“Sigue habiendo muchas zonas de Pakistán en las que resulta muy difícil llegar a la gente”

Shahid Abdullah, coordinador de emergencias de MSF en Dera Murad Jamali, Baluchistán, describe la situación en las áreas más afectadas por las inundaciones de Pakistán del pasado junio

Un hombre afectado por las inundaciones utiliza una balsa improvisada para cruzar una corriente de agua cerca de su casa dañada en Jaffarabad, provincia de Baluchistán, en Pakistán, el 23 de septiembre de 2022.
Un hombre afectado por las inundaciones utiliza una balsa improvisada para cruzar una corriente de agua cerca de su casa dañada en Jaffarabad, provincia de Baluchistán, en Pakistán, el 23 de septiembre de 2022.FIDA HUSSAIN (AFP)

Las fuertes lluvias monzónicas que empezaron en junio han inundado más de un tercio de Pakistán, con un balance de víctimas mortales que ya supera las 1.500. Se estima que más de 33 millones de personas se han visto afectadas y que las aguas todavía podrían tardar meses en retirarse. Infraestructuras y miles viviendas han quedado destruidas y, justo un mes después de la declaración de emergencia nacional por parte del Gobierno, el pasado 26 de agosto, muchas personas siguen sin tener acceso a refugio, alimentos o agua potable. De hecho, algunos pueblos siguen aislados y, a día de hoy, siguen sin haber recibido ningún tipo de ayuda exterior. Este es el relato de Shahid Abdullah, coordinador de emergencias de MSF en Dera Murad Jamali, Baluchistán, sobre la situación en las áreas más afectadas.

“Aquí en Dera Murad Jamali, junto a la carretera principal, se puede ver que, afortunadamente, muchos damnificados ya han recibido ayuda. Tienen, entre otras cosas, mosquiteras, productos de higiene y alimentos. Sin embargo, para los que están lejos de la carretera principal, la historia es otra bien diferente: se han quedado abandonados a su suerte porque es muy difícil acceder a ellos. Hace unos días mi equipo y yo llegamos a un grupo que no había recibido ningún tipo de ayuda desde que empezaron las inundaciones en junio. Han pasado semanas enteras sobreviviendo como han podido. Atendimos sus necesidades médicas más inmediatas, les hicimos entrega de productos de primera necesidad y les proporcionamos apoyo en salud mental, pero necesitan recibir todo tipo de ayuda lo antes posible.

Estamos viendo pacientes con enfermedades transmitidas por el agua contaminada

El agua estancada está provocando múltiples problemas de salud y la situación no tiene visos de solucionarse todavía. Estamos viendo pacientes con enfermedades transmitidas por el agua contaminada, como la diarrea, y muchos otros con malaria, enfermedades de la piel, infecciones oculares y también respiratorias.

Los retos son muchos y grandes y, en muchas zonas, es muy difícil llegar a la gente. Es desgarrador ver cómo las casas que estaban construidas de barro han sido completamente arrasadas por el agua. Muchas de ellas han desaparecido por completo. En muchos lugares, el caudal está aún muy alto y lo único que puede hacer la gente es esperar a que vuelva a bajar. Es terrible. Los que pueden, caminan o nadan hasta llegar a un punto que esté relativamente seco. Sin embargo, hay demasiados que simplemente no pueden hacer nada más que esperar a que el agua baje o a que alguien venga a ayudarles.

A tan solo media o una hora de aquí sigue habiendo enormes masas de agua embalsada. En muchos casos, la altura a la que llega se eleva varios metros sobre el nivel del suelo. Y aquí, en la ciudad, también hay balsas. Las consecuencias del desastre se aprecian fácilmente en los edificios y en todas partes.

El doctor de MSF Iftikhar Ahmed examina a un niño en la localidad de Miaonlay, en Pakistán.
El doctor de MSF Iftikhar Ahmed examina a un niño en la localidad de Miaonlay, en Pakistán.Zahra Shoukat (Zahra Shoukat/MSF)

Una gran cantidad de personas lo han perdido todo. Además, como tienen que permanecer junto al borde de la carretera, que es donde se han instalado buscando seguridad y acceso a los repartos de ayuda, no tienen acceso regular a agua potable ni a aseos. Para las mujeres, en particular, es difícil porque tienen que hacer grandes esfuerzos para poder cuidar su higiene menstrual o, simplemente, poder ir a un lugar donde hacer sus necesidades. Por si fuera poco, las temperaturas de estos días son extremas, en algunos casos de hasta 50 grados. Y algunas de las personas que están junto al borde de la carretera apenas disponen de unas camas simples, tejidas a mano, apiladas unas junto a otras, y un trozo de tela o de plástico para protegerse del sol.

En nuestros hospitales vemos muchos niños que están naciendo con desnutrición. Es cierto que esto es algo que ya ocurría antes de las inundaciones, pero las circunstancias actuales no ayudan y, desde luego, pueden contribuir a empeorar su estado. La vida aquí ya no era sencilla, así que todo esto les está afectando enormemente.

Como se puede ver, la situación es complicada y las necesidades superan en mucho nuestra capacidad de respuesta, pero estamos contentos de al menos poder ayudar. Desde que comenzó nuestra respuesta de emergencia a mediados del pasado mes de agosto, hemos pasado más de 10.000 consultas a través de nuestras clínicas móviles en Sindh, Balochistan y Khyber Pakhtunkhuwa. También hemos distribuido 5.000 equipos de productos de primera necesidad, entre los que se incluyen productos de higiene y utensilios de cocina, y hemos suministrado más de 300.000 litros de agua potable a las víctimas. Y mientras siga habiendo necesidades, seguiremos tratando de llegar a todos aquellos que lo necesiten”.

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