Revocación de mandato
Tribuna
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El contrapeso y la revocación de mandato

Se puede afirmar que el ganador de esta revocación de mandato no es López Obrador, pero tampoco la oposición. El ganador es el contrapeso generado por el abstencionismo

Una funcionaria hace el conteo de boletas durante la consulta de revocación de mandato en México.
Una funcionaria hace el conteo de boletas durante la consulta de revocación de mandato en México.Francisco Guasco (EFE)

El domingo 10 de abril fue una fecha tan importante como histórica para los mexicanos. Porque la puesta en marcha de la primera revocación de mandato del país también sirvió de radiografía después de unas elecciones que derrumbaron el sistema político. Por esta razón, resulta de primordial importancia ponerle atención a lo que arroja el primer diagnóstico rumbo al 2024 y también a la manifestación de una especie de contrapeso que, desafortunadamente, aún no se traduce en oposición.

De los más de 93 millones de mexicanos que conforman el padrón electoral, solamente salió a votar el 18%. Una cifra lejana a la popularidad que proyecta el presidente, y que por ende también resultó lejana al 40% que era necesario para que fuera vinculante. Su resultado no fue una sorpresa: el 91% de los que participaron votaron por la permanencia en la presidencia de Andrés Manuel López Obrador, mientras que un 7.5% participó en contra. Estos números se traducen en 15,1 millones, la mitad de la que votó por él en el 2018, y en 1,63 millones de personas que optaron por revocar al mandatario.

Ahí es donde está el mensaje rumbo a las presidenciales de 2024. Porque a pesar de que la votación a favor fue cerca de ocho millones más de la que José Antonio Meade recibió en el 2018 y un poco más de cuatro millones de la que recibió Ricardo Anaya, en esta votación no había otro nombre en la boleta. No había contrincante.

Por tanto, se puede afirmar que el ganador de esta revocación de mandato no es López Obrador, pero tampoco la oposición. El ganador es el contrapeso generado por el abstencionismo, que es el tradicional enemigo de los ejercicios democráticos en México. Porque simplemente el ejercicio no resultó atractivo o porque, también, generó cierta desconfianza.

Ese es el mensaje enviado por más del 80% del padrón electoral, que rechazó el llamado a participar, de un presidente que cuenta con el 62% de aprobación. Por otro lado, la fuerte polarización social en la que se encuentra sumergido el país también se vio reflejada en términos geopolíticos. Las participaciones más altas se dieron en el sureste y las más bajas en el norte. Resaltando Tabasco, su estado natal, con un 34.5%, Chiapas con un 30.3% y Veracruz con un 25.4%.

Mientras tanto, Jalisco, Aguascalientes y Guanajuato registraron las participaciones más bajas, con un 8.9%, 9.3% y 9.4%, respectivamente. En esta misma línea, tampoco está de más poner bajo la luz la participación registrada en la Ciudad de México, considerada como un bastión tradicional de MORENA, que en esta ocasión solo fue de 19.6%.

Así, la radiografía electoral del país rumbo al 2024, con las consecuentes declaraciones del presidente o las de personajes como el senador con licencia Félix Salgado Macedonio. En ellas, el primero califica el ejercicio de la revocación de mandato como todo un éxito e incluso declaró que en la reforma electoral que plantea buscará reducir la participación ciudadana de 40% al 20% para que la revocación de mandato sea vinculante. Mientras que el segundo realizó una publicación en sus redes sociales en la que propone la reelección del actual presidente de la República en el 2024, porque ya existe la reelección de otros puestos de elección popular.

Vendiendo de esta manera la revocación como una especie de ratificación, intentando hacer suyo un éxito, que solamente corresponde al abstencionismo, y prendiendo las alarmas rumbo al 2024. Porque la oposición aún no tiene cara, y AMLO no irá en la boleta.

El último en salir, apague la luz.

@HenaroStephanie

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