El pasado marca el camino

Andrea y Maribel deciden emprender un viaje por la isla para recorrer todos los lugares que aparecen en el álbum de fotos de Andrea

PAU VALLS

Bueno, pues no. No me marcho todavía.

Estaba decidida a hacerlo, pero Maribel me ha convencido para que me quede hasta final de mes, hasta el día para el que tengo mi billete de vuelta. Aunque también te digo que, si ella no me hubiera convencido, lo habría hecho el precio de los vuelos. Me puse a mirar por cuánto me salía comprar uno ahora, con tan poca antelación, y madre mía.

Maribel me ha dicho que por qué no hacemos juntas lo que me había propuesto hacer yo sola en este viaje. Igual ya te has olvidado, pero si me traje aquel álbum de fotos fue para utilizarlo como guía, para recorrer de nuevo todos los lugares que visitamos ese verano y volver a fotografiarlos. Falta la foto que alguien quitó de la primera página, pero las demás están en su sitio.

Me sigue dando un poco de rabia y mucho mal rollo saber que alguien cogió esa foto nuestra de ahí, pero procuro no pensar demasiado en ello. Puesta a pensar en cosas que me dan mal rollo, lo primero que se me viene a la cabeza es el alien que me atacó —no era un alien, pero ya me entiendes— y del que la policía, de momento, no sabe nada. O si saben algo, a mí no me han llamado para decírmelo. Tampoco sé muy bien qué pensarán de mí esos policías. Cuando vinieron les pedí que se llevaran la libreta de Francisco porque en ese momento estaba convencida de que era lo que buscaba, de que lo que quería el alien —no era un alien, ya sabes— era destruir esa libreta con todas las teorías de Francisco, como si fuera un hombre de negro haciendo su trabajo, y bueno, vale, igual no era eso. Si dependiera de la cara que pusieron los policías cuando se lo conté, ya te digo que seguro que fue otra cosa. Un intento de robo y ya está. Alguien que me vio allí arriba, rondando la casa de Patricio, y trató de darme un susto para robarme dinero o el móvil o lo que llevara encima. Pero mira, sea como sea, me da igual. Me relaja mucho saber que ya no tengo esa libreta cerca.

Aunque lo que más me relaja es pensar en el viaje que estoy a punto de empezar con Maribel. ¡Va a ser divertido! Hemos planificado una ruta para los próximos siete días según las fotos del álbum, de forma que estaremos recorriendo toda la isla con su coche y ya no volveremos a dormir aquí. Creo que me va a venir muy bien cambiar de aires.

La verdad es que siento como si mis verdaderas vacaciones comenzaran hoy. Como si ya nada malo pudiera pasar.

Descubra las mejores historias del verano en Revista V.

Ver serie completa

Cartas desde la isla

Inicia sesión para seguir leyendo

Sólo con tener una cuenta ya puedes leer este artículo, es gratis

Gracias por leer EL PAÍS

Más información

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS