Pocos logros para el gran pacto

La Cumbre del Clima de Varsovia aporta una fecha, marzo de 2015, para que se fije la reducción de emisiones. Los escasos frutos sobrecargan la cita de Lima

Protestas contra los líderes mundiales en la Cumbre del Clima de Varsovia.
Protestas contra los líderes mundiales en la Cumbre del Clima de Varsovia.REUTERS

Los 194 miembros de las Convención Marco de Cambio Climático de Naciones Unidas dieron ayer un pequeño paso para acercarse al gran pacto global de reducción de emisiones que se han comprometido a suscribir en la Cumbre del Clima de París en 2015. La conferencia de Varsovia, que terminó ayer tras dos semanas de negociaciones, no ha cambiado el rumbo, pero sí que ha avanzado más despacio de lo que se preveía. Sus pocos logros sobrecargarán la Cumbre de Lima, a la que le ha crecido el trabajo.

La hoja de ruta para el gran pacto global de reducción de emisiones se fijó, pero con plazos más dilatados, y sin sistemas que evalúen los compromisos totales para saber si son representativos. Después de más de 30 horas de negociaciones, los miembros de la convención acordaron que se iban a “intensificar los preparativos nacionales” para presentar las “contribuciones” de cada país, eso sí, sin perjuicio de lo que después resulte en el “protocolo, instrumento jurídico o acuerdo de naturaleza vinculante” que finalmente se suscriba.

La fecha tope para comunicar esta previsión será el primer trimestre de 2015 y “para las partes que quieran hacerlo”. Este futuro gran acuerdo debe sustituir al Protocolo de Kioto a partir de 2020, ya que el texto de Japón quedará sin vigencia en esa fecha. Kioto se encuentra en la segunda fase de aplicación, pero solo lo han suscrito países que representan el 16% de las emisiones, principalmente la UE.

Los acuerdos de la Plataforma de Durban (de iniciales ADP) recoge ese ambicioso pacto global. Ayer se aprobó incluir una concesión a los países en desarrollo, que consiste en proporcionarles asistencia técnica para realizar sus propuestas de reducción de emisiones. El beneplácito de EE UU ha sido necesario, junto con el consentimiento de China, para adoptar cualquier tipo de acuerdo, ya que por sí solos representan el 41% de las emisiones por combustibles fósiles, según datos de 2012 del estudio The Global Carbon Proyect. China lidera la tabla, con un 27%, seguida de EE UU (14%) y de la UE (10%).

Ese futuro acuerdo global se ha planteado de una forma mucho más voluntaria que el de Kioto, de forma que son los países quienes indican hasta qué punto están dispuestos a comprometerse. En el tramo ministerial de Varsovia, que arrancó el pasado miércoles, se ha discutido mucho por los significados de una palabra. Uno de los bloqueos de la Plataforma de Durban lo provocó la palabra “compromiso”, en referencia a las reducciones de emisiones. Finalmente, ha terminado cambiándose por “contribución”.

La UE defendía hasta prácticamente el último día que se debía de establecer un sistema de evaluación de esas contribuciones nacionales para asegurarse de que la suma total tuviera relevancia. La propuesta no ha salido adelante. La comisaria de acción por el Clima de la UE, Connie Hedergaard, se mostró satisfecha por el acuerdo final e incidió en que lo importante es que se ha marcado la hoja de ruta para París 2015. El ministro de Medio Ambiente, Miguel Arias Cañete, incidió en que se ha aumentado la carga de trabajo de la Cumbre de Lima. “Ahora va a tener más importancia esta cita”, valoró.

En plena crisis económica, tanto EE UU como el grupo de los 77 más China o la UE, se han conformado con no ir hacia atrás en materia económica, Todd D. Stern, enviado del clima del Gobierno de EE UU hizo saber que no estaba contento con la idea de tener que aportar esos 100.000 millones de dólares comprometidos de forma anual y a partir de 2020 para el Fondo Verde para el Clima (GFC por sus siglas en inglés), pero se resignó a mantenerlo.

Con los efectos del tifón Haiyan de fondo, al que se le atribuyen cerca de 5.000 muertos, los países en desarrollo, y sobre todo los más vulnerables a los efectos de los fenómenos meteorológicos extremos, como la Alianza de pequeños Estados insulares (Aosis), formado por pequeñas islas vulnerables a la subida del mar, han conseguido que se cree un capítulo específico de daños y pérdidas para atender de forma urgente los efectos del cambio climático. Esta nueva fórmula, que recibirá el nombre de Mecanismo de Varsovia, llevará aparejado un organismo en el que participarán observadores y que se reunirá por primera vez en marzo de 2014.

No tiene presupuesto asignado aún, pero todos pelearon hasta el último minuto para que se cree la estructura sobre la que ir construyendo, paso a paso.

Sobre la firma

Juana Viúdez

Es redactora de la sección de España, donde realiza labores de redacción y edición. Ha desarrollado la mayor parte de su trayectoria profesional en EL PAÍS. Antes trabajó en el diario Málaga Hoy y en Cadena Ser. Es licenciada en Periodismo por la Universidad Complutense y Máster de periodismo de EL PAÍS.

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