Análisis
Exposición didáctica de ideas, conjeturas o hipótesis, a partir de unos hechos de actualidad comprobados —no necesariamente del día— que se reflejan en el propio texto. Excluye los juicios de valor y se aproxima más al género de opinión, pero se diferencia de él en que no juzga ni pronostica, sino que sólo formula hipótesis, ofrece explicaciones argumentadas y pone en relación datos dispersos

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Hollywood agoniza por falta de ideas nuevas, pero conserva material para volver a entretener

Al recoger el Globo de Oro por su película Titanic, el director James Cameron lo dedicó con buen humor a sus productores porque, dijo, “habían aceptado financiar la película más cara de la historia del cine, en la que no sucedía nada relevante y en la que al final todos sus personajes morían”. Pero algo sí intuyeron aquellos productores en tan disparatado proyecto, y acertaron, vaya si acertaron. Se hicieron entonces de oro, y ahora, seguramente temerosos de volver a arriesgarse, vuelven a explotar la misma película aprovechando la moda del 3D, excusa que se va extendiendo a otros filmes de pasado éxito.

Hollywood agoniza por falta de ideas nuevas, pero conserva en sus almacenes suficiente material para volver a entretener con lo mismo a nuevas generaciones. La guerra de las galaxias, El señor de los anillos, Pesadilla antes de Navidad, Toy Story y Los cazafantasmas son algunos de los títulos ya reestrenados o a punto de serlo en el nuevo formato, sin olvidar a los clásicos Disney, cuya anunciada resurrección en masa ha encabezado recientemente El rey león.

Sin embargo, no solo de sus propios archivos se alimenta este Hollywood de lo ya visto. Cuando no le surgen buenas ideas, le resulta barato recurrir a las ajenas. Por ejemplo, Millenium: los hombres que no amaban a las mujeres, actualmente en cartel, y hasta hace muy poco Déjame entrar, ambas versiones de sus homólogas suecas. Infiltrados, de Scorsese, lo era de la japonesa Juego sucio. La británica Un funeral de muerte no cambió su título al ser copiada en Hollywood, ni tampoco la francesa La cena de los idiotas, ni la alemana Funny games…

El público norteamericano parece no tolerar los subtítulos y al no estar el doblaje autorizado en su país, los mercaderes del cine han encontrado el subterfugio perfecto para copiar lo ajeno. Por si fuera poco, la novedad del 3D les permite desempolvar sus propias antiguas películas, y el caso es que entre unas justificaciones y otras las pantallas se van poblando de lo ya visto... Y no siempre para mejor. Aunque se dice que no hay nada nuevo bajo el sol, es excesiva esta manía, llámese de reconversiones, reestrenos, remakes… La historia condenada a repetirse.

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