Drones: en África, muchas soluciones van a llegar volando

La industria de los vehículos aéreos no tripulados en el continente aumenta y se despliega en sectores que van desde la agricultura hasta la asistencia humanitaria pasando por el transporte de suministros médicos y vacunas

Un grupo de jóvenes recibe instrucciones de cómo usar un dron.
Un grupo de jóvenes recibe instrucciones de cómo usar un dron.Khadija Abdulla Ali

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Apenas unos días separan una noticia sobre la caída de un dron del ejército estadounidense armado con un misil en Níger y la firma de un acuerdo para la entrega de vacunas a través de este mismo tipo de vehículos en Nigeria. Estos dos episodios demuestran el amplio abanico de funciones que las aeronaves pilotadas por control remoto están llamados a jugar en el continente africano, mientras se van perfilando los esquemas jurídicos de su utilización y se valoran los beneficios y los inconvenientes.

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Sin llegar todavía a la treintena, Khadija Abdulla Ali se ha ganado el apodo de “la reina de los drones” en la isla tanzana de Zanzíbar. Empezó hace cinco años como voluntaria de una iniciativa de mapeo de la región insular impulsada por el Banco Mundial, y ya tiene una larga y sólida carrera. “Me gusta trabajar con tecnología avanzada que puede generar enormes impactos en mi comunidad”, comenta esta licenciada en Tecnología de la Información y Gestión de aplicaciones. Por ello, después de su primera experiencia en la cartografía colaborativa, fue descubriendo posibilidades: “Los drones nos ayudan a abordar en mejores condiciones los riesgos de inundaciones, o el control de enfermedades como el cólera”. “Apuesto por ver el lado bueno de la tecnología”, afirma la joven piloto, que ofrece conferencias sobre el papel de los drones en la gestión de emergencias.

La misma atracción por la cartografía siente Grace Ghambi en Malawi, que comparte con Khadija Abdulla Ali la experiencia del uso de aeronaves pilotadas por control remoto en la respuesta a desastres naturales. “He trabajado con Globhe (una plataforma global que coordina los trabajos de pilotos de drones en más de 80 países) en el distrito de Chikwawa, en Malawi, para recoger datos sobre las personas afectadas por las inundaciones”, explica Ghambi, que continua apasionada: “La capacidad de crear información valiosa a partir de los datos recogidos y saber que has marcado la diferencia no tiene precio”. Para Ghambi, lo que el mundo necesita, en general, y África, especialmente, es información y los datos recogidos por los drones ayudan a tomar mejores decisiones, decisiones informadas.

Un joven pone en funcionamiento un dron.
Un joven pone en funcionamiento un dron.Khadija Abdulla Ali

Por su parte, desde Ruanda, Mugezi Kelia se siente más interesada por el impacto del uso de drones en la agricultura. “La contribución más importante que pueden hacer los drones en África es la modernización de la agricultura, en un continente en el que más del 60% de la población son pequeños agricultores y alrededor del 23% del PIB del África subsahariana procede del sector agrícola. Los drones aumentan la agricultura de precisión a un coste mucho menor y de forma más sencilla”, asegura. Intentando explorar estas posibilidades, Kelia ha dedicado una parte importante de sus esfuerzos, a la comprensión de la tecnología “tanto del hardware, como del software que permite operar a los vehículos en la línea de visión pero también fuera de ella”.

Julie Makena conoce bien el ámbito de la agricultura. Es ingeniera y directora de seguridad de Astral Aerial, una empresa keniana muy implantada en la región. “Muchos actores están interesados en desarrollar la agrotecnología en África”, comenta Makena. “A finales de abril habremos cartografiado las fincas de 5.000 pequeños agricultores en Kenia. Además, hemos participado en la lucha contra la langosta en Kenia y en Etiopía. Nos sentimos cómodos con el uso de drones en el mapeo, la inspección y la fumigación de cultivos, aunque también ofrecemos transporte de carga, inspecciones de infraestructuras y conservación del medio ambiente y la vida silvestre, por ejemplo”, explica Makena. Esta ingeniera keniana añade: “Los drones en África han hecho más accesibles productos y servicios que antes eran inaccesibles. Los mapas de alta precisión antes sólo podían obtenerse con imágenes de satélite. Ahora, un pequeño agricultor en Kenia, con o sin estudios, puede obtener un mapa digital de su granja o un mapa de la salud de los cultivos a un coste asequible y le servirá para mejorar la productividad”.

Los drones en África han hecho más accesibles productos y servicios que antes no lo eran. Ahora, un pequeño agricultor en Kenia, con o sin estudios, puede obtener un mapa digital de su granja y le servirá para mejorar la productividad

La sudafricana Tariroyashe Marufu, por su parte, se ha interesado por el potencial de transporte. “Al acercarme, comprobé que los drones pueden ir más allá de la cartografía”, cuenta Marufu, “y constituir un elemento clave en la creación de soluciones para resolver los problemas cotidianos de África. El uso de drones para la entrega de suministros médicos en zonas rurales me interesa especialmente. Normalmente, el acceso a las zonas rurales es complicado. He visto, por ejemplo, una prueba de entrega de toallas sanitarias y estoy segura de que la población rural en África puede beneficiarse con la entrega de otros suministros médicos”. “Si aprovechamos las enormes posibilidades que ofrecen los drones, la comprensión local de los problemas africanos y la capacidad de vincular la innovación con la resolución de problemas, es posible alcanzar un futuro más sostenible”, sentencia esta joven.

Precisamente Ghambi, Kelia y Marufu son tres de las participantes en el programa Youth Scholar que impulsa la organización africanDRONE con el apoyo del Banco Mundial. Esta organización promueve el uso de drones en el continente y anima el desarrollo de innovaciones y la generación de las condiciones adecuadas para explotar todas sus posibilidades. Johnny Miller, es uno de sus tres fundadores, aunque su experiencia personal es muy particular ya que desarrolla proyectos como fotodocumentalista y es el impulsor de Unequal Scenes, que utiliza las imágenes aéreas para evidenciar las desigualdades. Miller no puede obviar el papel que los drones están jugando en el ámbito de la cartografía y suma a todo lo ya dicho el impacto en la gestión de la propiedad de la tierra que “conduce a una amplia gama de beneficios económicos para los africanos”.

Pero además apunta otro ámbito fundamental: “Los drones están ayudando a revolucionar el periodismo en el continente, volando y recogiendo datos en zonas que históricamente han estado vedadas o censuradas”. Y recuerda que “africanDRONE ha elaborado un Código Ético del Periodismo de Drones para ayudar a los periodistas de drones y disipar los temores en el público”. Miller asegura que “los drones comerciales con cámaras incorporadas, son lo suficientemente baratos y fáciles de usar como para que los miembros de la comunidad puedan utilizarlos para hacer visible la desigualdad y eso es una verdadera revolución en la forma de ver el tema, y de vernos a nosotros mismos”. Para este apasionado fotodocumentalista basado en Ciudad del Cabo “los drones son una tecnología que está a punto de transformar drásticamente el continente africano en la 4ª revolución industrial”.

En plena pandemia, el potencial de los drones en el ámbito sanitario han conseguido especial atención. Zipline es una startup, con sede en San Francisco que ha desplegado la mayor parte de su actividad en el continente africano, primero en Ruanda, llegando a construir una red autónoma de distribución de unidades de sangre para uso médico y otros suministros sanitarios por todo el país. Después en Ghana, dónde ha acabado entregando las primeras vacunas contra la covid19 recibidas en África de la mano de la iniciativa Covax. Zipline, firmó a principios de año un acuerdo para distribuir vacunas en el estado nigeriano de Kaduna. Tras sus experiencias en Ruanda, Ghana y Tanzania, Zipline ha comenzado a operar recientemente en EE.UU. Justin Hamilton, responsable de comunicación de Zipline, comenta: “Mucha gente piensa en los drones como algo que puede acabar con una vida. Nosotros hemos construido un dron que puede salvarlas”. Y señala que en su experiencia africana “Zipline ha ayudado a distribuir más de un millón de dosis de otras variedades de vacunas, productos sanguíneos y medicamentos críticos desde su lanzamiento y ha ayudado a los proveedores de atención sanitaria a salvar miles de vidas”.

La implantación de los drones no se encuentra en el mismo punto en todos los países del continente. En Senegal, por ejemplo, los entusiastas de esta tecnología como Tiamiyou Radji continúan trabajando para construir las condiciones más adecuadas para su desarrollo. Radji es el director de Senegal Flying Labs, la franquicia en el país de la teranga de una amplia red de laboratorios distribuidos por todo el mundo e impulsados por la firma We Robotics. Por este motivo, Radji se centra en las actividades de “capacitación de jóvenes y profesionales”. Además de las experiencias en la “evaluación de inundaciones, la agricultura, la conservación y protección del medio ambiente” que para este emprendedor senegalés “son importantes en esta fase de la introducción de los vehículos aéreos no tripulados en Senegal”, Radji recuerda la necesidad de trabajar el desarrollo del “modelo de negocio en un futuro próximo”, porque considera que es un ámbito en el que mucho jóvenes pueden encontrar una salida profesional.

La experiencia de Julie Makena en Kenia, por ejemplo, es que la aprobación de normas para el uso de drones “ha dado lugar a una industria más regulada, en la que cada dron está registrado y cada operador está bien entrenado, lo que a su vez disuade a los operadores de drones deshonestos”. Esta industria representa un sector pujante para esta ingeniera: “Se prevé que el mercado mundial de drones alcance los 34.500 millones de dólares en 2026. En África, esto se traduce en múltiples oportunidades de trabajo en un continente en el que el 60% de la población está formada por jóvenes menores de 25 años. Y lo que es más importante, la implantación de drones en sectores como la agricultura dará lugar a métodos agrícolas mejores y más eficientes que aprovecharán los datos para obtener información sobre las explotaciones y, por tanto, impulsarán la toma de decisiones para mejorar la productividad agrícola. El efecto dominó general es la mejora de la seguridad alimentaria en África”.

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