Caitlin Moran: “Masturbarse es un acto político”

La escritora británica, de visita en México por el Hay Festival Querétaro, elogia el autoplacer, habla de la pornografía del futuro y defiende que pedir consentimiento puede “ser sexy”

Caitlin Moran en un retrato realizado en el Hay Festival 2022, en Querétaro (México).
Caitlin Moran en un retrato realizado en el Hay Festival 2022, en Querétaro (México).Daniel Mordzinski

La escritura de Caitlin Moran (Brighton, 47 años) se volvió una especie de Biblia para muchas mujeres en todo el mundo. En la última década, miles de ellas se acercaron para decirle que no supieron que eran feministas hasta después de haber leído su libro Cómo ser mujer (Anagrama). Esa obra, y la que vino después en la trayectoria de esta escritora británica, se volvió una especie de palabra santa para aquellas que necesitaban entender los desafíos del género en el siglo XXI. “Me ponía triste que a la gente no le gustara el feminismo y que pensara que se trataba solo de mujeres enojadas que odiaban a los hombres”, cuenta en entrevista telefónica con este periódico la autora, que visita México en el marco del Hay Festival Querétaro. “Y a veces sí son mujeres enfadadas que odian a los hombres, pero hay mucho más que eso”. Moran, que desde hace más de 10 años aboga por el aborto y critica los preceptos de belleza impuestos a las mujeres, bromea sobre la maternidad —“Los hijos arruinan todo”—, defiende que pedir consentimiento puede “ser sexy” y habla de la pornografía del futuro.

Pregunta. ¿Por qué estaba o está tan estigmatizado el feminismo?

Respuesta. Porque la gente no lo estaba usando. No era parte de la cultura popular. Se había convertido en una palabra académica que usaban las personas que habían leído todos los libros sobre feminismo. Hicieron que pareciera una ciencia que solo las inteligentes podían entender, que podías equivocarte si decías mal una palabra, llevabas la ropa equivocada o tenías sexo con el hombre incorrecto. Yo quería que el feminismo volviera a ser parte de la cultura pop. Que cualquiera pudiera entenderlo y no necesitara ningún libro. Que se diera cuenta de que no es un conjunto de reglas que puedes acertar o equivocarte. Sino un conjunto de herramientas para entender por qué estás triste, por qué tu vida es difícil y cómo puedes mejorarla con esas herramientas.

P. Anticipó de alguna forma el Me Too a través de sus libros, mucho antes de que pasara. ¿Cree que era obvio que algo así sucediera?

R. Cuando las redes sociales despegaron, las primeras personas que comenzaron a usar Twitter en Inglaterra fueron mujeres y eran feministas. Era la primera vez en la historia que las mujeres podían hablar entre ellas y difundir noticias en todo el mundo sin ser periodistas o famosas. Eso fue increíblemente poderoso. La gente estaba tan sorprendida cuando comenzaron a contar sus historias, todos los hombres que conozco estaban tan sorprendidos con la idea de que íbamos a nuestro trabajo y nuestros jefes nos agredían sexualmente o nos acosaban. “¿Por qué no nos dijiste?”, decían. Y las mujeres se dieron cuenta de que era algo que solo hablan entre ellas. Nunca se lo habíamos dicho a los hombres, nunca se lo habíamos dicho al mundo. Ahora las mujeres se han cansado de guardar secretos. No quejarse no ha cambiado el mundo. Y decir la verdad y quejarse sí está cambiando las cosas.

P. Cuando surgió el Me Too, y hasta hoy, muchos hombres dicen no entender el límite de lo que pueden o no hacer. ¿Es real o fingen?

R. Algunos fingen. Si hiciste llorar a una mujer, entonces lo que hiciste estuvo mal. Mi próximo libro es feminismo básico para hombres. En los últimos 100 años, muchas mujeres han tratado de ayudar a otras mujeres y niñas con consejos, libros, películas. Las mujeres se cuidan unas a las otras. Pero los hombres no tienen eso. Los mayores no le dicen a los más jóvenes que no agredan sexualmente, no violen, no hagan llorar a las mujeres, no les dicen que las traten con respeto. Esperé 10 años pensando que un hombre escribiría un libro diciéndoles esto a los hombres y no lo hicieron. Así que yo lo haré. Voy a contarles todos los secretos, todo lo que sus esposas, novias, hermanas, colegas quieren que sepan.

P. El consentimiento es parte de ese debate. Muchos, incluso mujeres, salieron a decir que pedir por permiso mataba el romanticismo, el erotismo

R. Es una habilidad que necesita ser enseñada. Y ahí es donde la cultura popular es tan útil. Muchas personas, si no se les ha enseñado a pedir consentimiento y tienen que tratar de resolverlo, lo dirán de una manera que no es sexy y que mata el estado de ánimo. Necesitamos ver a la gente en las películas pidiendo consentimiento de una manera realmente sexy y erótica. Tenemos que leerlo en libros. A los seres humanos les gusta copiar a otros seres humanos y en este momento no podemos ver en una película, un programa de televisión o un libro cómo pedir consentimiento de una manera divertida y sexy.

