Conte evita tomar medidas duras en Italia y da el poder a los alcaldes

El Gobierno italiano firma un nuevo decreto para restringir algunas medidas, pero gana tiempo para las decisiones más severas

El primer ministro italiano, Giuseppe Conte, durante su comparecencia del domingo.
El primer ministro italiano, Giuseppe Conte, durante su comparecencia del domingo.ANGELO CARCONI (EFE)

El primer ministro de Italia, Giuseppe Conte, compareció el domingo a las 21.30 para anunciar las nuevas medidas que buscan frenar la pronunciada curva de contagios en Italia en las últimas horas (11.705 casos). El anuncio, sin embargo, fue más bien un balón de oxígeno para ganar tiempo en la próxima semana. El primer ministro no quiere quemarse con cierres prematuros y cede las competencias a alcaldes para clausurar calles y plazas donde consideren que pueden producirse aglomeraciones susceptibles de generar focos de contagio. Los gimnasios, uno de los temas centrales de debate esta semana, seguirán abiertos.

Conte advirtió de la gravedad de la situación. Pero no aportó grandes novedades al escenario de restricciones que deberán atajar una curva que, tras varias semanas de ventaja, ya tiene un aspecto más parecido a la de sus vecinos europeos. Simplemente cedió las competencias a los alcaldes para actuar como consideren oportuno. Los regidores podrán tomar esta medida a partir de las 21.00 locales si detectan que en una zona determinada se genera una aglomeración de personas, como en las áreas de fiesta nocturna, según el último decreto aprobado este domingo."No podemos perder tiempo para evitar un nuevo confinamiento general, el país no puede permitírselo", justificó Conte en rueda de prensa.

El debate en el seno del Gobierno ha sido fortísimo en las últimas horas. La parte perteneciente al Partido Democrático (PD) está más inclinada a comenzar un cierre paulatino de Italia. Sin embargo, Conte considera que el nivel de la pandemia en estos momentos no es comparable al de marzo y prefiere aguantar un tiempo más para preservar la actividad comercial y económica. También para evitar ser quien apriete el botón del pánico. El plan ideal en el Ejecutivo sería llegar a Navidad sin aplicar confinamientos demasiado restrictivos y entonces, si fuera necesario y la vacuna no hubiera tenido ya un impacto positivo, bajar la persiana. Sin embargo, la parte socialdemócrata de la coalición no cree que sea posible. De momento, prevalece el criterio de Conte.

La apertura de las escuelas se preservará hasta el último momento. Por ahora, Conte anunció que se intentará flexibilizar al máximo los horarios para evitar aglomeraciones. La actividad de restauración estará consentida desde las cinco de la mañana a las doce de la noche si el consumo se realiza en las mesas. En cada una de ellas podrán sentarse solo seis personas y todos los restauradores deberán fijar el número de aforo fuera. “Somos conscientes de que hay aspectos críticos. Hemos hecho hasta 600.000 PCR al día, pero hay que evitar las colas. No hemos bajado nunca la guardia”, señaló Conte.

La actividad deportiva de equipo y la práctica de deportes de contacto de aficionados quedan prohibidas a partir de esta semana. Los gimnasios, sin embargo, seguirán abiertos una semana más para poder comprobar si cumplen o no con los protocolos sanitarios.

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