Muere David Huerta, maestro de poetas y escritor de ‘Ayotzinapa’: “Era un gusto conversar con él, nunca sabías lo que iba a decir”

El autor ha fallecido a los 72 años en su casa. Sus amigos y alumnos le recuerdan como un ser “luminoso” que siempre estuvo comprometido con los problemas de la sociedad mexicana

El poeta mexicano David Huerta en su casa de Ciudad de México, el 22 de noviembre de 2019.
El poeta mexicano David Huerta en su casa de Ciudad de México, el 22 de noviembre de 2019.Hector Guerrero

El poeta David Huerta ha muerto esta mañana a los 72 años debido a una insuficiencia renal, según ha confirmado su esposa, la también escritora Verónica Murguía. El poeta mexicano se declaraba hijo de la generación del 68, el movimiento estudiantil-popular que quiso democratizar el país. Su compromiso con la sociedad mexicana no desapareció nunca y le hizo ensayista y nombre frecuente en las páginas de los periódicos, rama que culminó con la publicación de su poema Ayotzinapa, que fue traducido a más de 20 idiomas. La herencia de su padre Efraín Huerta, poeta coetáneo y amigo de Octavio Paz, con el que compartió el bachillerato y la militancia comunista durante un tiempo, marcó su poesía.

Su obra fue en parte una exploración entre la tradición y la vanguardia. La casa de sus padres era el lugar de reunión de los artistas más venerados de la época, por lo que el reto de desembazarse de esas influencias era inmenso. Sobre todo porque Huertas tenía el mismo afán reivindicativo que su padre, y tuvo que buscar una salida para expresarse de forma diferente. Alberto Chimal (52 años), novelista mexicano, que fue alumno suyo en el Seminario de Alto Nivel para Escritores y posteriormente su amigo —”aunque en realidad nunca dejé de ser su alumno”—, lo explica así: “Huerta a veces decía que tenía el complejo de Eneas, que tuvo que llevar a su padre a hombros para salvarlo. Él sentía esa carga por la obra de Efraín al tiempo que una gratitud enorme por todo lo que le había dado”. Un ejemplo claro de su rebelión son sus poemas largos, que han llegado incluso a ocupar un libro entero, Incurable, una de sus obras cumbre. “Son justo lo contrario de los poemínimos, los poemas cortos que inventó su padre”, cuenta Chimal.

Fue redactor y editor de la Enciclopedia de México, y director de la colección de libros Biblioteca del Estudiante Universitario. Fue secretario de redacción de La Gaceta del FCE, miembro del consejo editorial de la revista de literatura Letras Libres, y columnista de varios periódicos mexicanos. Toda esta actividad intelectual y social no consiguió alejarle de su poesía, que también estaba atravesada por estas realidades. Tanto es así que uno de sus poemarios, El Jardín de la Luz, gira en torno a la masacre de Tlatelolco, que justo ayer celebró su aniversario con manifestaciones en las calles de Ciudad de México. “No solía hablar de ello, pero era de los estudiantes que se manifestaron en el 68, y fue uno de los que sobrevivió cuando la matanza”, cuenta Chimal. Desde entonces su poesía no se desligo nunca de su papel como parte de la sociedad que le rodeaba.

En las clases que daba se le escapaba todo su ser. Impartió cursos en la Fundación Octavio Paz y la Fundación para las Letras Mexicanas, así como en varias universidades y en diversos cursos. Chimel se refiere así a sus clases: “Nos enseñó que la literatura no era sólo un libro para leer o un texto que escribir, sino que se podía vivir todo el tiempo en la literatura, que no había que separarla del resto del mundo, porque es ahí donde encuentra su alimento”. “El era un genio para establecer conexiones, y nos impulsaba a no juzgar nada aisladamente”, relata el escritor que ahora se ha convertido en un referente en fantasía latinoamericana. “Era un gusto conversar con él, nunca sabías lo que iba a decir”, termina.

Por sus escritos obtuvo, entre otros, el Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances en 2019, el Premio Nacional de Ciencias y Artes en la categoría de Literatura y Lingüística en 2015 o el Premio Excelencia de las Letras José “Emilio Pacheco” en 2018. La Secretaría de Cultura ha lamentado “el sensible fallecimiento del poeta, editor, ensayista y traductor mexicano David Huerta”, y destaca entre sus obras Incurable, El jardín de la luz, Cuaderno de noviembre y Las hojas. El mundo literario está de luto esta tarde. Escritores como Rosa Beltrán o Enrique Krauze han lamentado su fallecimiento, además de todos los escritores que aprendieron en sus seminarios. “Lamento profundamente la muerte del gran poeta David Huerta, voz y conciencia de mi generación, amigo histórico”, ha escrito Krauze en su cuenta de Twitter.

Mauricio Montiel, escritor con más de treinta años de amistad con Huerta, se refiere a él como una persona “luminosa”, cuya poesía “desprende luz por todas partes”. Su momento favorito con el poeta fue cuando salió en la defensa de Stephen King. “Estábamos unos cuantos reunidos y un poeta empezó a despotricar contra Stephen King”, algo que a nadie le extrañó en un ambiente tan elevado como ese. Sin embargo, Huerta, gran conocedor de los clásicos de la poesía y fanático de Góngora, salió en su defensa, acusando al poeta de no haber leído lo suficiente a ese autor de novelas de ficción supuestamente de masas.

“Un collar de quietud rodea los espaciosos milímetros del yo”, escribió una vez David Huerta en Incurable. Así se sienten ahora los que le conocieron, empezando por sus familiares y amigos, pero siguiendo también con sus alumnos, sus compañeros, y cualquiera que alguna vez se haya topado con uno de sus versos.

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