López Obrador responde a la Iglesia: “¿Qué quieren los sacerdotes?, ¿que resolvamos los problemas con violencia?”

El presidente de México critica la posición de algunos clérigos que le han exigido un cambio en la estrategia de seguridad afincada en su frase de “abrazos, no balazos”

El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, en su conferencia de este jueves.
El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, en su conferencia de este jueves.José Méndez (EFE)

El pulso entre la Iglesia y el Ejecutivo se eleva tras la exigencia de diversos organismos religiosos al Gobierno de López Obrador de revisar sus estrategias de seguridad luego del asesinato de dos jesuitas y un guía turístico en la sierra del Estado de Chihuahua, el pasado 20 de junio. En su habitual conferencia de prensa en Palacio nacional, el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, lamentó que sacerdotes quieran que su Administración modifique su plan contra la violencia afincada en la frase “abrazos, no balazos”. “¿Qué quieren los sacerdotes? ¿Que resolvamos los problemas con violencia? ¿Vamos a apostar a la guerra?. ¿Por qué no actuaron (los sacerdotes) con Calderón de esa manera?, ¿Por qué callaron cuando se ordenaron las masacres cuando se puso en práctica el mátalos en caliente? ¿Por qué esa hipocresía? Eso no se debe permitir a nadie y mucho menos a un religioso, sea pastor de una Iglesia evangélica, o sea sacerdote”, dijo.

López Obrador ha vuelto a cargar este jueves a los clérigos que han criticado su malestar por la estrategia de seguridad de este Gobierno y le han exigido al mandatario acciones más contundes para atajar la ola de violencia en el país. En este mismo sentido, el líder de los jesuitas en México, Luis Gerardo Moro, declaró a EL PAÍS que la fórmula de ‘abrazos, no balazos’ ya es una frase trillada, que más que prestarse al diálogo parece que produce rechazo.

Este jueves, después de ser cuestionado sobre supuestos incidentes de extorsión que sufren las iglesias, López Obrador respondió que desconoce estos cobros de derecho de piso por parte del crimen organizado y ha deslizado, incluso, que los dichos de los clérigos pudieran ser falsos. “No sabía (lo de las iglesias), no (tenía reporte). Hay que tener cuidado porque puede no ser cierto, puede no ser un asunto generalizado todos los días. Es la primera vez que lo escucho, hay que ver, no por el hecho de ser religiosos ya son infalibles, vamos a investigar”, declaró.

El vocero de la Arquidiócesis de Guadalajara informó esta semana al diario Reforma que los sacerdotes de su comunidad deben llegar a estos acuerdos ilegales con grupos criminales para no exponerse. Sin embargo, López Obrador minimizó los dichos del portavoz de la Arquidiócesis replicando que existe una campaña en contra de su Administración y como parte de esta “son capaces de inventar cualquier cosa, en los periódicos, la radio”, zanjó.

El pasado 20 de junio, los sacerdotes jesuitas Javier Campos Morales, de 78 años, y Joaquín Mora, de 80, fueron asesinados el lunes en el interior de la iglesia de la comunidad de Cerocahui, en la sierra Tarahumara (Chihuahua), cuando le daban refugio a un hombre que era perseguido, el guía turístico Pedro Palma, de 60 años. Unos tipos armados irrumpieron en el templo a balazos y asesinaron a los tres. Tras los crímenes, el papa Francisco dedicó unas palabras en su audiencia en Roma sobre la violencia que asedia al país. “Expreso mi dolor y tristeza por el asesinato del otro día de dos religiosos, hermanos míos jesuitas, y un laico. ¡Cuántos asesinatos en México!”.

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Karina Suárez

Es corresponsal de EL PAÍS en América, principalmente en temas de economía y sociedad. Antes trabajó en Grupo Reforma. Es licenciada en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y Máster de periodismo de EL PAÍS.

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