Cuatro violadores en serie han atacado a mujeres en Alicante en un año

El detenido hace unos días era profesor de informática en varios centros

Francisco José G. C., de 38 años, con camiseta blanca, custodiado por un policía.
Francisco José G. C., de 38 años, con camiseta blanca, custodiado por un policía.

Alicante ha padecido en los últimos 12 meses al menos a cuatro violadores en serie. El miedo que sembraron, sobre todo entre las mujeres, quedó reflejado en Facebook y otros foros sociales. Muchos de los ataques ocurrieron en los garajes de las víctimas. Los cuatro criminales ya han sido encarcelados. El último de ellos es Francisco José G. C., de 38 años, profesor de informática en varios centros, que fue arrestado la semana pasada. La policía le atribuye el mayor número de agresiones, mientras que a dos rumanos —recién llegados a España— les imputa tres ataques consumados y dos en grado de tentativa, y a un guineano ecuatorial le acusa de tres violaciones.

El informático arrestado hace unos días como presunto autor de nueve violaciones empezó a actuar en 1998, cuando presuntamente abusó de una mujer de 30 años en un garaje de San Vicente del Raspeig, un municipio de 55.000 vecinos a seis kilómetros de Alicante. El autor de esta agresión fue descrito por la agredida como un hombre de 1,75 de estatura, de complexión fuerte y pelo rizado largo.

Hasta 2005, la policía no volvió a tener rastro de este individuo. Ese año, una mujer de 45 años denunció haber sido atacada sexualmente en su garaje por un sujeto de similares características al de San Vicente del Raspeig.

La policía logró el ADN del último arrestado en 2011. No pudo identificarlo

Durante cinco años, el violador estuvo en silencio. O, al menos, la policía no registró ninguna nueva denuncia hasta 2010. En este año, una joven de 25 años fue asaltada en el garaje de su casa de Alicante. En todos los casos, parecía tratarse del mismo maníaco.

En 2011, sin embargo, empezaron a registrarse una serie de violaciones con similares características: el tipo del cabello rizado violó a una mujer en julio, a otra en agosto y a dos más en diciembre. Las edades de las víctimas oscilaban entre 25 y 35 años. En todos los casos, el escenario de los crímenes fue el aparcamiento donde ellas acababan aparcar sus automóviles de madrugada.

El violador amenazaba siempre a las víctimas con un cuchillo de mango rojo, actuaba a cara descubierta y nunca usaba preservativo. Gracias a eso, la policía logró extraer de esos restos biológicos el ADN del agresor. “Un perfil genético que, a través del banco de ADN de la Comisaría General de Policía Científica, vimos que pertenecía al mismo sujeto que venía actuando en la zona desde 1998”, según uno de los investigadores. Pero había un problema: ese ADN era anónimo, no pertenecía a nadie fichado.

Hace un mes, el violador en serie reapareció: abusó un día de una mujer de 51 años y días después de otra de 55 años. Los asaltos los perpetró en sendos garajes próximos a la Gran Vía de Alicante. De nuevo, el tipo del pelo rizado. El hombre que, antes de violentar a sus víctimas, les preguntaba si estaban solteras o casadas, si tenían hijos y otros detalles de su vida.

Durante los últimos meses, el Grupo de Delincuencia Especializada y Violenta de Alicante (UDEV) había difundido entre todos los policías de la región las características físicas del violador en serie. A lo largo de los últimos meses fueron detenidos y cacheados numerosos sospechosos, pero ninguno de ellos fue reconocido por las víctimas (todas españolas, excepto una extranjera).

Un agente tilda de "psicópatas" a dos rumanos acusados de tres asaltos

La semana pasada, sin embargo, un policía que estaba libre de servicio vio en San Vicente del Raspeig a un sujeto que respondía al perfil del violador. El sospechoso estaba haciendo deporte al aire libre. El agente telefoneó a la comisaría e informó de sus sospechas. Un coche patrulla fue al municipio y le llevó hasta la Brigada Judicial de Alicante.

Las víctimas le reconocieron. Según ellas, Francisco José G. C., casado y sin hijos, fue quien, tras satisfacer sus deseos sexuales, les pidió que le abrieran la puerta del garaje para poder salir, ya que él solía colarse en los aparcamientos aprovechando el momento en que las mujeres entraban en las cocheras. Antes de darse a la fuga, les exigía que le dieran el teléfono móvil para evitar que llamaran a la policía.

Durante los últimos 12 meses, han sido arrestados en Alicante otros tres violadores en serie. El pasado marzo, fue capturado un joven de 22 años, natural de Guinea Ecuatorial, por abusar sexualmente de tres mujeres. “Una de ellas fue brutalmente violada en un edificio en construcción”, recuerda un mando policial. Fue identificado después de que el 19 de febrero pasado asaltase a una estudiante norteamericana de 21 años en la calle de Doña Violante. La joven se enfrentó a él y le hizo huir.

Justamente hace ahora un año, dos jóvenes rumanos fueron detenidos por violar a tres mujeres en Alicante (una de ellas en un garaje y otra en los aseos de la estación de autobuses) y haberlo intentado con otras dos en Murcia. Ambos extranjeros, a los que un mando policial, tilda de “auténticos psicópatas”, acaban de llegar a España. En su país ya habían perpetrado fechorías similares.

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