Columna
Artículos estrictamente de opinión que responden al estilo propio del autor. Estos textos de opinión han de basarse en datos verificados y ser respetuosos con las personas aunque se critiquen sus actos. Todas las columnas de opinión de personas ajenas a la Redacción de EL PAÍS llevarán, tras la última línea, un pie de autor —por conocido que éste sea— donde se indique el cargo, título, militancia política (en su caso) u ocupación principal, o la que esté o estuvo relacionada con el tema abordado

Un Congreso diferente

La situación es desesperante para la mayoría de los partidos colombianos y, sobre todo, para la coalición de Gobierno

El presidente de Colombia, Iván Duque, en diciembre de 2019.
El presidente de Colombia, Iván Duque, en diciembre de 2019.LUIS ROBAYO (AFP)

Comenzó el año 2021 y la política electoral empieza a moverse. Si bien Colombia se encuentra en el segundo pico de la pandemia, diferentes sectores políticos ya hacen reuniones pequeñas y envían emisarios para ir concretando alianzas para las elecciones nacionales del 2022. En marzo del próximo año serán las elecciones a congreso; luego, en mayo, la primera vuelta presidencial; y en junio, la segunda vuelta. La situación es desesperante para la mayoría de los partidos políticos y, sobre todo, para la coalición de Gobierno. El mapa es el siguiente.

Por un lado, el partido de Gobierno, el Centro Democrático, actualmente tiene 19 senadores, los cálculos hablan de una reducción a la mitad. Por ello, el expresidente Álvaro Uribe, ante el panorama, podría lanzar a su hijo, Tomás Uribe, como cabeza de lista a senado y con ello tener 12 o 13 senadores, es decir, evitar una debacle total de su partido. El otrora poderoso Partido de la U estaría a punto de desaparecer, en el mejor de los casos lograría 5 o 6 senadores. De hecho, ya muchos han abandonado el barco. Por su parte, el partido de las viejas élites, Cambio Radical, está en serios problemas y su jefe histórico, Germán Vargas Lleras, podría ser cabeza de lista en un intento por evitar el colapso. Por último, el histórico Partido Liberal también atraviesa una crisis, su división y la ausencia de liderazgo presagian una debacle.

Tal vez, de los viejos partidos tradicionales hay dos que no vivirán una caída. Por un lado, el Partido Conservador, que tiene gran parte de la burocracia nacional y podría conservar el actual número de senadores o, incluso, aumentar uno o dos. Están, literalmente, sobrerrepresentados. Por otro lado, los partidos surgidos alrededor de las sectas evangélicas han ido incrementando su fuerza política. Si bien no subirán mucho, por lo menos mantendrán su actual representación.

Los únicos dos partidos que podrán aumentar su representación política son el Partido Verde y la Colombia Humana. El primero de centro izquierda y el segundo de izquierda. Por un lado, la Colombia Humana de Gustavo Petro podría pasar de cuatro senadores a no menos de 15, situación impulsada por la alianza con el Polo Democrático y la conformación de su lista. Se cree que el actual senador Iván Cepeda encabezaría la lista, donde también estaría Gustavo Bolívar, entre otros. Podrían sacar más de 1,3 millones de votos.

El otro partido que podría aumentar su representación, pero que está en serias dificultades, es el Partido Verde. Actualmente, es el partido más importante de oposición y controla dos de las tres principales ciudades del país: Bogotá y Cali. Pero está cometiendo dos errores increíbles, que podrían hacer que, incluso, baje el número de curules. Por un lado, una serie de senadores, bastante desconocidos, están apostando a una precandidatura presidencial, bloqueando las posibilidades de alianza con varios sectores políticos muy importantes. Esto significa que si el Partido Verde no encuentra un buen candidato presidencial que jale la lista podría tener una debacle. La única fuerte es Ángela María Robledo, quién en las últimas horas llegó a reforzar a los Verdes y podría dar una sorpresa electoral. El otro error es bloquear posibilidades de alianza con sectores políticos de centro, esto podría llevar a que en el centro político se den dos listas al congreso y dos consultas, lo cual significaría un suicidio político.

Aún nada está escrito, lo cierto es que en marzo comienza a ajustarse el tiempo. Las decisiones que tomen estos sectores progresistas podrían llevar a que pierdan una oportunidad o a que logren por primera vez más de 30 senadores, con lo cual podrían bloquear reformas que requieran mayoría cualificada.

Inicia sesión para seguir leyendo

Sólo con tener una cuenta ya puedes leer este artículo, es gratis

Gracias por leer EL PAÍS

Más información

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS