Un presunto asesino prófugo y sus padres cómplices: el feminicidio impune de Montserrat Bendimes

Marlon Botas, acusado de la muerte de su novia en abril del año pasado en Veracruz, envía un mensaje en vídeo a las autoridades desde la clandestinidad

La joven veracruzana Montserrat Bendimes, en una fotografía difundida en redes sociales.
La joven veracruzana Montserrat Bendimes, en una fotografía difundida en redes sociales.RR.SS.

Su familia contó que durante los días en que Montserrat Bendimes estuvo internada con severos golpes, la chica, de 20 años, estudiante de Ingeniería en Veracruz, pronunció un nombre antes de morir: “Fue Marlon”. La joven había sido ingresada en abril del año pasado después de que su pareja le propinara una paliza mortal, según señaló, que la mantuvo conectada a las máquinas de un hospital hasta que su cuerpo no resistió. Por ese entonces, el principal sospechoso ya estaba en paradero desconocido. Con la ayuda de sus padres, según la versión de la Fiscalía estatal, Marlon Botas logró huir mientras su novia agonizaba en un hospital. A más de un año de lo sucedido, solo los padres de él cumplen condena por complicidad, pero Botas sigue prófugo y el crimen de Bendimes continúa impune. Este lunes, el que fuera su pareja se ha atrevido a enviar un mensaje desde la clandestinidad exculpándose a él y a su familia.

El asesinato de Bendimes provocó una ola de indignación en Veracruz, donde los colectivos feministas que arroparon a la familia desde lo sucedido organizaron marchas y acciones para buscar justicia. La captura de los padres de Botas en Ciudad de México en noviembre del año pasado sentó un precedente para quienes colaboren con los asesinos de mujeres, según celebraron estas organizaciones. Y se empapeló el Estado con el rostro de Marlon Botas: grafitis en las paredes, muñecos con su foto en el malecón, carteles de búsqueda y captura, vídeos e imágenes en redes sociales. La Fiscalía anunció que había pedido a la Interpol que emitiera una ficha roja de búsqueda en casi un centenar de países —aunque la ficha no es pública en la web del organismo— y ofreció una recompensa de 250.000 pesos (unos 12.500 dólares) por alguna pista sobre su paradero.

El caso de Bendimes sufrió desde entonces un parón trágico. Como sucede con la mayoría de delitos en México, donde el 95% de ellos no se resuelve. Y, especialmente, en los casos de violencia machista, una crisis de seguridad nacional que ningún Gobierno ha logrado controlar, que no da tregua impunemente a la mitad de su población y que se cobra la vida de 11 mujeres al día. Pese a la encarcelación de los padres, que habían huido a la capital del país, Botas se había salido con la suya.

Este lunes, el canal de televisión Imagen, publicó un vídeo que les había llegado de forma anónima, señalaron sus presentadores, donde se observa al acusado sobre un fondo blanco. Botas apunta directamente que lo sucedido se trató de un “lamentable accidente”. Que su familia no tuvo nada que ver. Y alegó una “cacería” en su contra y la de su familia. Pidió además que liberaran a sus padres, Diana Fuentes y Jorge Botas. Y las redes ardieron. Acostumbradas las mujeres de México a escuchar tantas veces y en tantos casos de otras asesinadas que se suicidaron, se cayeron, se murieron solas.

La Fiscalía de Veracruz, así como su gobernador, Cuitláhuac García, respondió en un comunicado que la “procuración de justicia no se negocia”. “En este caso, como en todos aquellos en los que se atenta contra una mujer, no habrá impunidad”, señaló el mensaje firmado por la fiscal general del Estado, Verónica Hernández. No obstante, a más de un año de lo sucedido, el principal sospechoso continúa prófugo de la justicia y el atrevimiento de enviar un mensaje a las autoridades desvela la confianza que tiene en que la impunidad juegue a su favor.

El feminicidio de Bendimes ha tomado fuerza de nuevo y la lucha de su familia y las organizaciones para exigir justicia se ha avivado con el mensaje de Botas. Unas declaraciones que de nuevo culpabilizan a la joven de su muerte y tratan de esquivar el proceso que se debe llevar en los tribunales. Al grito de “No fue un accidente”, cientos de usuarias de redes sociales han mostrado de nuevo su indignación por un caso que se encontraba dormido en el debate nacional, eclipsado por otros que no cesan en México. Los últimos, los asesinatos de mujeres en Nuevo León, el de María Fernanda Contreras, de 27 años, el de Debanhi Escobar, de 18, y el de Yolanda Martínez, de 26, del que las autoridades apuntan todavía a un suicidio sin haber dado a conocer detalles de cómo falleció.

El movimiento feminista mexicano, único contrapoder en las calles al Gobierno federal de Andrés Manuel López Obrador, se encuentra más fuerte que nunca. Ante la impunidad rampante, cada caso de una mujer asesinada o víctima de violencia machista, provoca cotas de protesta impensables hace una década. Fue además en Veracruz, uno de los Estados con más crímenes contra mujeres del país, donde se promovió un paro nacional histórico el 9 de marzo de 2020 organizado por Las Brujas del Mar. El caso de Bendimes es de nuevo un símbolo del horror en la entidad y se suma a cientos más cada año.

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Elena Reina

Es redactora de la sección de Madrid. Antes trabajó ocho años en la redacción de EL PAÍS México, donde se especializó en temas de narcotráfico, migración y feminicidios. Es coautora del libro ‘Rabia: ocho crónicas contra el cinismo en América Latina’ (Anagrama, 2022) y Premio Gabriel García Márquez de Periodismo a la mejor cobertura en 2020

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