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El PP y el PSOE ante Europa

Los congresos celebrados por los dos grandes partidos nos brindan pistas de la temperatura de sus vínculos actuales con la Unión

El presidente del Gobierno y secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, interviene en la clausura de 40º Congreso federal.
El presidente del Gobierno y secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, interviene en la clausura de 40º Congreso federal.Mònica Torres

EL PP y el PSOE nos brindan pistas de la temperatura de sus vínculos actuales con Europa. Son poderosos, aunque de distinta densidad. En la convención conservadora destacaron los dirigentes europeos marcando distancias con los ultras. El berlusconiano Antonio Tajani y el resistente liberal polaco Donald Tusk alertaron a sus colegas contra la “creciente presión de los radicales”. Y el griego Margaritis Schinas, español consorte, recordó los deberes del momento: los fondos de la UE no son “dinero gratis”, exigen reformas.

Los barones tranquilos, como Núñez Feijóo y Fernández Mañueco, llamaron a “romper con quienes no creen en la UE”, como Vox —aunque no lo mentaron—, que apoya la rebelión iliberal polaca contra el Derecho comunitario, el Tribunal y la Comisión. Una reclamación que quedó en testimonial.

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Así que la causa europea tuvo un sesgo reactivo, defensivo, interno. Se echó en falta el potente mensaje europeísta de conservadores cosmopolitas como Marcelino Oreja y su escuela (Íñigo Méndez de Vigo, Daniel Calleja...), más proactiva que pasiva. Por suerte mantiene una (suave) presencia actual, en libros como el flamante de Oreja (Europa, vocación y destino de España, CEU): un viaje recopilatorio desde las entrañas democristianas al encuentro de las ideas euroliberales de Salvador de Madariaga y de propuestas eurosocialistas como las de Jacques Delors.

En el Congreso del PSOE hubo sesión sobre El futuro de la UE, tanto más propositiva que receptiva. La jefa continental de los eurodiputados socialistas, Iratxe García, se ufanó, con apoyatura práctica, del retorno de la socialdemocracia: “Hemos conseguido marcar la agenda europea y devolver a la ciudadanía al centro de la política” de la UE, con el plan de recuperación económica. Y Joaquín Almunia reclamó, crítico, que los partidos afines alcancen “los niveles de cohesión que necesitamos”. Pues para abordar una futura segunda ronda de los fondos europeos es clave “que los del Norte y los del Sur seamos los mismos”.

Ese mismo enfoque anima el formidable y reciente libro del eurodiputado Jonás Fernández (Volver a las raíces, Clave Intelectual). Para él, solo en clave y desde la instancia europea puede la izquierda recuperar credibilidad y eficacia en la lucha contra la desigualdad. Hay que volver a insistir en la prosperidad de las mayorías y no solo seducir a las élites más modernas, postula.

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