Pocos se creen el ‘divorcio’ andaluz

Oposición y PSOE acusan a Ciudadanos de romper el pacto de investidura en Andalucía por interés electoral

La presidenta andaluza, Susana Díaz, y el líder de Ciudadanos, Juan Marín.Paco Puentes / atlasundefined

La ruptura del pacto de investidura por parte de Ciudadanos en Andalucía, donde gobierna el PSOE en minoría, ha provocado una cascada de acusaciones desde la oposición, que califica la separación de “sainete” por su escasa credibilidad y porque aboca a un adelanto electoral que beneficia a ambos partidos. Mientras, Ciudadanos defiende que su decisión la ha provocado el PSOE tras comunicarle este verano que medidas clave del pacto quedarían en papel mojado. Y los socialistas aseguran que no existe ningún tipo de acuerdo para el divorcio.

Más información
El teatrillo previsible del adelanto andaluz
El PSOE asume que Andalucía camina al adelanto electoral

El PSOE andaluz atesora 36 años en el poder y una experiencia a prueba de bombas; Ciudadanos, cuatro años escasos de carrera y una gran ambición en esta región. Ambos socios de investidura han protagonizado esta semana una ruptura que defienden como real y provocada por el incumplimiento del pacto firmado con 72 medidas.

“Es la construcción de un relato, pero hay una sobreactuación de Ciudadanos. Si lo miras fríamente, las condiciones le vienen bien al PSOE, pero quien decide es Albert Rivera”, estiman fuentes del Gobierno. Ciudadanos rompió relaciones con los socialistas este viernes después de una semana de amenazas y acusaciones por incumplir algunas medidas del pacto de investidura firmado en 2015, como la eliminación del aforamiento de los diputados autonómicos, la reforma de la Ley Electoral y la oficina antifraude del Parlamento. Cuando Ciudadanos avanzó que no aprobaría los Presupuestos para 2019, sirvió en bandeja a la presidenta, Susana Díaz, la excusa para adelantar elecciones —previstas para marzo—, ya que esta había repetido que no precipitaría las urnas mientras hubiera “estabilidad”.

Antes del verano, Ciudadanos estaba satisfecho con el cumplimiento del pacto: solo dos leyes aprobadas de un total de 11, y el 60% de las 72 medidas del pacto de investidura. Sin embargo, el primer día de septiembre Inés Arrimadas cargó de pronto contra Susana Díaz por querer evitar la regeneración y alertó de que instarían al bloqueo político de los socialistas, que gobiernan en minoría, dado que las medidas aprobadas sobre regeneración democrática solo llegaban al 29%. Durante el verano el runrún del adelanto electoral había tomado cuerpo y poco después de celebrar unas primarias organizadas a toda prisa, con solo 11 días de margen para así asegurarse un candidato único, Ciudadanos rompió la baraja. La duda es si su enfado y fechas se escogió con el acuerdo del PSOE, extremo que los socialistas niegan.

“Aunque las elecciones no se adelantaran, Ciudadanos tenía que marcar distancias, es lo que ocurre siempre con los Gobiernos de coalición. ¿Cuál es el error? Que se lo ha puesto en bandeja a Susana [Díaz] porque aparecen como los responsables del adelanto y suena muy artificial que el motivo sea la eliminación de los aforamientos”, opina un veterano exdirigente del PSOE andaluz. Y añade echando la vista atrás: “Que Rivera haya planteado la ruptura es un error de manual, ya que manda el mensaje de que hay un interés más nacional que regional”. La oposición ha censurado el protagonismo de Rivera y Arrimadas para explicar la crisis abierta en Andalucía, y lo interpretan como una muestra de que Ciudadanos solo desea el adelanto electoral para que sirva de impulso a su crecimiento en el resto del país en las próximas municipales y generales si Sánchez también adelanta los comicios.

¿Hay indicios que ratifican o desacreditan el relato de enfado real de Ciudadanos con el Gobierno andaluz o el postureo que defiende la oposición? El líder del partido en Andalucía, Juan Marín, menciona una reunión este verano con el vicepresidente de la Junta, Manuel Jiménez Barrios, en la que este supuestamente le espetó: “Juan, ahórrate los temas que no vamos a aprobar ninguno porque no da tiempo”. El vicepresidente ha declinado confirmar dicho encuentro. Ahora Marín dice estar “decepcionado”, “porque Susana Díaz tiene paralizados borradores de decreto solo pendientes de su firma y sello. Que dejen de tomarnos el pelo”, protesta.

Teresa Rodríguez, líder de Podemos, recuerda como ejemplo de que “el pacto estaba cerrado” el hecho de que tras el portazo de Ciudadanos, el PSOE no ha intentado negociar con el resto de fuerzas políticas los Presupuestos para 2019. “Nunca ha habido negociación. El pacto no se ha roto, no es verdad. Solo hay un show de Pimpinela”, denuncia la líder andaluza.

El líder de IU en Andalucía, Antonio Maíllo, reprochó a ambas formaciones que “escenifiquen una ruptura y busquen una amnesia colectiva después de haber pasado tres años llegando a acuerdos que han agujereado el sistema fiscal y que han ralentizado la recuperación de derechos”. La secretaria general del PP andaluz, Dolores Lopez, tildó los hechos de “paripé pactado desde el mismo momento de la investidura”.

Mientras, el portavoz socialista en el Parlamento, Mario Jiménez, se mostró sorprendido tras el anuncio de la ruptura de Ciudadanos. “Tienen prisa y están nerviosos y esto es solo una excusa para servirle a Rivera en su pelea que tiene con Casado en el espacio de la derecha”.

Una de las razones que han pesado para que Díaz adelante previsiblemente las elecciones ha sido evitar la comisión de investigación que desde el Parlamento iba a indagar el uso de 15.000 euros con una tarjeta oficial en un club de alterne por parte del presidente de una fundación de la Junta. Un claro ejemplo de habilidad política y dudosa credibilidad es la respuesta oficial del PSOE a su giro de timón, cuando después de oponerse repetidamente a que los diputados investigaran, este miércoles tiró la toalla: “Habida cuenta de la voluntad del resto de los grupos parlamentarios para su creación, el grupo socialista manifiesta su voluntad de retirar el escrito de oposición”. Es decir, su cambio de decisión fue para no generar discrepancia.

En realidad, la decisión es un ardid parlamentario porque así los socialistas evitan que el escándalo se debata en el próximo pleno al aprobarse de manera automática. Y como el adelanto electoral está al caer, la comisión de investigación se disolverá como un azucarillo sin titulares sobre el club de alterne.

Sobre la firma

Javier Martín-Arroyo

Es redactor especializado en temas sociales (medio ambiente, educación y sanidad). Comenzó en EL PAÍS en 2006 como corresponsal en Marbella y Granada, y más tarde en Sevilla cubrió información de tribunales. Antes trabajó en Cadena Ser y en la promoción cinematográfica. Es licenciado en Periodismo por la Universidad de Sevilla y máster de EL PAÍS.

Normas

Más información

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS