Las ONG de Rabat alertan de que están desbordadas de inmigrantes heridos

Cáritas cierra su centro de acogida tras subir un 113% los inmigrantes atendidos en diciembre

Un grupo de inmigrantes subsaharianos, en las calles de Rabat el pasado sábado, tras ser conducidos desde Melilla por la policía marroquí
Un grupo de inmigrantes subsaharianos, en las calles de Rabat el pasado sábado, tras ser conducidos desde Melilla por la policía marroquíFADEL SENNA (AFP)

El Centro de Acogida de Inmigrantes que la organización católica Cáritas tiene en Rabat no es un hospital pero muchos días lo parece. Lo parecía. La semana pasada cerró temporalmente sus instalaciones, desbordado y para llamar la atención de las autoridades sobre su crítica situación. Desde finales de 2013, cuando el Gobierno marroquí anunció su nueva política de regularización de sin papeles y dejó de aplicar a las bravas las expulsiones de esos irregulares sobre todo hacia Argelia para trasladarlos hacia las ciudades, Rabat está saturado. La Plataforma por la Inmigración, que agrupa ocho grandes asociaciones humanitarias, se volvió a reunir ayer para dar la voz de alarma, reclamar alguna solución a los Gobiernos afectados y anunciar próximas iniciativas. El fenómeno de la llegada de inmigrantes a Rabat está muy lejos de frenarse.

La Plataforma por la Inmigración había reclamado el 25 de marzo a Marruecos, España, el Consejo Consultivo de los Derechos del Hombre y hasta a la ONU alguna solución urgente y el respeto a las leyes nacionales e internacionales ante la presión migratoria que están sufriendo Ceuta y Melilla desde finales de 2013. No ha recibido respuesta. Este martes, las ONG se volvieron a citar en Rabat y acordaron reiterar sus quejas y sus demandas. Darán una rueda de prensa conjunta el 17 de abril para anunciar nuevas acciones reivindicativas, pero antes algunas de ellas han querido llamar la atención sobre sus carencias.

El caso más llamativo ha sido el de Cáritas. Ya en el comunicado de la semana pasada la organización católica demandaba a las autoridades sanitarias de Rabat y de la zona norte de Marruecos que fueran conscientes de sus límites en cuanto a la atención que podía prestar. Y subrayaba que no disponía de medios técnicos ni humanos preparados para dar esos servicios. Especialmente a los niños.

Los responsables en Rabat de Cáritas han elaborado un documento interno que han enviado a su arzobispo, monseñor Vincent Landel, para explicarle con datos la gravedad de la crisis. Y le ponen fecha. Antes de octubre pasado también se producían flujos de inmigrantes hacia Ceuta y Melilla, y había violencia en el entorno de las vallas, y heridos. Pero los gendarmes no se andaban con muchas contemplaciones y expulsaban a los inmigrantes, especialmente por Oujda hacia Argelia. Entonces la situación política interna cambió.

El Gobierno marroquí, presionado también por España, anunció que iba a poner en marcha el primer proceso de regularizaciones de un país africano y dejó de enviar a los irregulares detenidos en los alrededores de ambas ciudades autónomas españolas a la frontera argelina y les empezó a trasladar de manera masiva a las grandes ciudades y particularmente a Rabat. Las llegadas a la capital se incrementaron y el centro de acogida de Cáritas pasó de atender a 179 personas en octubre (cifra algo superior a la de 2012) a 382 este pasado diciembre (un aumento del 120%).

El centro estaba pensado para otra cosa. Cuenta con unos 25 empleados (algunos voluntarios) y debía dedicarse a atender una media de 100 personas diarias pero para ofrecerles orientación psicológica, social y sanitaria. El pasado 24 de marzo decidió cerrar. Estaba a reventar y parecía un hospital. La semana previa habían aparecido casi 300 irregulares más, desplazados por la policía desde el norte en buses, a los que dejan al pairo en la estación. Entre 40 y 60 llegaron con heridas, muchos graves por los daños de las concertinas. Seis fueron trasladados en ambulancias al hospital. Cáritas informó este martes de que en la noche del viernes al sábado pasado arribaron a Rabat seis autobuses con otras 400 personas más.

Marruecos, mientras, da pasos pero con muchos límites. El ministro de Asuntos relacionados con la Inmigración, Anis Birou, anunció justo la semana pasada nuevas medidas encaminadas a integrar mejor a los inmigrantes en su sociedad para que sea una posibilidad de refugio y no solo de tránsito: derecho de asilo; la inclusión de los niños en las escuelas públicas; formación de empleo para los adultos y acceso al sistema sanitario. Las organizaciones humanitarias valoran esos esfuerzos pero le parecen, en las actuales circunstancias, muy vagos y genéricos.

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