Brasil alcanza un millón de casos de coronavirus cuando parece doblar la curva de contagios

El país registra signos de estabilización en la cifra de nuevos casos, pero la apertura precipitada de los comercios en las ciudades y la llegada del invierno pueden revertir la situación

Decenas de personas caminan por el centro comercial de Saara en Río de Janeiro (Brasil). En vídeo, Brasil supera el millón de contagios.FOTO: EFE | VIDEO: REUTERS

Brasil ha alcanzado la marca de un millón de contagios de la covid-19 este viernes ante un escenario de total incertidumbre sobre su futuro. Si por un lado, el Gobierno y la Organización Mundial de la Salud (OMS) reconocen que el país está a punto de doblar la curva con una aparente reducción de nuevos casos, por otro lado, las decisiones políticas precipitadas y la llegada del invierno en las regiones del sur y sudeste frenan cualquier optimismo. Para empeorar las cosas, tras 114 días de la llegada del primer caso de coronavirus a Brasil, el principal órgano para combatir la pandemia continúa a la deriva: hace 36 días que no tiene ministro de Sanidad oficialmente.

El registro de nuevos casos de coronavirus se ha mantenido relativamente estable en las últimas tres semanas, información ratificada por el Ministerio de Sanidad y por el Imperial College, una reconocida institución mundial en investigación de epidemias que ha señalado que la tasa de contagio se ha reducido en Brasil. La OMS también cree que la situación en Brasil se está estabilizando, pero pide precaución al interpretar los datos y que los administradores públicos refuercen las medidas de prevención. La preocupación radica en la experiencia de países en los que parecía que los contagios se estabilizaban, pero luego volvieron a aumentar rápidamente. La precaución es especialmente importante en este momento en que Brasil comienza a relajar su cuarentena, ya que el reflejo de la reapertura de algunas actividades económicas solo llegará dos semanas después del inicio del aumento de la circulación de personas.

El escenario brasileño en los últimos cuatro meses está marcado por las dudas sobre la fiabilidad de las estadísticas difundidas. Con un cuello de botella estructural, el país nunca alcanzó un nivel satisfactorio de realización de pruebas, a diferencia de países como Corea del Sur. El país cuenta, hasta este viernes, con 1.032.913 casos confirmados y 48.954 muertes, pero los expertos estiman que el tamaño real de la epidemia debe ser hasta ocho veces mayor. Desde el principio, solo entran en las estadísticas los pacientes que buscan atención médica porque tienen dificultades respiratorias más graves, y ni siquiera se realizan test en todos ellos. A las personas con síntomas leves raras veces se les hace la prueba. Por lo tanto, basándose solo en los datos, no es posible decir con certeza si Brasil ya ha alcanzado el máximo de casos o determinar el actual tamaño real de la epidemia.

Sin embargo, otras señales apuntan en una dirección más alentadora. Las capitales más afectadas por la enfermedad, por ejemplo, tienen una menor ocupación de camas de UCI. La región metropolitana del Estado de São Paulo, que llegó a tener más del 90% de las camas de UCI ocupadas, ahora tiene una tasa del 70,5%. Pero la epidemia se está desplazando hacia las ciudades del interior del Estado y el Gobierno prevé un tope de hospitalizaciones en las próximas dos semanas. La capital del Estado de la Amazonia, Manaos, al norte, una ciudad también muy afectada por la pandemia y cuyo sistema sanitario llegó a colapsarse, se prepara para desmantelar su hospital de campaña. También se registran menos pacientes con problemas respiratorios (una de las principales complicaciones de la covid-19) en Fortaleza y Río de Janeiro. Pero Brasil es diverso y el virus está creciendo en otros lugares

Los resultados de las investigaciones epidemiológicas, que intentan identificar el número de personas infectadas por muestreo, aportan indicios de que más gente de la registrada en las estadísticas oficiales pudo haber contraído el virus. Una investigación de la Universidad Federal de Pelotas con la aprobación del Ministerio de Sanidad ha realizado test en muestras aleatorias de determinadas comunidades —ya sea de personas que informaron haber tenido algún síntoma o que no han sentido nada—, para evaluar el grado de contagio de la covid-19 en la región. Los resultados muestran que más gente de lo esperado tiene anticuerpos, independientemente de si ha tenido o no síntomas de la enfermedad: una media del 2,8% de la población ha pasado el coronavirus, pero este porcentaje varía mucho según la región. En Boa Vista, por ejemplo, el estudio indica que el 25% de la población puede haber contraído el virus. Pero los datos aún son preliminares y solo abarcan 133 ciudades brasileñas. Además, ningún país del mundo ha adquirido todavía la denominada “inmunización de rebaño”, es decir, una tasa de inmunizados por la enfermedad suficiente para proteger a toda la comunidad, un efecto que generalmente se logra con las campañas de vacunación.

