Los asesores de las Afores en México se ponen a prueba para acabar con las malas prácticas

Los mexicanos cada vez ahorran menos para su retiro, pese a las reformas realizadas, según datos de la Consar

Un hombre busca asesoría para el retiro en Feria de las Afores 2022 en Ciudad de México
Un hombre busca asesoría para el retiro en Feria de las Afores 2022 en Ciudad de MéxicoNadya Murillo

Las Administradoras de Fondos para el Retiro (Afores) se encuentran ante un nuevo reto tras las grandes reformas: el de comprobar que sus agentes promotores estén capacitados y eviten las malas prácticas que perjudican a los trabajadores. En febrero de este año se publicaron en el Diario Oficial de la Federación nuevas disposiciones para que los agentes promotores ahora sean conocidos bajo la figura de asesores previsionales y mejoren sus operaciones.

Estas medidas incluyen la realización de un examen de conocimientos del sistema financiero mexicano y del Sistema de Ahorro para el Retiro (SAR), realizado por el Centro Nacional de Evaluación para la Educación Superior (Ceneval) y que buscará certificar a los trabajadores de las Afores. Quien no apruebe, no puede ser un asesor previsional. Hasta hoy, los agentes fungían como enlace entre los trabajadores y las administradoras, realizando traspasos (cambios de Afore) e informando sobre los estados de cuenta, rendimientos y los beneficios del ahorro voluntario.

Pero no todos están contentos con su funcionamiento. En el 25 aniversario de la creación de las Afores y el SAR actual, Iván Pliego, presidente de la Comisión Nacional del Sistema del Ahorro para el Retiro (Consar), dijo en entrevista con EL PAÍS que los agentes promotores constituían un fuerte problema para el sistema. “Con los años generó un verdadero cáncer, una distorsión del sistema”, apuntó. “El gasto comercial de las administradoras creció por encima del 43% el año pasado y se mantiene”, dijo en julio de 2022.

De acuerdo con Pliego, el gasto comercial (que incluye a los agentes) devengado por las administradoras no ha agregado algún valor a los ahorros de los trabajadores. “Pero sí ha beneficiado a varios miles de promotores de forma personal. Y ese no es el objetivo del sistema”, detalló el presidente de la Consar. Moisés Pérez Peñaloza, jefe de retiro de la firma Aon para Latinoamérica, indica que en el pasado los traspasos no deseados eran una de las malas prácticas que más se registraban. “Fue uno de los grandes problemas que tuvo el sistema tiempo atrás y obligó a tener controles más precisos, con datos biométricos”, indica.

A partir del 24 de agosto, los agentes promotores ya no pueden hacer ningún traspaso, incluso cuando cuenten con la anuencia del trabajador, sino que tendrá que hacerlo el propio beneficiario a través de la aplicación Afore Móvil para teléfonos celulares, a través del registro de sus datos biométricos, que incluyen huellas, registro facial y la grabación de un video diciendo que está conforme con el cambio.

Anallely Monsalvo, experta en temas del retiro y también agente promotora en una administradora, ya hizo su examen para certificarse, y aunque considera positivo que se evalúe a los asesores, cree que estas medidas están favoreciendo que se extinga esa figura. “Hace dos años, donde yo trabajo, había 3.000 agentes promotores y hoy somos 1.200″, refiere. “Las plataformas no le explican claramente al trabajador que qué es cada cosa, como el rendimiento, los protocolos, y somos nosotros como agentes previsionales, quienes explicamos con lenguaje entendible y haciendo hincapié en los beneficios”, dice la agente.

De acuerdo con cifras de la Consar, hasta mayo de este año había poco más de 40.000 trabajadores enlistados en las Afores como agentes previsores, que tendrán que certificar sus conocimientos para poder seguir trabajando en estas entidades. “Muchos ahorradores hoy en día lo son gracias al esfuerzo del promotor asesor previsional, que les han explicado qué es el sistema, que es una Afore, cómo se lee un estado de cuenta y muy importante, promover el ahorro voluntario”, dice Pérez Peñaloza.

Pero en México no solo hay poca cultura del ahorro, sino que ha bajado. De enero a julio de este año, el ahorro voluntario que se hace en las Afores alcanzó 15.820 millones de pesos, mientras que el año pasado fue de 16.213 millones de pesos, 2,42% menos en el mismo periodo, según las cifras de la Consar. “El entorno económico que vivimos en este momento, con la inflación tan alta, no te da el mejor escenario para pensar en el ahorro, pero tampoco cuando hay”, dice el asesor de Aon.

Actualmente, menos del 2% de los trabajadores registrados en una Afore hace algún ahorro voluntario y solo acumula beneficios por la aportación obligatoria que deben hacer las empresas. Adicionalmente, de los 70,8 millones de cuentas existentes en el SAR, 18,1 millones son de personas que desconocen el rumbo de sus ahorros, pues no saben en qué Afore están inscritos.

Monsalvo, quien recibirá el resultado de su prueba en septiembre, cree que las Afores deben buscar formas para seguir asesorando a los trabajadores. “Mi trabajo no es hacer traspasos o ganar una comisión, mi trabajo es hacer que los clientes tengan un buen retiro, que conozcan sus opciones y por eso se debe valorar la figura, para que haya más ahorro”, reflexiona.

Suscríbase aquí a la newsletter de EL PAÍS México y reciba todas las claves informativas de la actualidad de este país

Sobre la firma

Darinka Rodríguez

Periodista nacida en Iztapalapa, en Ciudad de México. Es licenciada en Comunicación y Periodismo por la Universidad Nacional Autónoma de México (2006-2010). Formó parte del equipo de Verne México desde julio de 2017 y en 2021 se sumó a la redacción de EL PAÍS México. Le apasiona andar en bicicleta.

Normas

Más información

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS