La selección mexicana se queda sin aficionados en las tribunas por el grito homófobo

La FIFA vuelve a sancionar a la Federación Mexicana de Fútbol por insultos peyorativos con dos partidos como local a puerta cerrada

La selección mexicana durante el partido contra Honduras, en el estadio Azteca, el 10 de octubre.
La selección mexicana durante el partido contra Honduras, en el estadio Azteca, el 10 de octubre.YOALI MARTINEZ (Getty Images)

El enemigo del Tri está en casa. La FIFA, el censor del fútbol, ha multado a la Federación Mexicana de Fútbol (FMF) con dos partidos como local a puerta cerrada. El grito de “puto” a la hora del despeje del guardameta rival ha vuelto a perjudicar al equipo nacional que, por más campañas y advertencias que haga, sufre por la actitud de sus propios aficionados.

Durante los partidos de eliminatoria mundialista en los que México enfrentó a Canadá y Honduras se escuchó en varias ocasiones el grito considerado homofóbico. En ambos juegos, las bocinas y publicidad dentro del estadio Azteca suplicaban a sus hinchas evitar el cántico. La advertencia no es mínima. Los niveles de castigos han empezado desde las multas económicas, partidos de local sin aficionados hasta escalar a perder puntos en las eliminatorias. El último castigo es el de dejar fuera a México del Mundial de Qatar.

En la próxima fecha de partidos clasificatorios México jugará como visitante contra Estados Unidos y Canadá. El 30 de enero, el Tri enfrentará a Costa Rica y el 2 de febrero lo hará contra Panamá. Por lo que ambas fechas serán a puerta cerrada en el campo del Azteca. Si los hinchas erradican el cántico, podrán ver el clásico del continente contra Estados Unidos y luego el México contra El Salvador, ambos en marzo de 2022. El golpe va directo a las finanzas de la selección mexicana que apenas el 7 de octubre pudo jugar con aficionados en las tribunas porque el juego contra Jamaica (2-1) se jugó a puerta cerrada. Además, México deberá pagar una multa económica de más de 109.000 dólares. La FMF, en un escueto comunicado, se abstuvo de volver a condenar el grito y solo reiteró “su compromiso por seguir trabajando en esfuerzos encaminados a promover el respeto y la igualdad”.

Los intentos por aplacar el grito no solo han sido de la Federación de México, también han venido de la Concacaf que lo vetó en los estadios de Estados Unidos, donde se reúne la comunidad mexicana para seguir los partidos amistosos y los de la Copa Oro. What’s wrong is wrong (lo que está mal, está mal) era el lema de la campaña que poco éxito tuvo. Incluso la empresa adidas lanzó un vídeo con sus embajadores mexicanos, como los futbolistas Diego Lainez, Edson Álvarez y Janelly Farías, además de la periodista Marion Reimers. “Se lo gritas a mi hija o a mi hijo que no entienden por qué amar a su manera te parece una ofensa”, se lee en el promocional. “La gente que nos reconocía por ser inventores de la ola [aquel movimiento de los aficionados en las gradas] ahora nos reconocen por esto”, dice el jugador Sebastián Córdova.

La cruzada de la FIFA contra el grito de “puto” comenzó desde el Mundial de Brasil 2014. Cada año ha ido en aumento su severidad en los castigos e incluso, durante Rusia 2018, advirtió a los aficionados de que si se escuchaba podrían expulsar del estadio a quien lo hiciera. En la Liga mexicana también está prohibido el cántico e incluso el nombre del actual torneo se llama “Grita México”. El problemático grito, sin embargo, le pone el pie al fútbol mexicano.

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Sobre la firma

Diego Mancera

Es portadista de EL PAÍS América y periodista de la edición mexicana desde 2016. Está especializado en temas de deportes. Es licenciado en Ciencias de la Comunicación y Periodismo por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Vive en Ciudad de México.

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