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La cuadratura del círculo

¿Qué tienen en mente PP y PSOE para vertebrar al país en su conjunto? Ahora que se proclama la muerte de la “nueva política”, lo verdadero nuevo sería que alguien ofreciera una respuesta a esto

La presidenta de Ciudadanos, Inés Arrimadas, y el nuevo vicesecretario de la formación, Edmundo Bal.
La presidenta de Ciudadanos, Inés Arrimadas, y el nuevo vicesecretario de la formación, Edmundo Bal.JESÚS HELLÍN - EUROPA PRESS / Europa Press

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Sobre las elecciones en Madrid ya está casi todo dicho. Quedan algunos flecos, los que apuntan al futuro y a consideraciones de política nacional. A este respecto voy a elegir dos. El primero tiene que ver con la desaparición del centro, el ya largo suicidio de Ciudadanos. No voy a entrar en la pregunta casi metafísica de si el centro existe o es un constructo impostado. A favor de esto último habla la casi total traslación de sus votos a Ayuso, aunque, por otra parte, una buena mayoría de españoles se adscribe en el espectro derecha-izquierda a posiciones moderadas. Y esto último es lo que da pie a estas consideraciones. Después de Madrid, ¿hacia dónde se inclinarán ahora?

Tanto el PSOE como el PP se encuentran en estos momentos en esa situación dilemática. Si moderan su discurso para tratar de pescar en ese caladero, pierden pie respecto a su respectivo competidor en su extremo respectivo. Pero si solo se mueven en el estricto espacio de la izquierda o derecha, todo ese potencial voto de centro puede acabar en manos de su competidor directo del otro lado. Dada la distribución de votos entre los dos bloques, renunciar a ese botín no sería demasiado racional, aunque tampoco lo es, como vemos, desistir de disputar la hegemonía en la izquierda o derecha. Estamos, por tanto, ante un dilema que encaja muy bien en eso del “ni contigo ni sin ti”. Y salir de él equivale casi a la cuadratura del círculo. Después de Madrid, está claro que el PP tiene la ventaja del saque, aquí se ha calzado todo el centro, al menos el que estaba apostando por Cs e incluso parte del que seguía en el PSOE. Por otra parte, la competencia en la izquierda va a ser mucho más dura para este partido que para el PP con Vox.

Pero, ojo, para alcanzar la mayoría en el Congreso es ya imprescindible contar con los votos de los partidos nacionalistas, independentistas o regionalistas, y aquí la ventaja es para el PSOE. Esto me lleva al segundo punto. ¿Tiene alguno de los dos grandes partidos un claro proyecto para España en su conjunto o van improvisando a partir de su cuota de poder territorial o la necesidad de pactar con los nacionalistas? Otra de las enseñanzas de las elecciones en la capital ha sido que cada elección regional sigue lógicas propias que no son fácilmente trasladables al conjunto. Ni siquiera dentro del mismo partido. ¿Qué tiene que ver el PP de Feijoó con el de Ayuso, por ejemplo? El país ha devenido en una especie de archipiélago territorial, una sumatoria de regiones con personalidad cada vez más diferenciada, que han descubierto ahora con la pandemia lo que siempre fue evidente para Cataluña y el País Vasco: el éxito político interno depende de cómo modulen sus relaciones de cooperación o conflicto con el centro. Aquí reside también el éxito de Ayuso, pero quizá la derrota del país en su conjunto.

Si cada región va a su bola según el color del partido asentado en la Moncloa deja de haber un espacio para el entendimiento entre todos. ¿Cuál es la respuesta al respecto de los dos grandes partidos, siguen teniendo en mente vertebrar al país en su conjunto? Ahora que se proclama la muerte de la “nueva política”, lo verdadero nuevo sería que alguien ofreciera una respuesta a esta pregunta. Ésa sí que es la auténtica cuadratura del círculo.

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