán también otros treinta autores como el peruano Santiago Roncagliolo (cuya nueva novela Y líbranos del mal trata el tema del abuso sexual en la iglesia católica), la argentina Gabriela Cabezón Cámara (su novela Las Aventuras de la China Iron fue nominada al premio Booker el año pasado) o el colombiano Santiago Gamboa (cuya nueva novela Colombian Psycho trata el tema de los desaparecidos en su país). Cada uno de los ocho paneles en los que participarán será presencial –los organizadores pidieron a los autores sus certificados de vacunación y pruebas PCR para asistir– y estarán disponibles en Facebook. El tema principal del evento, que los autores estarán discutiendo estos cuatro días, es “la literatura: último refugio de la libertad”.

“En ese tiempo, nosotros tuvimos que ceder nuestra libertad”, dice Tola, el director, refiriéndose a los primeros meses de estricto confinamiento cuando se declaró la pandemia en marzo del 2020, para poder reducir los contagios. “Y la literatura ha sido un refugio para el alma de todas las personas: gracias a las ficciones hemos podido viajar y vivir otras vidas”. Tola, que personalmente se refugió en las letras de William Faulkner y John Dos Passos, propuso este tema de libertad al comité organizador en el que están Mario Vargas Llosa, y las dos cabezas de la Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara, Raúl Padilla y Marisol Schultz (aunque la Bienal se organizó las dos primeras veces en Lima, se mudó en 2019 a Guadalajara tras dificultades de financiamiento, y ahora cuenta con el apoyo económico de la FIL).

“Siempre me he preguntado cómo la pasa la gente que no le gusta la literatura o no le gusta el arte”, dice Tola. “Esa debe haber sido una soledad realmente insoportable, porque finalmente en la literatura encuentras eso, un punto de escape, un punto de libertad”.

Además de celebrar a todos los autores, la fundación que organiza la Bienal busca promover la obra del Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa, y dos eventos en particular lo harán especialmente en esta cuarta edición: una presentación de la obra teatral del autor, publicada en 2008, Al pie del Támesis, el sábado en la noche; y una conversación el domingo en la tarde, antes de anunciar el ganador de la Bienal, entre él y los miembros del jurado Leila Guerriero y Rosa Beltrán.


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