El Gobierno de Melilla endurece su discurso migratorio por Vox

La oposición denuncia la deriva del PP ante las citas electorales

El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, responsable de la política migratoria.
El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, responsable de la política migratoria.CRISTIAN CALVO (Europa Press)

El Partido Popular de Melilla juega la baza antiinmigración de cara a las próximas elecciones municipales (26 de mayo), con un discurso que azuza el temor a una presunta “marroquinización” de la ciudad. Para buena parte de la oposición melillense, se trata de una estrategia “electoralista” destinada a evitar un posible trasvase de votantes hacia Vox, que podría frustrar la mayoría absoluta con la que gobiernan los populares desde 2015 tanto en Melilla como en Ceuta.

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“Lo que está haciendo Juan José Imbroda [el presidente de Melilla] es un brindis al sol para apuntarse el tanto, derechizarse más de lo que está y evitar perder votos contra Vox”, analiza Eduardo de Castro, líder de Ciudadanos en la ciudad autónoma. La Asamblea local, equivalente al pleno municipal, aprobó hace unos días dos propuestas del Ejecutivo de Imbroda para dificultar el acceso a la nacionalidad de marroquíes en Melilla y para desvincular a la ciudad de la tutela de los menores extranjeros no acompañados. Ambas medidas se debatirán ahora en el Congreso.

“Si queremos que Melilla no sea marroquinizada en los próximos años, tenemos que hacer esas modificaciones legislativas”, justifica el secretario general del PP melillense, Miguel Marín.

“Es una medida electoralista que sigue en la línea de ver quién es más patriota, de demostrar quién es más español”, critica la secretaria general del PSOE de Melilla, Gloria Rojas. Rachid Bussian, diputado en la Asamblea de Coalición por Melilla, partido con mayores apoyos entre la población rifeña y musulmana, cree que es una actitud irresponsable. “El PP está alimentando ese discurso de 'cuidado, que viene el moro”, afirma.

Melilla, una ciudad de 86.000 habitantes en 12 kilómetros cuadrados, hace equilibrios para mantener la convivencia entre la población que se identifica como cristiana y una leve mayoría musulmana (un 52%, según la Unión de Comisiones Islámicas de España), cuyas raíces se hunden en la región del Rif, la zona geográfica donde se incrusta la ciudad al norte de Marruecos.

Algunas encuestas atribuyen buenas perspectivas electorales para la formación de Santiago Abascal en las dos ciudades autónomas. El propio programa de Vox incluye la propuesta de construir un muro para sustituir la actual alambrada que separa Melilla y Ceuta de Marruecos y que ha recibido las críticas del presidente de Ceuta, el popular Juan Vivas. “Es una metáfora”, aclara el médico Jesús Delgado Aboy, coordinador de Vox en Melilla. “Lo que nosotros buscamos es que sea una frontera impermeable frente a lo no deseado; lo que no queremos es el tío que viene a delinquir”, zanja rotundo.

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