“La tasa de transmisión ha sido mucho más alta de lo esperado. Son personas que tienen anticuerpos contra el coronavirus, independientemente de que hayan tenido síntomas de la enfermedad. Hay un aumento en el número de personas protegidas [en la sociedad]”, dice la investigadora de la Fundación Oswaldo Cruz, Margareth Dalcolmo. Para ella, es razonable considerar que la llamada inmunización comunitaria natural está creciendo en Brasil, incluso antes de que lleguen las vacunas, previstas solo para mediados del siguiente año. Sin embargo, la ciencia aún no puede responder durante cuánto tiempo estarán protegidas estas personas con anticuerpos y si, de hecho, es imposible que se produzca un nuevo contagio.

El epidemiólogo Pedro Hallal, que coordina la investigación de la Universidad de Pelotas, se muestra cauteloso al hablar de esta protección natural. “Todavía estamos muy lejos de la inmunidad colectiva, que normalmente solo se logra cuando ya se ha contagiado entre un 60% y un 70% de la población”, declaró al periódico O Globo. No obstante, Dalcolmo cree que esta “inmunidad comunitaria” no tiene que alcanzar necesariamente niveles superiores al 70% —un parámetro utilizado para considerar que una población está protegida en caso de vacunación— para que Brasil pueda controlar la covid-19, ya que es un país continental y diverso, con diferentes niveles de epidemia en cada Estado. “Quizás podamos controlar la epidemia con un porcentaje menor”, afirma. En cualquier caso, la falta de consenso y de evidencias en estos estudios es otro motivo para mantener la cautela a la hora de relajar las medidas públicas e individuales de distanciamiento social. La población debe seguir llevando mascarillas y lavarse las manos a menudo para protegerse, incluso después de los primeros signos de desaceleración del contagio.

Los expertos advierten de que es posible que en las próximas semanas la situación empeore otra vez. Será cuando empiece a notarse el impacto del aumento de la circulación de personas en las ciudades, motivado por el fin de la cuarentena y la apertura de tiendas e, incluso, centros comerciales. Curitiba, que en mayo había reducido el número de contagios, volvió a cerrar el comercio después de ver crecer nuevamente el número de casos.

La llegada del invierno este sábado también puede agravar la epidemia, especialmente en las regiones del sur y sudeste, donde la temperatura baja en esta época del año e, históricamente, se produce un aumento de enfermedades respiratorias similares al coronavirus. “Es preocupante, porque en la región sur no ha habido tantos casos de covid-19 como en el norte o el nordeste. Estamos muy preocupados y atentos a lo que pueda ocurrir en el sur y el sudeste con la llegada del invierno”, afirma Arnaldo Correia de Medeiros, secretario de Vigilancia Sanitaria.

El secretario también señala que, en la región nordeste, donde ya hay signos de estabilización, las autoridades deben considerar, a la hora de retomar las actividades económicas, que el coronavirus puede desplazarse al interior de los Estados. En las ciudades pequeñas, la estructura hospitalaria es frágil o incluso inexistente para tratar los casos más graves de covid-19, y estos pacientes deben ser trasladados a las capitales o ciudades de referencia. Por lo tanto, es esencial evitar que los casos vuelvan a aumentar y mantener las medidas de prevención y mitigación del coronavirus. Por este motivo, el propio Ministerio de Sanidad evita declarar, en este momento, que Brasil ha logrado controlar la epidemia. “Los últimos datos sobre nuevos contagios y muertes tienden a mostrarnos que quizás se están estabilizando. Parece que es una realidad, pero tendremos que analizar los datos epidemiológicos de las próximas semanas”.

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Sobre la firma

Beatriz Jucá

Reportera de EL PAÍS Brasil, escribe sobre política, salud y derechos humanos. Tiene un máster de periodismo EL PAÍS/Universidad Autónoma de Madrid y está especializada en Periodismo Literario. Fue becaria de los programas '5 Sentidos' y 'Periodismo de Soluciones' de la Fundación Gabo. Licenciada en Periodismo por la Universidad Federal de Ceará.

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