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Coordinado por Fernando Casado

Europa busca dos ciudades con otro tipo de turismo

Entre las finalistas a Capitales Europeas del Turismo Inteligente 2022, figuran las españolas Palma y Valencia, junto a Burdeos, Copenhague, Dublín, Florencia y Liubliana

El "vacunódromo" instalado en la Ciudad de las Ciencias de Valencia.
El "vacunódromo" instalado en la Ciudad de las Ciencias de Valencia.Kai Försterling (EFE)

Siete finalistas aspiran a convertirse en una de las dos capitales europeas del Turismo Inteligente 2022. Entre ellas, dos españolas: Palma y Valencia. Las otras escogidas son Burdeos (Francia), Copenhague (Dinamarca), Dublín (Irlanda), Florencia (Italia) y Liubliana (Eslovenia). Y aunque turismo inteligente pueda parecer un oxímoron, en este caso, se refiere a categorías muy específicas en las que son evaluadas las urbes aspirantes. Porque esta iniciativa de la Unión Europea apunta a destacar los logros conseguidos por las ciudades del continente en cuatro materias: accesibilidad, sostenibilidad, digitalización y patrimonio cultural y creatividad.

Estas siete ciudades tan distantes en geografías, ritmos, humores, músicas y meteorologías fueron seleccionadas entre una treintena que presentaron dieciséis países. No es de extrañar que las autoridades locales busquen el sello de calidad de un concurso que va por la tercera edición y que ya ha premiado a Helsinki y Lyon, en 2019, y Gotemburgo y Málaga, en 2020.

Con la vista puesta en 2022, el comunicado de la Comisión Europea destaca que la ciudad de Valencia “cuenta con una arquitectura de vanguardia, una futurista Ciudad de las Artes y las Ciencias”, así como el hecho de que “su sector turístico emplee a más de 30.000 profesionales”; resalta también las “prácticas innovadoras” que se están poniendo en marcha para medir la huella de carbono de la actividad turística. Por su parte, de Palma, destaca las preocupaciones en materia de accesibilidad de sus representantes y la certificación ambiental de sus playas, así como el desarrollo de tecnología que permite anticipar la ocupación de los espacios de recreo. Asimismo, se menciona el esfuerzo por la reutilización del agua, entre otras prácticas saludables de protección de los bosques urbanos.

El premio que recibirán las dos ganadoras consiste en el apoyo de especialistas en comunicación y desarrollo de marca, para producir material promocional y organizar actividades que faciliten su visibilidad en el ámbito europeo. Lo que se da en llamar turismo inteligente está relacionado con un desarrollo turístico innovador, sostenible e inclusivo.

El fallo sobre las ganadoras se conocerá durante el próximo mes de noviembre, pero antes del veredicto, durante estas próximas semanas, los representantes de las finalistas presentarán sus programas y previsiones para 2022 ante el Jurado Europeo, la instancia de clasificación intermedia.

Tiempo de hacer deberes

En el Compendio de buenas prácticas que sirve de referencia a las aspirantes figuran una lista de funciones accesibles a todas las personas puestas en práctica en servicios públicos urbanos básicos de Málaga, por ejemplo. Asimismo, se contemplan iniciativas como una tarjeta multipropósito en Copenhague, que incluye el acceso a la mayoría de museos y atracciones de la ciudad, junto con los viajes en transporte público.

Linz (Austria), por su parte, presentó un laboratorio de ocio generado y gestionado por los ciudadanos más jóvenes, para escuchar sus propuestas sobre nuevas maneras de hacer turismo y de trabajar en el sector turístico; también en Linz se puntuó especialmente su ya conocido arte sobre los tejados, que lleva más de una década poniéndose en práctica.

Entre otras curiosidades, la alemana Kiel, en la costa del Mar Báltico, ofrece cruceros temáticos para singles o solteros. Asimismo, en Breda (Países Bajos), lo que la ciudad brinda son paredes artísticas, o un museo al aire libre, en el que han participado grandes firmas de la plástica y el arte callejero transfigurando cada rincón urbano.

Especialmente destacadas resultaron, además, las señales de los sitios históricos de Lyon, en Francia, que sirven asimismo de brújulas para indicar las diferentes rutas turísticas, con la estética del Renacimiento lionés. Y un pequeño aporte al medio ambiente: la ciudad alemana de Karlsruhe pone a disposición de los visitantes una taza de porcelana para reducir el uso de materiales descartables y los desechos urbanos. Otros proyectos contemplan la restauración de los paisajes naturales integrados a los perímetros urbanos, con mobiliario de materiales nobles, como es el caso de las dunas de Rávena, en Italia, o los divertidos toboganes de madera y mimbre, en Funchal, en la isla de Madeira.

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