La vía israelí para frenar la pandemia: un mes de confinamiento extremo

Israel logra rebajar del 15% al 2% la tasa de positivos mientras se dispone a reabrir colegios en una cautelosa desescalada

Una profesora prepara un aula para los alumnos que se reincorporan a clase tras el confinamiento, el jueves en Haifa.
Una profesora prepara un aula para los alumnos que se reincorporan a clase tras el confinamiento, el jueves en Haifa.Ariel Schalit (AP)

Los debates sobre cierres perimetrales y confinamientos temporales se agotaron hace seis semanas en Israel, cuando la totalidad del país quedó confinado durante un mes con severas limitaciones a la movilidad y actividades de sus ciudadanos. Después de que se empezaran a levantar el pasado día 18 las restricciones más severas, el Ministerio de Sanidad ha constatado una reducción radical de los nuevos diagnósticos de covid-19: desde los más de 9.000 (15% de positividad en las pruebas) de finales de septiembre a menos de 700 (2%) este jueves, una tasa que no se registraba desde el mes de junio. El Gobierno israelí se dispone ahora a autorizar la reapertura parcial de colegios a partir del domingo en una cautelosa desescalada por fases.

Israel mantiene clausurados a cal y canto los establecimientos comerciales no esenciales y de hostelería (salvo para entregar comida en el local y a domicilio) desde el 18 de septiembre. Previsiblemente, cafés y restaurantes no reabrirán sus puertas hasta diciembre y la normalidad previa al confinamiento general no se restaurará antes de fin de año –el estado de emergencia acaba de ser prorrogado hasta el 3 de enero–, al término de más de tres meses de restricciones para la economía y la vida cotidianas

Ante la caída de la tasa de contagios verificados con pruebas, el Gabinete ministerial que gestiona la lucha contra la pandemia ha dado luz verde al regreso a las aulas. Los cuatro primeros cursos de enseñanza primaria (niños de seis a diez años) volverán a clase, por el momento con cuatro jornadas lectivas semanales y en grupos burbuja de hasta 20 alumnos provistos de mascarillas. Jardines de infancia y centros de preescolar llevan ya dos semanas en funcionamiento, pero el resto de los alumnos del sistema educativo seguirían estudiando a distancia desde sus domicilios.

La pugna entre los Ministerios de Sanidad, opuesto a una desescalada acelerada, y de Finanzas, que alerta de la bancarrota del pequeño comercio y de los autónomos si se prolonga el cierre de los negocios, ha retrasado una semana la decisión de autorizar su reapertura. Las autoridades sí permitirán el culto en sinagogas, iglesias y mezquitas para grupos de hasta 10 fieles en el interior y 20 en el exterior.

El mensaje de advertencia que el primer ministro, Benjamín Netanyahu, reitera como un mantra no deja jugar a dudas: si aumenta la tasa de contagio se reimpondrán restricciones y confinamientos. Los responsables sanitarios alertan además de que la “situación es frágil” en las comunidades árabes de Israel (20% de los 9,2 millones de habitantes) y de que el número de pruebas de detección sigue siendo aún relativamente bajo. “Existe una tasa de morbilidad oculta que distorsiona los datos oficiales”, alerta el coordinador sanitario para la pandemia, Ronni Gamzu, un médico especialista en salud pública que finalizará su mandato en los próximos días.

Críticas a la gestión

Cuestionada en los sondeos por más de dos tercios de los israelíes, la gestión del Gobierno para contener la pandemia ha sido también criticada por el Ombudsman de la Administración, Matanyahu Englman, en un informe inicial que por ahora solo llega hasta el inicio de la segunda ola en septiembre. El Ombudsman destaca la escasez de medios para efectuar pruebas de detección de la covid-19 a finales del verano. También da cuenta de que el 36% de las muertes por coronavirus contabilizadas en Israel se produjeron en residencias para personas mayores.

Si se mantiene la reducción del índice de positividad en las pruebas, Israel puede pasar a una tercera fase de la desescalada a mediados de noviembre con la reapertura de centros comerciales, museos y bibliotecas. En torno a los primeros días de diciembre está prevista la vuelta a clase de cursos superiores del sistema educativo y la reanudación de la actividad en la hostelería y centros deportivos.

Israel lleva más de una semana por debajo del listón del millar de positivos diarios en las pruebas. Para avanzar en la desescalada, los responsables sanitarios exigen una reducción a 250 casos dentro de un mes, so pena de restablecer medidas restrictivas. Uno de los puntos donde más se ha cebado la pandemia en el Estado judío, la ciudad ultraortodoxa judía de Bnei Brak (periferia de Tel Aviv) ha salido esta semana del confinamiento perimetral y ha dejado de ser considerada “zona cerrada sanitaria”.

El primer país desarrollado en reimponer un confinamiento general empieza a emerger con precaución de las restricciones. Previsiblemente también con mano dura. Como nuevo coordinador nacional frente a la pandemia en Israel ha sido designado el doctor Nachman Ash, antiguo general jefe del Cuerpo de Sanidad de las Fuerzas Armadas, considerado un halcón frente a los escépticos de la eficacia de los confinamientos.

Sobre la firma

Juan Carlos Sanz

Es el corresponsal para Oriente Próximo en Jerusalén desde 2015. Antes fue jefe de Internacional. En 20 años como enviado de EL PAÍS ha cubierto conflictos en los Balcanes, el Magreb, Irak y Turquía, entre otros destinos. Es licenciado en Derecho por la Universidad de Zaragoza y máster en Periodismo por la Universidad Autónoma de Madrid.

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