México recorta el encargo de medicamentos a la ONU para 2022 tras los problemas de desabasto

El Gobierno y la UNOPS reconocen “deficiencias” en la compra pública para el sector salud y prometen mejoras en la próxima licitación

Un grupo de personas protesta contra el desabasto de quimioterapias, en el aeropuerto de Ciudad de México en junio.
Un grupo de personas protesta contra el desabasto de quimioterapias, en el aeropuerto de Ciudad de México en junio.Manuel Velásquez (Manuel Velásquez/El País)

El Gobierno mexicano ha defendido este lunes la continuidad de su acuerdo con la UNOPS, la agencia de la ONU especializada en logística, para la compra de medicamentos. Pese al espaldarazo, ambas partes han reconocido “deficiencias” en un proceso sembrado de retrasos y han prometido cambios en el calendario y en el sistema de distribución de cara a la próxima licitación, para evitar caer nuevamente en el desabasto. El encargo para el segundo semestre de 2022 será considerablemente menor al de 2021: la UNOPS comprará apenas el 31% de lo que se le pidió este año.

La UNOPS lanzará en diciembre la licitación para medicamentos y material de curación y las entregas empezarán a partir de julio de 2022. El suministro para la primera parte del año, han insistido varias veces los funcionarios, ya está asegurado con los contratos firmados hasta ahora. “El mensaje que quiero mandar es que estamos a tiempo en lanzar la licitación”, ha afirmado en rueda de prensa el director regional adjunto de la agencia internacional, Giuseppe Mancinelli, tras los retrasos en la compra para este año.

El presidente Andrés Manuel López Obrador presentó el acuerdo con la UNOPS como la solución definitiva a los problemas de abasto que se han agravado desde su llegada al Gobierno. Sin embargo, año y medio después de la firma, la ambición del convenio ha sido reducida. Para la segunda mitad de 2022, la UNOPS tendrá el encargo de adquirir 634 claves o tipos de productos -361 medicamentos y 273 materiales de curación-, frente a las 2.034 que buscaba surtir con su anterior compra. Aunque la nueva licitación cubre solo un semestre y no un año entero, como en 2021, es una diferencia considerable.

El Instituto de Salud para el Bienestar (Insabi) comprará los medicamentos patentados o de un solo proveedor, de los que antes se ocupaba la UNOPS. “Los procedimientos de compra para nosotros son más ágiles”, ha explicado brevemente el director de la institución, el antropólogo Juan Antonio Ferrer. También se le recorta a la UNOPS el número de medicamentos oncológicos, de 155 en 2021 a 28 para el segundo semestre de 2022. Las interrupciones constantes en el abasto de quimioterapias han provocado un amplio movimiento de protesta de padres de niños con cáncer. Recientemente, López Obrador admitió la escasez y pidió una solución “sin excusas” a las autoridades sanitarias.

Esta reducción en el volumen de claves se da después de que la compra de 2021 lanzada por la UNOPS dejara un 48% sin adjudicar. El Gobierno señaló que un 13% de las claves no recibió ofertas, un 12% obtuvo propuestas por encima del precio de referencia, y un 7% recibió respuestas de proveedores inhabilitados por el Ejecutivo, entre otras explicaciones. En cualquier caso, este porcentaje supera por mucho el estándar logrado durante las compras en sexenios anteriores - en 2018, se dejó sin adjudicar apenas el 9% de las claves-. Para llenar el vacío, este año el Gobierno ha tenido que salir a comprar a toda prisa las restantes.

Además de recortar el número de claves, el Gobierno y la UNOPS buscan corregir algunos errores de cara a 2022. Se va a dar más tiempo a los laboratorios entre la firma de contratos y la fecha de entrega, una demanda del sector. Los plazos de la UNOPS para este año disponían que los proveedores entregaran dos meses después de la firma, cuando en promedio se tarda entre tres y cuatro meses en producir un medicamento. “La industria está pidiendo un periodo de al menos tres meses de planificación”, ha señalado Mancinelli.

También se quiere agilizar el pago a los proveedores, un tema que provocó roces entre el Gobierno y la UNOPS, así como descontento en la industria. Para retribuir a los laboratorios, la agencia internacional tiene que esperar a que se confirme la recepción de los medicamentos en los almacenes estatales. Estos almacenes se “sobrecargaron”, según el Insabi, lo que retrasó las remuneraciones. Ahora, el Insabi está explorando con Hacienda la posibilidad de hacer pagos parciales a los distribuidores antes de que estos hayan entregado la carga completa. “Tenemos que volvernos más eficientes”, ha reconocido Juan Antonio Ferrer.

En paralelo, el Ejecutivo ha afirmado este lunes que los laboratorios podrán entregar los medicamentos directamente a los pacientes. Esto supone una vuelta parcial al esquema anterior, en que la distribución estaba a cargo de un puñado de grandes empresas, en alianza con los laboratorios. López Obrador consideró que esto fomentaba la corrupción y devolvió al Gobierno la distribución, una responsabilidad que ha tensado al máximo las capacidades del sector público y provocado problemas en el suministro.

Pese a los tropiezos, el Ejecutivo ha defendido las virtudes del convenio. La UNOPS estima ahorros por 10.000 millones de pesos, unos 500 millones de dólares, si se toma en cuenta el precio máximo de referencia de compras anteriores. Atribuyen los ahorros, en parte, a la apertura al mercado internacional, si bien el 94% de los proveedores son mexicanos. La agencia asegura que el 97% de las claves de medicamentos para 2021 ya han sido entregadas conforme al calendario.

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Sobre la firma

Jon Martín Cullell

Es redactor de la delegación de EL PAÍS en México desde 2018. Escribe principalmente sobre economía, energía y medio ambiente. Es licenciado en Ciencias Políticas por Sciences-Po París y máster de Periodismo en la Escuela UAM- El PAÍS.

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