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Cinco años del acuerdo de paz en Colombia

El Gobierno de Iván Duque hizo todo lo posible para que el proceso de paz fracasara, pero fue la comunidad internacional, las organizaciones sociales y el mundo campesino quienes se empeñaron en que se avanzara

Desmovilizados de las FARC transitan por las calles de Medellín en 2020 en rechazo a la violencia.
Desmovilizados de las FARC transitan por las calles de Medellín en 2020 en rechazo a la violencia.Luis Eduardo Noriega A. (EFE)

Se cumplen cinco años de la firma del Acuerdo de Paz en Colombia entre la exguerrilla de las FARC y el Estado colombiano. Los balances están a la orden del día, algunos positivos, otros negativos. Algunos buscan culpables, otros narran las fallas objetivas. Lo cierto es que la conclusión general es que las cosas mejoraron en términos comparativos, pero, todo pudo salir mejor. Las cinco colusiones son las siguientes:

1. De los 281 municipios del posconflicto, cerca de 140 han caído en una nueva ola de la violencia, los demás, lograron salir de los 50 años de conflicto armado. Esta nueva ola de violencia no es política, es, sencillamente, criminal. El país tardará varios años en salir de ella. El pacífico Colombia, así como la región que va desde el Nudo de Paramillo hasta el Catatumbo y la frontera entre Colombia y Venezuela son los escenarios de esta ola de violencia.

2. El Gobierno del presidente Iván Duque paralizó, en algunos casos, la implementación del acuerdo de paz y en otros, abiertamente lo saboteó. Al final, las consecuencias es que las causas estructurales de la violencia en Colombia no fueron modificadas y por ello se incubó está nueva ola de violencia. El gran culpable del actual deterioro de la violencia en Colombia es el uribismo.

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3. El Gobierno Duque, para aparentar una implementación del acuerdo de paz ante la comunidad internacional, decidió entenderlo como reincorporación y algunas pequeñas obras de infraestructura en zonas afectadas por la violencia. Pero no se avanzó en temas de reforma política, muy poco en los asuntos rurales y se saboteó abiertamente la sustitución de economías ilegales. No debe olvidarse que las diferentes olas de violencia en Colombia responden a tres causas estructurales: acceso y uso del suelo, exclusión en la participación política y democracia social y economías de guerra. El acuerdo de paz intentaba mitigar estos tres factores.

4. A pesar de intento de saboteo del gobierno de Iván Duque y, en general, del uribismo, contra el sistema de justicia transicional, dichas acciones fracasaron. Los avances en la Jurisdicción Especial para la Paz, la Comisión de la Verdad y la Unidad de búsqueda de personas dadas por desaparecidas, es importante y comenzarán a salir desde el próximo año. Se vendrán sentencias importantes de la JEP. Muchos contienen la respiración ante los pronunciamientos judiciales.

5. El Estado colombiano no cumplió lo que firmó. El problema de fondo es que tanto la guerrilla del ELN, como otros grupos armados ilegales, no tiene confianza para que en el futuro se logren iniciar conversaciones de paz. Igual se puede decir con la comunidad internacional. El Gobierno Duque provocó que Cuba ingresara, nuevamente, a la lista de países que apoyan el terrorismo porque La Habana decidió cumplir los acuerdos que se establecieron entre el Estado Colombiano y la guerrilla del ELN, es decir, en la medida que el gobierno cubano no quiso incumplir los acuerdos, lo cual era una petición del Gobierno colombiano, la consecuencia fue el ingreso de Cuba a esa lista. El desastre de la política internacional es profunda en esta Administración.

En fin, el Gobierno de Duque hizo todo lo posible para que el proceso de paz fracasara, pero fue la comunidad internacional, las organizaciones sociales y el mundo campesino que se empeñó en que se avanzara y que el país no fracasara en su intento de construir una sociedad en paz. Por ello, el balance es agridulce. Una metáfora que se puede utilizar es que Colombia, si hubiera cumplido el acuerdo de paz, pudo haber subido diez escalones, pero solo subió cuatro, quedaron haciendo falta seis. Sin lugar a dudas este país está mucho mejor que hace dos décadas, pero aún nos queda un largo recorrido doloroso por transitar.

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