71 presos del núcleo duro de ETA llevan más de tres años en el régimen más severo

Interior los mantiene en régimen cerrado del primer grado penitenciario, lo que les obliga a permanecer en sus celdas entre 20 y 17 horas al día

Familiares se preparan para una manifestación en apoyo de los presos ETA en San Sebastián el 18 de mayo.
Familiares se preparan para una manifestación en apoyo de los presos ETA en San Sebastián el 18 de mayo.javier hernandez juantegui (EL PAÍS)

La anunciada decisión del Gobierno de Mariano Rajoy de no flexibilizar su política penitenciaria con los reclusos de ETA, pese a la disolución de la banda, tiene su ejemplo más claro en el número de presos de la banda terrorista que permanecen desde hace al menos tres años en el llamado "régimen cerrado de primer grado". Este obliga a estos internos a permanecer dentro de sus celdas gran parte del día.

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Según una reciente respuesta parlamentaria del Ejecutivo al senador de EH-Bildu Jon Iñarritu, de los algo más de 50.000 reclusos que hay actualmente en las cárceles dependientes de Interior —Cataluña tiene transferidas las competencias sobre sus prisiones—, 311 están sometidos al régimen de vida penitenciario más duro desde hace al menos tres años. De ellos, 61 hombres y 10 mujeres son presos de ETA.

Esta cifra representa un tercio del total de 242 miembros de etarras recluidos actualmente en cárceles españolas (en Francia hay otros 51 y uno más en Portugal). Los 71 internos están repartidos en 35 cárceles, aunque son las de Valencia (7), Murcia II (6), Alicante-Villena (5), Herrera de La Mancha (5), Jaén (3) y Sevilla II-Morón (3) las que concentran el mayor número. Siete de ellos llevan en esta situación casi cuatro años.

Según explican fuentes de Interior, el día a día de estos presos está regido por el artículo 94 del Reglamento Penitenciario. Este determina que abandonarán a diario sus celdas entre un mínimo de cuatro horas y un máximo de siete para hacer “vida común” con otros internos clasificados como ellos en primer grado y para realizar “actividades previamente programadas” por el Centro. No obstante, fuentes penitenciarias apuntan a que a algunos se les aplica el artículo 93, que reduce las horas fuera de la celda a tres y contempla registros y cacheos diarios.

Interior asegura que, pese a la “excepcionalidad” que el reglamento admite para esta clasificación, todos estos etarras llevan tanto tiempo en dicho régimen carcelario por cumplir alguno de los seis “factores” que determinaron su inclusión en el mismo. Entre ellos, la “naturaleza de los delitos cometidos a lo largo de su historial delictivo que denota una personalidad agresiva, violenta y antisocial” y su pertenencia “a bandas armadas”. Para mejorar su situación, deben mostrar “signos inequívocos de haberse sustraído a la disciplina interna de dichas organizaciones”.

Interior mantiene a otros 139 presos etarras clasificados en primer grado penitenciario, según detallaron ayer fuentes oficiales. Esta clasificación —que afecta, por tanto, a más del 80% del colectivo— les impide disfrutar de permisos o solicitar un destino laboral dentro de la cárcel.

Sobre la firma

Óscar López-Fonseca

Redactor especializado en temas del Ministerio del Interior y Tribunales. Llego a EL PAÍS en marzo de 2017 tras una trayectoria profesional de más de 30 años en Ya, OTR/Press, Época, El Confidencial, Público y Vozpópuli. Es licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid.

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