Guardias civiles rescatan a un hombre aislado por toneladas de basura

Una vecina dio la alerta al ver que llevaba varios días sin recoger el pan. Los agentes creen que hubiera muerto por los gases de los restos en putrefacción

Vecino de Olveira (Dumbría) rescatado por la Guardia Civil.Guardia Civil (atlas)

Cuando los guardias civiles lograron adentrarse entre las paredes de basura que cegaban el interior de su casa, el hombre empezó a gritarles: "¡Fuera, fuera ladrones!". Apenas podía abrir los ojos ni tenía fuerzas para hablar. Permanecía en un estado de delirio, en su mundo poblado de bolsas y cajas de cartón llenas de desperdicios, recogidas directamente del contenedor. Pero defendía con ese hilo de energía que le quedaba, acostado y desnudo entre toneladas de restos, todo eso que él consideraba su tesoro. La escena sucedía en Olveiroa (municipio coruñés de Dumbría) el pasado fin de semana, después de que una vecina alertase a los servicios sanitarios al comprobar que el enfermo de diógenes, de 68 años, llevaba varios días sin recoger el pan. Cuandose presentó en el lugar la ambulancia, el personal comprendió que no podía llegar hasta el paciente para comprobar si estaba vivo porque la montaña de basura era impenetrable y el olor, "nauseabundo".

Estado de una de las habitaciones de la casa de Olveiroa.
Estado de una de las habitaciones de la casa de Olveiroa.Guardia Civil

Al llegar la Guardia Civil del puesto de Camariñas, los agentes decidieron que la única forma de acceder al piso superior, donde yacía semiinconsciente el enfermo, era retirar esa muralla construida durante años con todo tipo de desperdicios. El rescate se prolongó horas porque a pesar de que trabajaban con mascarillas prestadas por los enfermeros "a cada momento tenían que salir a vomitar" a causa del hedor y los gases, explica una portavoz oficial del instituto armado en A Coruña. Los agentes que intervinieron creen que este vecino de Olveiroa no llegó a morir intoxicado en medio de la descomposición de restos orgánicos porque en la casa había ventanas rotas, podridas por la humedad, que servían de vía de escape. "Olía a una mezcla de huevo podrido, con gasoil, con animales muertos", describen los guardias civiles que asistieron al hombre y consiguieron bajarlo en una silla por la escalera.

El enfermo de Síndrome de Diógenes llevaba días sin comer, pesaba 40 kilos y tenía las piernas "totalmente amoratadas", "posiblemente por el frío", porque solo tenía una manta, "o como consecuencia de la desnutrición severa". El paciente, que no mantenía ningún tipo de relación con sus vecinos y solo conserva en la zona una hermana mayor e impedida, fue ingresado en el hospital Virxe da Xunqueira (Cee, A Coruña). En su casa sin agua potable, además de la basura que recolectaba y que iba apilando y colgando del techo, guardaba sus excrementos, y su propia orina dentro de botellas que rodeaban su cama.

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