Continúa la fuga del hombre que roció a su exnovia y una amiga con ácido

El agresor tiene siete órdenes de detención y tres juicios pendientes, uno de ellos por malos tratos a otra mujer. La expareja está muy grave: “Tememos por su vida”, dice la Junta

Vehículo en el que el presunto agresor escapó de las fuerzas policiales.
Vehículo en el que el presunto agresor escapó de las fuerzas policiales.Jorge Zapata (EFE)

El martes pasado, cerca de las dos de la tarde, José Arcadio D. N., de 26 años y nacido en Melilla, roció de ácido sulfúrico a su exnovia y una amiga de ésta. El hombre se desplazó para ello a Cártama, localidad malagueña en la que la joven, de su misma edad, se refugiaba con su amiga, de 28 años. Detuvo su Volkswagen Golf gris junto al Mini de color blanco en el que viajaban las mujeres, discutió con ellas y, a través de una rendija de la ventanilla, lanzó el líquido corrosivo. Luego tiró el bote a la acera y emprendió una fuga en la que aún sigue. Una huida que incluye una larga persecución a más de 200 kilómetros por hora. “No va a ser fácil cogerlo”, señalan fuentes policiales. Mientras, la mujer continúa en la UCI del hospital Virgen del Rocío “muy, muy grave”. “Tememos por su vida”, ha señalado este viernes la consejera de Igualdad, Políticas Sociales y Conciliación, Rocío Ruiz, que ha explicado que la joven tiene afectadas las vías respiratorias. Las agresiones de violencia machista suelen ser cruentas, tal como recogen cada año las memorias judiciales, pero arrojar ácido al rostro de una mujer es un método inédito en España que recuerda a los llamados crímenes de honor.

Nadie sabe qué hacía José Arcadio, en la noche del miércoles, cerca de Casabermeja. Es el municipio donde nació y reside su exnovia, con la que mantuvo una relación de seis meses. Las fuerzas de seguridad, bajo el liderazgo de la Guardia Civil, llevaban ya 36 horas buscándolo y las alarmas saltaron cuando los sensores de las cámaras de tráfico identificaron su matrícula. Circulaba por la autovía A-7 cerca del Puerto de las Pedrizas, a un paso del caso urbano de la localidad, en dirección Málaga. Allí comenzó una espectacular persecución de más de 60 kilómetros por la autovía A-7 en la noche del miércoles. “Nosotros vamos a 200 y no lo cogemos. Va muy rápido. Nos lleva ventaja, cada vez más”, decían desde una de las patrullas policiales en un audio reproducido por Canal Sur. Desesperados, los agentes pedían refuerzos y vehículos que cortaran el paso primero junto al centro comercial Plaza Mayor, más tarde en Torremolinos, luego en Benalmádena. “Nos pusimos delante en la autovía, pero nos embestía y lo tuvimos que dejar pasar”, respondía otro policía.

El fugitivo llegó a sortear un control policial en plena autovía. “Incluso hubo momentos en los que pudo peligrar la vida de alguno de los agentes”, aseguró ayer la delegada del Gobierno en Andalucía, Sandra García. La persecución en coche acabó en Mijas. Cerca del hipódromo de la Costa del Sol, el motor del vehículo del perseguido dijo basta. El sospechoso escapó entonces a la carrera, ya cerca de la medianoche. Lo hizo con la complicidad de la oscuridad, la vegetación de esta zona boscosa y la poca iluminación de las desorganizadas urbanizaciones de este rincón del litoral malagueño. Su Volkswagen Golf ha sido inspeccionado al milímetro por la Policía Judicial de la Guardia Civil. La Policía Local de Casabermeja y, más tarde, la Policía Nacional, han difundido una foto del delincuente solicitando la colaboración ciudadana para dar con él.

José Arcadio conoce a la perfección la zona donde se le perdió la pista. Es en la que ha residido recientemente, cambiando de domicilio periódicamente al encontrarse en busca y captura desde hace algo más de un año. También la localidad donde fue arrestado en enero de 2017 tras quebrantar una orden de alejamiento de su anterior pareja, con la que tiene un hijo, y que le había denunciado dos veces por violencia machista.

El fugado no es un desconocido para la policía dado su historial. Tiene en vigor siete órdenes de detención, según fuentes oficiales. Nadie ha sabido dónde encontrarlo en los últimos años, ni siquiera la justicia. Por ello, un juez emitió una orden de busca y captura tras no localizarlo. Le buscaba para notificarle la fecha de un juicio en el que figuraba como acusado y que se iba a celebrar la primavera pasada. Se le acusa de malos tratos, amenazas graves y vejaciones injustas tras golpear y arrastrar del pelo en una discoteca de Marbella a la madre de su hijo, que sigue incluida en el sistema policial seguimiento de los casos de violencia de género, el llamado VioGen. El juicio está señalado para el próximo 27 de enero, aunque tiene otros dos pendientes. Uno por robo con fuerza e intimidación en casa habitada y otro por pertenencia a grupo criminal, según informó Europa Press.

También se le busca por delitos de tráfico de drogas, contra la seguridad vial y pertenencia a grupo criminal. En total, además, cuenta con seis sentencias condenatorias de ingreso en prisión. Cinco de ellas por conducir sin carné entre los años 2013 y 2016 y una más, de tres años de cárcel, por atentado contra la autoridad y lesiones, al agredir a puñetazos a un agente policial. Según señalaron entonces los policías, el acusado “se volvió muy agresivo y, con un tono chulesco y provocativo, amenazó con matarlos, añadiendo que tenía capacidad económica y que le daba todo igual”.

El fugitivo rocío de ácido sulfúrico con 98% de pureza sobre las dos mujeres mientras permanecían en el interior del automóvil. Ambas pidieron ayuda de forma desesperada y los servicios de emergencias las trasladaron rápidamente a centros hospitalarios. La más grave, su expareja, fue llevada en un helicóptero medicalizado hasta la Unidad de Grandes Quemados del hospital Virgen del Rocío, en Sevilla, al tener más de la mitad de su cuerpo quemado. Allí permanece en la Unidad de Cuidados Intensivos, aunque antes de ser entubada y sedada alcanzó a decir que el autor de los hechos era su exnovio.

“Ha sufrido episodios de acoso”

El alcalde de Casabermeja, José María García, es familiar de una de las víctimas. Según ha informado, Sandra había terminado la relación con el sospechoso el pasado mes de diciembre. “Ella, posteriormente, ha venido sufriendo episodios de acoso, de persecución”, según relató el regidor a Canal Sur Radio. “No podemos dejar que el miedo sea quien se apodere de nuestras vidas. Hay que vencerlo porque solo de esa forma vamos a vencer a este tipo de personas”, subrayó García, que aseguró que la chica no había hablado a la familia del acoso. Tampoco había acudido al Instituto Andaluz de la Mujer ni a la red de centros municipales de información a mujer, según explicó el pasado martes la consejería de Igualdad, Políticas Sociales y Conciliación de la Junta de Andalucía, Rocío Ruiz. Vecinos y autoridades de los municipios de Cártama y Casabermeja han celebrado actos para condenar lo ocurrido.

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