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La crisis política de Perú deja el futuro de uno de los grandes tesoros del océano en la incertidumbre

El Gobierno, bajo la presión de la industria pesquera, permitiría la pesca de profundidad sobre los montes marinos de la Dorsal de Nasca

Varios ejemplares de tiburón martillo en medio de otras especies. La biodiversidad de la Dorsal de Nasca.
Varios ejemplares de tiburón martillo en medio de otras especies. La biodiversidad de la Dorsal de Nasca.Alex Rush (Shutterstock)

Hace unos días, el pueblo peruano acudió a las urnas para elegir un nuevo presidente, un puesto que ha sido ocupado por cuatro personas diferentes en los últimos tres años. El resultado fue, predeciblemente, polarizante e indeterminado. De los 18 candidatos que compitieron, el líder sindical de extrema izquierda Pedro Castillo y la populista de derecha Keiko Fujimori obtuvieron el mayor número de votos – 19.09% para Castillo y 13.5% para Fujimori – y los dos se enfrentarán en una segunda vuelta el 6 de junio.

Francisco Sagasti, el actual presidente del Perú, no compitió en las elecciones. Llegó al poder el año pasado tras la vacancia precipitada de Martín Vizcarra y la subsecuente renuncia de Manuel Merino. Con una aprobación de 34% en enero, apenas a dos meses de comenzar su gestión, Sagasti ha tenido un mandato complicado.

Pero el Perú y los libros de historia no se han cerrado para el presidente Sagasti. Hoy se enfrenta a una decisión monumental que impactará la salud y la biodiversidad del océano, y con ellas el bienestar de millones de personas de varias generaciones.

Como una de las principales naciones pesqueras del mundo, el destino del Perú está claramente atado a la salud de su océano, por lo que es tan paradójico como decepcionante que se encuentre tan rezagado frente al resto del mundo en protección marina. Perú actualmente protege menos del 0.5% de su mar, muy por debajo de vecinos como Ecuador, que protege 13% de su superficie marina y de Chile, uno de los líderes globales en esta materia, con 42%. Esto puede cambiar pronto de manera dramática, basta una firma, dependiendo de la decisión que tome Sagasti con relación a la Reserva Nacional Dorsal de Nasca.

Durante dos años, servidores públicos, científicos, miembros del sector pesquero y organizaciones de la sociedad civil han trabajado en conjunto para crear la Reserva Nacional Dorsal de Nasca. Esta propuesta crearía un área marina protegida de cinco millones de hectáreas, ubicadas en la porción peruana de la Dorsal de Nasca, una enorme cordillera submarina que ha sido llamada un “área prioritaria para la conservación global de la biodiversidad” en un artículo reciente en una de las publicaciones científicas más relevantes del mundo. El proceso incluyó la participación y el consejo de científicos expertos, y, gracias a eso, llegó a una propuesta balanceada, equitativa y técnicamente sólida.

Lamentablemente el Gobierno, bajo la presión de la industria pesquera, introdujo en el último minuto, cambios a la propuesta que permitirían la pesca de profundidad sobre los montes marinos de la Dorsal de Nasca, justo en el área que ha sido identificada como de mayor protección, así como pesca industrial en la superficie marina. Estos cambios, además de poner en riesgo precisamente los montes submarinos que la reserva intenta proteger pondrían en riesgo la capacidad de Perú de cumplir con sus compromisos internacionales, al no cumplir con los estándares de la UICN para áreas protegidas. Ello transformaría a la Dorsal de Nasca en un “parque de papel”, protegido solo en nombre, y que deja intactas las amenazas al ecosistema.

En los meses que le quedan en el poder, Sagasti enfrenta una decisión: puede proteger los montes de la Reserva Nacional Dorsal de Nasca, de importancia global y relevantes para el bienestar de millones de peruanos, o puede, como lo han hecho otros en su posición antes de él, sucumbir ante los intereses y avaricia de la industria pesquera que a menudo actúa, en Perú como en muchas partes del mundo, como si el mar fuera su propiedad.

Al asegurar que la Reserva Nacional Dorsal de Nasca esté protegida de la pesca comercial destructiva, Sagasti elevaría la proporción del mar peruano que tiene protección a casi 8%, a un paso de sus compromisos internacionales, al mismo tiempo que establecería un legado de conservación para su breve periodo en la presidencia.

Los océanos están amenazados en todo el mundo. La Reserva Nacional Dorsal de Nasca ofrece una oportunidad infrecuente de proteger un hábitat marino de importancia global para el beneficio a largo plazo del Perú. El reloj sigue su marcha y el fin de la administración de Sagasti está cerca. Lo exhortamos a tomar la decisión correcta y a hacer historia.

César Gaviria es expresidente de Colombia y exsecretario General de la Organización de Estados Americanos

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