ANATOMÍA DE TWITTER
Opinión
Texto en el que el autor aboga por ideas y saca conclusiones basadas en su interpretación de hechos y datos

Rupturas políticas y régimen de custodia

Las broncas internas obligan a los seguidores en común a elegir con qué progenitor quedarse

Pablo Iglesias y Yolanda Díaz, en el Congreso de los diputados en 2020.
Pablo Iglesias y Yolanda Díaz, en el Congreso de los diputados en 2020.Mariscal

Las redes sociales permiten hoy tener acceso a casi cualquiera, saber dónde ha cenado la noche anterior una estrella de Hollywood o si se ha puesto a dieta. Por vanidad, buscando likes o “favoritos”, que son los abrazos de los desconocidos, cada vez se exponen más y en el pecado va la penitencia: el misterio, que siempre ha sido parte del atractivo, se extingue.

Ya los hay que cuando le presentan a alguien están deseando llegar a casa o esconderse en el baño para conocerlos de verdad, es decir, para entrar en sus redes sociales y tratar de averiguar a quién vota (Twitter), en qué sitios ha trabajado (Linkedin), quiénes son sus amigos (Facebook) o dónde pasa las vacaciones (Instagram). Hecha esa labor de contraintreligencia, algunos se animan a ir al cine o tener hijos juntos. Pero como sabemos, el amor es un asunto complejo —¡un arte!, decía Erich Fromm— y con el paso del tiempo, la monotonía a la que canta Shakira, o “los domingos por la tarde” de los versos de Sabina, apagan la chispa. Las separaciones, siempre dolorosas, se han complicado aún más con las redes sociales.

A veces, las redes anticipan las rupturas, difundiéndolas antes de que sus protagonistas las hagan públicas o incluso antes de que ellos mismos sean conscientes de que es el final. Siguiendo detenidamente una cuenta puede apreciarse el distanciamiento, cómo va enfriándose una relación, cómo decaen los retuits. La herramienta Doesfollow o @Gobiernoalerta detectan rápidamente que X “ha dejado de seguir” a Y. Surge entonces un problema nuevo, que no existía en las rupturas analógicas: ¿quién se queda con la custodia de los grupos de WhatsApp después de la separación? ¿Se reparten, como los extintos discos? ¿Qué pasa con los hijos, es decir, con los seguidores?

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El 22 de septiembre, la cuenta de Vox en el Congreso dejó de seguir a Macarena Olona. “Con lo felices que fueron”, se lamentaba Tirando Ando. Fue ese día cuando Iván Espinosa de los Monteros, portavoz en la Cámara baja, anunció “el fin del camino” para la que había sido su candidata en las elecciones andaluzas.

Desde entonces, en las cuentas de la formación ha habido bastante trajín. Olona ha perdido entre el pasado martes y este jueves 2.366 seguidores tras una ronda de entrevistas para decir que por lealtad no quiere criticar a Vox, pero que “Vox es el pasado”. Con todo, el saldo de los últimos 30 días es positivo para ella: ha ganado más de 1.700 seguidores. En el mismo periodo, la cuenta oficial de Vox ganó cerca de 5.600. Olona tiene cerca 402.600 en total y el partido al que pertenecía, casi 494.600. La ruptura ha obligado a sus hijos tuiteros a elegir. Explicaba @Nereaalzona: “He dejado de seguir y silenciado a Macarena Olona con mucho pesar. Ha elegido el camino hacia el infierno del sanchismo, el camino cómodo de la mentira y la amenaza”.

También los padres han tenido que tomar decisiones duras: Santiago Abascal dejó de seguir a @diegojromero, según recoge @Gobiernoalerta, después de que este hiciera un tuit repitiendo cuatro veces, como un conjuro, “#yoestoyconMacarena”.

Por el bien de los seguidores en común, Pablo Iglesias y Teresa Rodríguez anunciaron con un vídeo, en febrero de 2020, que “por diferencias políticas de carácter estratégico” cada uno iba a tirar por su lado. “En la política, como en la vida, hay formas de separarse que son agresivas, violentas, patriarcales, y formas respetuosas, cariñosas, que son las más sanas”, decía Rodríguez antes de abrazarse a Iglesias.

Unos meses después, sin embargo, dejaron de seguirse en Twitter y empezaron a tirarse los trastos a la cabeza.

En los últimos días, las redes han constatado también el evidente enfriamiento entre el exlíder de Podemos y la cara de Sumar, Yolanda Díaz. Él ha perdido 226 seguidores en los últimos 30 días y ella ha ganado 7.719 en el mismo periodo, según la herramienta Socialblade. Los hijos han llenado la red de mensajes. Algunos, tomando partido. Otros pidiéndoles que no les hagan elegir.


Sobre la firma

Natalia Junquera

Reportera de la sección de España desde 2006. Además de reportajes, realiza entrevistas y comenta las redes sociales en Anatomía de Twitter. Especialista en memoria histórica, ha escrito los libros 'Valientes' y 'Vidas Robadas', y la novela 'Recuérdame por qué te quiero'. También es coautora del libro 'Chapapote' sobre el hundimiento del Prestige.

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