Canadá se une a México y pide a EE UU revisar las reglas de origen del T-MEC para la industria automotriz

Tatiana Clouthier celebra que el Gobierno canadiense se haya sumado a la solicitud de consultas

Un hombre trabaja en una planta automotriz en Canadá.
Un hombre trabaja en una planta automotriz en Canadá.Ben Nelms (Bloomberg)

Las reglas de origen acordadas para la industraia automotriz en el T-MEC se han convertido en el punto de quiebra entre México, Estados Unidos y Canadá. El Gobierno canadiense se ha sumado a la solicitud de México para revisar la interpretación de reglas de origen a productores de autos de Estados Unidos. La secretaria de Economía mexicana, Tatiana Clouthier, ha dado a conocer esta decisión a través de su cuenta de Twitter. “Nos da gusto que Canadá ha decidido sumarse a la solicitud de consultas, que solicitamos el pasado 20 de agosto”, publicó la funcionaria en su red social.

Las diferentes interpretaciones que existen en cuanto al contenido de origen que aplica a automóviles y autopartes se han convertido en el quebradero de cabeza entre México, Estados Unidos y Canadá. La semana pasada, el Gobierno mexicano lanzó la petición al plantear que había diferencias entre la interpretación estadounidense y las metodologías “más flexibles”. Luz María de la Mora, subsecretaria de Comercio Exterior de la Secretaría de Economía en México explicó en días pasados que la interpretación de EE UU podría provocar que los fabricantes de automóviles decidan abandonar la región debido a requisitos de contenido difíciles y costosos.

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El punto de la controversia comercial se centra en la metodología para medir el contenido regional para que los automóviles se comercialicen libres de aranceles. De acuerdo con Bloomberg, Estados Unidos insiste en un método más estricto del que México y Canadá creen que acordaron para contar el origen de ciertas partes centrales, incluidos motores, transmisiones y sistemas de dirección en el cálculo general. El T-MEC exige que, para no pagar aranceles, el 75% de la producción de automotores en México tenga componentes producidos en la región de Norteamérica, un incremento del 62,5% que exigía el tratado previo. El T-MEC pide también que el 45% de esta producción debe ser construida por trabajadores que ganen, cuando menos, 16 dólares por hora.

La solicitud de consultas constituye la primera etapa no contenciosa del mecanismo de solución de controversias Estado-Estado previsto en el Capítulo 31 del T-MEC. Las consultas deberán celebrarse, a más tardar, 30 días después de que un país solicita su realización y un lapso de 75 días para llegar a un acuerdo antes de que se solicite que un panel formal escuche los argumentos de los países involucrados en la controversia comercial.

La decisión del Gobierno canadiense de unirse a México en esta controversia comercial se suma a las tensiones generadas por el inédito rechazo de los empleados de una planta de General Motors en la ciudad de Silao (Guanajuato) sobre el contrato colectivo negociado por la Confederación de Trabajadores de México (CTM), una de las centrales obreras más grandes del país. La votación en contra se hizo a partir de que EE UU presentara una denuncia de abusos a los derechos laborales ahí y a partir de una nueva disposición incluida en el T-MEC que le permite al país tener representantes laborales en México para garantizar que se cumplen las reglas del acuerdo. Como resultado, los 6.000 empleados de la planta podrán elegir un nuevo líder sindical.

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Sobre la firma

Karina Suárez

Es corresponsal de EL PAÍS en América, principalmente en temas de economía y sociedad. Antes trabajó en Grupo Reforma. Es licenciada en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y Máster de periodismo de EL PAÍS.

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