EDITORIAL
Es responsabilidad del director, y expresa la opinión del diario sobre asuntos de actualidad nacional o internacional

Con Javier Cercas

Un sector del independentismo catalán busca acallar con insidias

El escritor Javier Cercas en Verges, Girona.
El escritor Javier Cercas en Verges, Girona.©Consuelo Bautista

Las sociedades autoritarias no soportan a quienes disienten. Los acallan o expulsan mediante el amedrentamiento, la cárcel y, en las versiones más extremas y totalitarias, hasta con la liquidación física. En las sociedades democráticas, aunque con medios diferentes, también hay quienes persiguen el objetivo de desalentar el disenso, acallar voces alternativas y críticas. Suelen ser grupos de activistas, a veces terminales de los partidos e incluso de los gobiernos, y en ocasiones servicios de potencias extranjeras. Este tipo de actuaciones tan inquietantes no son excepcionales en Occidente y han sido especialmente relevantes, nocivas y divisivas en el proceso independentista catalán. Primero se fabrica el bulo o la provocación, normalmente a partir de la manipulación de un rumor, un documento audiovisual debidamente editado o una falsa noticia (tarea en la que suelen tener gran habilidad precisamente las agencias secretas de superpotencias como Rusia). A continuación, destacados líderes de opinión, políticos e incluso intelectuales, lo amplifican en las redes y en los medios tradicionales hasta convertirlo en parte de la realidad paralela.

Eso es lo que ha sucedido en una campaña contra el escritor Javier Cercas, acosado por una parte del universo independentista, incluyendo varios diputados de Junts per Catalunya y personalidades del mundo de la cultura, a partir de la atribución al autor de una falsa apología de una intervención militar en Cataluña para frenar el proceso secesionista. La base de la insidia es un vídeo descontextualizado y manipulado, difundido al tiempo que Cercas era entrevistado en un programa de máxima audiencia de TV-3 donde explicó dos obviedades como que España es una democracia y que fue el rey Juan Carlos quien paró el golpe de Estado del 23-F.

Esta operación de intimidación pretende que la televisión pública catalana, la más seguida en ese territorio, no se abra a opiniones disidentes respecto al dogma oficial independentista, además de acallar y expulsar de la catalanidad e incluso de Cataluña a quienes no siguen el guion de la realidad paralela secesionista, habitada por una España dictatorial, una monarquía golpista, presos políticos, exiliados e inasibles consejos de la república. Ha hecho muy bien Cercas dando respuesta inmediata y contundente al bulo de estos guardias de la porra digitales, como hizo muy bien TV-3 entrevistándole, en uno de los primeros y singulares pasos de distensión que realiza la televisión pública catalana en una sociedad tan dividida.

La vigorosa respuesta del escritor tiene el mérito de defender una idea de Cataluña como sociedad plural, abierta y de acogida, que es la mejor baza con la que han contado los catalanes a lo largo de su historia. Los demócratas están con Javier Cercas.

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