Mapa secreto de pueblos irreductibles

La geografía electoral ofrece un amplio muestrario de bastiones fieles a unas siglas y de otros que de golpe han dejado de serlo

Un hombre vota en el IES Lope de Vega en Madrid, el pasado domingo.
Un hombre vota en el IES Lope de Vega en Madrid, el pasado domingo.Jaime Villanueva

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Los mapas electorales son una intrincada geografía de colorines mutantes donde, no obstante, entre miles de municipios se esconden pequeños bastiones fieles a unas siglas. Se puede pasar un buen rato observando curiosos fenómenos, algunos inadvertidos a simple vista. Por ejemplo, el avance de Vox ha tenido virtudes cívicas insospechadas. Además de hacer la primera foto de familia fiable de la extrema derecha en España, que siempre viene bien tenerla a mano, prácticamente ha acabado con Falange Española de las JONS. La nostálgica formación solo se presentaba en Castilla y León y Comunidad Valenciana, y ha sido una debacle: sacó 9.909 votos en 2016 y ahora, 641. En Villán de Tordesillas, Valladolid, de un centenar de vecinos, donde han tenido concejales falangistas hasta 2015, se han adaptado bien: Vox ha obtenido el 50% de los votos, 49. Habría sido el sueño de Pablo Casado, un pueblo lleno de mangueras que pisar, porque con PP y Ciudadanos la derecha suma el 90%. Unidas Podemos, dos votos, y uno del PSOE. No es lugar para que se le pare el coche a uno con el lazo amarillo.

Si, por el contrario, un tipo con la bandera del aguilucho, como la que colgaron los quintos de Villán de Tordesillas el año pasado en el Ayuntamiento, se paseara por Cataluña, el pueblo más independentista donde podría caer tal vez sea Gisclareny, provincia de Barcelona. Allí ERC obtuvo el 65% de los votos y, junto a otras formaciones, los indepes llegan al 90%. Aunque son 26 vecinos. Un ejercicio clásico en la interpretación de mapas electorales en Cataluña es unir los puntos donde, por ejemplo, ahora se ha impuesto Junts Per Catalunya, el partido de Puigdemont: suelen forman una especie de media luna, de Girona al interior de Tarragona, y coincide con la vieja Cataluña carlista, que ahí resiste al paso del tiempo.

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Donde la fidelidad al PP ha sido más rocosa es en Galicia. Ni echando de menos a Rajoy han dado la espalda al partido en algunos municipios. No obstante, Avión, en Orense, que era el municipio más pepero de España, ha perdido su liderato. El 88% de las últimas elecciones ha bajado a un 74%, y le ha adelantado el pueblo de al lado, Beariz, con un 75%. Pero son espejismos, el PP ha cosechado trompazos bíblicos en municipios perdidos, donde vete a saber qué han hecho, escapa a los análisis. ¿Qué puede haber empujado a los 65 vecinos de Monforte de Moyuela (Teruel) o a los 66 de Torrubia de Soria a una caída del PP de 51 puntos? En esos páramos de la España vacía el PP ha sido barrido por Ciudadanos, que obtiene un llamativo avance en Aragón y Castilla y León. Precisamente es en Utrillas, Teruel, donde el partido de Albert Rivera ha obtenido su mayor triunfo en un municipio mayor de mil habitantes, un 35% del voto. En Embid de Ariza, Zaragoza, o Plou, Teruel, experimentó un subidón del 46%.

En cuanto al PSOE, sus mayores logros, en una crecida general, han sido en Andalucía y Extremadura. En 16 municipios mayores de mil residentes obtuvo más de un 60% de los votos y en Cañada Rosal, provincia de Sevilla, hasta un 70%. Ahora bien, donde se ha producido una auténtica conversión colectiva es entre los 11 vecinos, nueve en el censo, de Pinilla de Molina, Guadalajara: el PSOE ha subido de golpe un 71%.

Pero si hablamos de bastiones, deben reseñarse grietas inesperadas en uno de los más robustos: Orexa, Gipuzkoa, el municipio más abertzale de Euskadi y por tanto de España, porque todos los vecinos votaron en 2016 a EH Bildu, salvo uno del PNV. Pues bien, ahí se han producido clamorosas novedades: primer voto para un partido español, Elkarrekin Podemos. No solo eso, el PNV ha doblado su presencia, dos votos. El resto, 72 papeletas para Otegi. La gente ya decía que todo el mundo sabía quién era el del PNV, estaba asumido. Ahora deben asumir este salto cualitativo. Ah, respecto a Errenteria, el municipio guipuzcoano donde Albert Rivera fue insultado en un mitin, Ciudadanos ha bajado 52 votos, de 682 a 630.

Es injusto olvidarse de los partidos minúsculos, donde se respira la más auténtica pasión política, por la preclara conciencia de que todo esfuerzo está condenado al fracaso. En ese sentido es encomiable el partido andaluz RISA (Partido Republicano Independiente Solidario Andaluz), que en sus siglas ya prefiguraba sus resultados: 188 votos. Más serio es el Partido Comunista de los Trabajadores de España (PCTE), que obtuvo unos 14.000 y en algunos lugares, como Alforja, en Tarragona, superó a Vox y PP juntos, con un 6% de los votos. El “buró político” del partido emitió ayer un comunicado en el que admitía: “Nos han afectado las apelaciones al voto útil”. Por último, un pequeño homenaje a los gamberros, ácratas o despistados de toda España que han colocado la cifra de votos nulos en la respetable cifra de 275.410, un 1%. Ellos y los votos en blanco, 199.511, son los últimos irreductibles.

Sobre la firma

Iñigo Domínguez

Es periodista en EL PAÍS desde 2015. Antes fue corresponsal en Roma para El Correo y Vocento durante casi 15 años. Es autor de Crónicas de la Mafia; su segunda parte, Paletos Salvajes; y otros dos libros de viajes y reportajes.

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