Menos incertidumbre, más impuestos: las implicaciones de un nuevo Congreso en México

Conforme mercados e inversores asimilan los resultados electorales del domingo, la atención se concentra en la esperada reforma fiscal del Gobierno de López Obrador

El dirigente del Partido Revolucionario Institucional (PRI), Alejandro Moreno, durante una rueda de prensa en Ciudad de México  en noviembre de 2020. EFE/José Méndez
El dirigente del Partido Revolucionario Institucional (PRI), Alejandro Moreno, durante una rueda de prensa en Ciudad de México en noviembre de 2020. EFE/José MéndezJosé Méndez (EFE)

Con la pérdida del control legislativo del partido oficialista en las elecciones del domingo, inversores en los mercados financieros y en el sector privado respiran con un poco de alivio. Aún con el apoyo de sus partidos aliados, Morena no podrá revertir leyes constitucionales como las que ha intentado pasar para limitar a empresas privadas en favor de las estatales. Ahora, con los resultados de la elección ya asimilándose en México, el foco está en la esperada reforma fiscal y los problemas del mercado laboral heredados de la pandemia.

El peso mexicano se apreció levemente lunes y martes contra el dólar, impulsado en parte por los resultados electorales y en parte por un debilitamiento generalizado de la moneda estadounidense en los mercados globales. “Con una mayoría más pequeña en el Congreso para la alianza encabezada por Morena, intentar pasar una reforma constitucional será mucho más difícil”, dijo Charles Seville, analista a cargo de la calificación de deuda soberana de México en Fitch Ratings, “esto a su vez reducirá las opciones para lograr algunas de las reformas más controvertidas del presidente, en particular las propuestas recientes que afectan a la energía”.

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López Obrador y legisladores de su partido, Morena, han pasado iniciativas de ley en materia de hidrocarburos y electricidad que limitan la participación privada, efectivamente otorgando una ventaja en el mercado a las empresas del Estado. Ambas han sido frenadas desde las cortes por ser inconstitucionales, por lo que la única manera de lograr estos cambios sería reformar la Constitución. Para lograr esto, Morena y sus partidos aliados necesitan una mayoría calificada, es decir, dos terceras partes, con la cual no contará en la nueva legislatura. Además, se necesitaría la aprobación del Senado y una mayoría en Congresos locales.

Las iniciativas que se han gestado en el partido oficialista incluyen además cambios que restarían poder a los reguladores del sector privado, como el de telecomunicaciones y en materia de competencia económica, así como una controvertida reforma a la Ley del Banco de México que obligaría al Banco Central a captar dólares en efectivo de bancos nacionales, efectivamente exponiéndolo al riesgo de lavado de dinero. Estas iniciativas también requerirían reformas constitucionales. Estas, junto con la cancelación de grandes proyectos de infraestructura tanto públicos como privados, han generado incertidumbre, acelerado una salida de capitales y una baja en la inversión en el país. El Instituto Nacional de Geografía y Estadística (Inegi) reportó el lunes que la inversión fija, como ancla de crecimiento económico, alcanzó un máximo a mediados de 2018, se desplomó con el confinamiento y ha tenido ahora una recuperación parcial. En marzo subió un 1,7% por encima de la cifra vista en el mismo mes el año pasado, pero permanece un 15% por debajo de julio de 2018, antes de que López Obrador tomara el poder.

Recaudar más impuestos

La reconfiguración del poder en México abre nuevas posibilidades y la primera gran prueba va a ser la negociación del paquete presupuestal para 2022, que se va a negociar a partir de septiembre, dice Víctor Gómez, analista de mercados y profesor de macroeconomía del Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM). “La atención más importante del mercado gira en torno a la reforma fiscal, que hemos visto ya, por ejemplo, en el caso de Colombia, lo complicado que es desde muchos ángulos el proceso de aprobación y rechazo”. En el país sudamericano, la propuesta de reorganizar el gasto y subir impuestos detonó violentas protestas que hasta la fecha no cesan. “México va a entrar a esa discusión en septiembre, con una cámara mucho más plural, con un contrapeso mucho más fuerte de la oposición”, apunta Gómez.

En mayo, López Obrador admitió que se necesitará una reforma fiscal para lograr más presupuesto. La tasa de desempleo oficial, aun cuando no mide el crecimiento de la fuerza laboral informal, subió del 3,4% al 4,4% en el primer trimestre del año, según datos del Inegi. La economía, antes de la pandemia, ya era un 57% informal y la falta de apoyos a empresas pequeñas durante 2020 impidió que esa población económicamente activa se incorporara al sistema de impuestos, por lo que ahora, cuando el Gobierno busca recaudar más, no tendrá manera fácil de hacerlo. “El tema del mercado laboral es el que te conecta todas las ramas y es un punto pendiente en la agenda económica a la que ha estado muy desatendido”, asegura Gómez.

Menos empleo formal

Está por verse si la oposición ofrecerá propuestas para restablecer el daño al empleo generado por la crisis económica de la pandemia. México gastó poco más de un 1% del producto interno bruto (PIB) en programas de asistencia para contrarrestar el golpe económico por la pandemia, entre los apoyos más bajos del mundo, y López Obrador se negó a subsidiar el desempleo, argumentando que no rescataría a empresas. “¿Qué se va a hacer ahora desde el punto de vista de política pública con la afectación que ha tenido la pandemia al mercado laboral formal?”, apunta Gómez. “Esto va a ser crucial para la ejecución de la reforma fiscal”.

Del otro lado de los resultados que debilitaron a Morena en lo legislativo, está su contundente victoria a nivel estatal. Once de 15 gubernaturas se fueron a Morena el domingo, además de una que ganó el PT y los Verdes, aliados del partido. En términos económicos, esto implica que en el control presupuestal a nivel estatal será un factor a favor del partido en el poder. Aproximadamente, el 30% del presupuesto federal se va a los gobiernos estatales, por lo que ahora los gobernadores y las gobernadoras de Morena pudieran darle prioridad al gasto que se alinea con los objetivos y proyectos emblemáticos del Ejecutivo. “La influencia que va a tener la Federación sobre el destino de ese gasto pudiera ser mayor”, apunta el especialista, “y uno de los retos aquí es que todo el gasto tiene un nivel de discrecionalidad muy amplio y va a ser difícil de evaluar”.

Con la llegada de un Congreso más plural viene el riesgo de una falta de consensos que terminen por entorpecer aún más la recuperación económica del país, la cual será impulsada en gran parte por el megapaquete de apoyo fiscal y económico en Estados Unidos. Con la pandemia, las empresas estadounidenses y canadienses se expusieron a las disrupciones que generaron la posesión de plantas manufactureras en China. Esto ha generado expectativas para trasladarlas a países más cercanos y México es el mejor posicionado para aprovechar esta nueva necesidad. El tratado de libre comercio entre los tres países de norteamérica (TMEC) promete ser motor de crecimiento económico, si México adopta políticas que lo sepan aprovechar. Es aquí en donde la pluralidad pudiera jugar en contra del país, apunta Gómez.

“La pluralidad también puede representar un escollo más para el proceso de recuperación económica si las diferentes voces en el Congreso no logran consensos a favor de la política fiscal más proactiva y a favor del crecimiento”, apunta el experto.

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