ANATOMÍA DE TWITTER
Análisis
Exposición didáctica de ideas, conjeturas o hipótesis, a partir de unos hechos de actualidad comprobados —no necesariamente del día— que se reflejan en el propio texto. Excluye los juicios de valor y se aproxima más al género de opinión, pero se diferencia de él en que no juzga ni pronostica, sino que sólo formula hipótesis, ofrece explicaciones argumentadas y pone en relación datos dispersos

El niño, la mujer y el indecente

Juan Carlos Girauta usa de nuevo el dolor de las víctimas manipulando un tuit de Consuelo Ordóñez en memoria del niño Fabio Moreno, asesinado por ETA

Arantza Asla, la madre de Fabio Moreno, llora en el homenaje a las víctimas del terrorismo en Erandio en julio de 2010.
Arantza Asla, la madre de Fabio Moreno, llora en el homenaje a las víctimas del terrorismo en Erandio en julio de 2010.TXETXU BERRUEZO

El niño se llama Fabio. Esta es su historia a través de la crónica que publicó José Luis Barbería en este diario el 8 de noviembre de 1991: ”El niño de dos años Fabio Moreno Asla murió ayer en Erandio (Vizcaya) en un atentado terrorista que hirió a su hermano gemelo y a su padre, guardia civil destinado en la Comandancia de La Salve, en Bilbao. El atentado, provocado por la explosión de una bomba colocada en el interior del vehículo, ocurrió sobre las cinco de la tarde, en el momento en que el coche, un Peugeot, efectuó un giro cerrado a la entrada de Erandio. Antonio Moreno acababa de recoger a sus hijos después de que hubieran estado con su madre en una piscina cubierta de Getxo. El niño murió en el acto. Tenía la cabeza destrozada y un brazo prácticamente desgajado. Abrazado al cadáver de su hijo que acababa de sacar de la chatarra del vehículo, Antonio Moreno Chica, de 32 años, repetía: ‘Ya me lo han matado esos hijos de puta”.

La mujer se llama Consuelo. Su hermano Gregorio Ordóñez era concejal del PP en San Sebastián, un tipo valiente que tenía posibilidades de convertirse en alcalde. La crónica que el 24 de enero de 1995 firmó aquí Aurora Intxausti —quien años después tuvo que marcharse de Euskadi después de que una bomba de ETA estuviera a punto de matarla a ella, a su marido Juan y a su hijo Iñigo— empezaba así: “Un encapuchado se acercó por detrás a Gregorio Ordóñez, teniente de alcalde de San Sebastián, mientras almorzaba ayer en un bar con María San Gil y otros dos colaboradores. ‘Vi que pasaba la mano por encima de Enrique Villar y apoyaba una pistola sobre la cabeza de Gregorio. Lo siguiente fue un ruido seco y vi que un borbotón de sangre le salió a Gregorio por el pómulo izquierdo”. Ordóñez, de 36 años, ya había sufrido amenazas y dos intentos de atentado.

Vienen a cuento estas dos historias porque desde hace años, cada día, con una paciencia infinita, Consuelo Ordóñez se ha dedicado a recordar a través de su cuenta de Twitter a las víctimas del terrorismo, fundamentalmente a las de ETA, porque son las más numerosas, pero también a las que sufrieron la guerra sucia del Estado. El pasado lunes, por ejemplo, se cumplieron 31 años del asesinato de Fabio, y Consuelo escribió un hilo en esa red recordando dónde y cómo le mataron, si sus asesinos fueron o no detenidos y condenados, y hasta qué dijeron entonces quienes ahora van de demócratas de toda la vida, pero en ese tiempo callaban o incluso colaboraban con los asesinos.

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Pues bien, Juan Carlos Girauta, político de escaso éxito en los partidos en los que sucesivamente ha militado (PSC, PP y Ciudadanos —por el momento—), quiso aprovechar un tuit de Ordóñez. Hizo una captura del mensaje en el que se ve al pequeño Fabio y colocó junto a él un rostro sombrío, en blanco y negro, compuesto por la mezcla de las facciones del presidente Pedro Sánchez y del líder de Sortu, Arnaldo Otegi. Uniendo las dos imágenes, la leyenda: “Ni olvido ni perdón”.

Girauta no es nuevo en esto de la pretecnología de la indecencia. Tras los atentados del 11-M simpatizó y hasta participó en actos de los Peones Negros, un turbio grupúsculo abonado a la teoría de la conspiración que intentaba desautorizar la autoría yihadista que estableció la sentencia. Ahora, mientras chapotea por las ciénagas más infectas de Twitter —valga la redundancia—, vuelve a utilizar el dolor de las víctimas. Pero en cuanto Consuelo Ordóñez se dio cuenta del uso que Girauta había hecho de su tuit, le advirtió: “Tus montajes basura hazlos con los de tu tribu. Así demuestras lo que te importa Fabio. No tenéis respeto por las víctimas ni aunque se trate de un niño. ¡Dais mucho asco!”

Pues eso.






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