P. ¿Debería ser incluido en la pornografía en el futuro?

R. Sí. La película que estoy escribiendo ahora es sobre pornografía. Es un grupo de madres horrorizadas por el porno que miran sus hijos que decide hacer una buena película pornográfica, una en la que es sexy pedir el consentimiento. Y hacen una película terriblemente mala. Pero inician la conversación de cómo hablarles a nuestros hijos de estos temas.

P. ¿Qué es lo que necesitan aprender las mujeres jóvenes de las mayores?

R. Que es grandioso ser una mujer mayor. Muchas jóvenes no quieren convertirse en adulta. Cuántas chicas hay que sufren anorexia, depresión o ansiedad, porque no quieren crecer. Quieren seguir siendo niñas porque piensan que es horrible ser una mujer adulta. Hablamos muy a menudo sobre lo malo y aterrador de ser mujer. El trabajo más grande que tenemos es decirles que será asombroso, que será genial. Por supuesto que habrá problemas. Pero ser mujer es lo mejor del mundo. Ven y únete a nosotras que será increíble.

P. ¿Pero a qué le tienen tanto miedo?

R. Mi hermano una vez dijo algo muy sabio: cada vez que ves la palabra mujer en un periódico se trata de un problema, que han sido asesinadas, que han sido violadas, que no tienen el mismo salario que los hombres, que no pueden tener hijos porque no pueden permitírselo, que acaban de prohibir el aborto. Si lees los periódicos, pensarás que ser mujer es horrible. Y por supuesto, las mujeres tienen estos problemas. A eso se dirige el feminismo. Pero nunca vemos en los periódicos las cosas buenas que millones de mujeres están haciendo.

P. Has escrito en profundidad sobre los preceptos de belleza que se imponen al cuerpo de la mujer. ¿Ha cambiado algo en los últimos años?

R. En muchos sentidos, debido a las redes sociales. Las cuentas más populares ahora son cuentas de imagen corporal positiva, donde niñas, adolescentes y mujeres publican fotos que muestran traseros grandes o que tienen manchas y son normales. Esas cuentas son las que las mujeres quieren ver ahora. Algo real, hermoso y feliz. No teníamos redes sociales hace 20 años y las únicas mujeres que veíamos estaban en películas y programas de televisión y eran elegidas por hombres como Harvey Weinstein. Ahora podemos elegir a quién ver. Finalmente tenemos elección y poder. Y es increíble. Nunca antes habíamos tenido algo así en la historia.

P. En uno de sus libros, Cómo ser mujer, habla de qué implicó ser adolescente en tu época y ahora tienes hijos de esa edad. ¿Cómo ha cambiado la adolescencia?

R. Ahora crecen más rápido. La adolescencia comienza mucho antes, en parte por la biología. Hace 100 años las mujeres solían tener su primer período a los 16 años, y la edad promedio ahora en Inglaterra es 10. Las niñas se están convirtiendo en mujeres mucho antes, y eso las pone muy ansiosas porque tienen cuerpos de mujer, pero mentes de niñas. Pero las jóvenes de hoy han vivido toda su vida con Beyonce, Rihanna, Lizzo. Si yo hubiera tenido a Lizzo cuando era una adolescente deprimida, toda mi vida hubiera sido diferente.

P. Escribes sobre masturbación de niñas hace por lo menos 10 años, cuando no era común leer sobre el tema. ¿Por qué te parecía importante?

R. En primer lugar, es un gran pasatiempo, que no te hará engordar. No cuesta dinero. No tienes que salir de casa. Si empiezas a masturbarte en lugar de fumar cuando eres adolescente, te irá bien. En segundo lugar, existe esta narrativa de que eres una joven adolescente que no sabe nada sobre sexo. Y luego encuentras un amante mayor que te enseña qué es el sexo. Y eso no está bien y no funciona. Terminas teniendo sexo de mierda. Las mujeres necesitan saber qué les gusta sexualmente antes de tener relaciones. Y la única forma es si lo has hecho tú misma. Necesitamos cambiar el sexo para que no sea algo que los hombres te hagan como mujer, sino algo que tú hagas. Así que necesitas masturbarte. Es un acto político. El mayor acto de feminismo es ser una adolescente acostada en tu cama a altas horas de la noche y hacer que te corras.

P. Has dicho que ser mujer a veces se siente como una lista de problemas. ¿Qué cosas van a la cabeza de esa lista?

R. Las de siempre. Tenemos miedo y estamos cansadas. Todas sabemos lo que es caminar por la calle y pensar: qué son esos pasos detrás de mí, ¿es un violador? ¿es un asesino? Tenemos miedo y estamos cansadas porque tenemos que hacer muchos planes para mantenernos a salvo si queremos salir con nuestras amigas. Pensar cómo volvemos a casa, cómo nos mantenemos a salvo. Y ese es el privilegio de un hombre, que no tienen que pensar en eso. No sé cómo cambiaremos eso. Pero estoy segura de que en este momento en algún lugar hay una mujer inteligente que ha encontrado una solución y está trabajando en ello.

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Georgina Zerega

Es reportera en la redacción de México y cubre actualmente la cartera de política. También colabora en la cobertura de Argentina, de donde es originariamente. Antes de entrar al periódico, trabajó en radio y televisión en su país natal.

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