La crisis del coronavirus en Argentina

El Gobierno argentino decreta toque de queda nocturno tras registrar un récord de contagios de la covid

Alberto Fernández, quien se recupera del coronavirus, anuncia restricciones para frenar la segunda ola de la epidemia en el país

En vídeo, el presidente de Argentina, Alberto Fernández, anuncia las nuevas medidas este miércoles en la quinta presidencial de Olivos.PRESIDENCIA ARGENTINA / EFE

Argentina ha entrado en la segunda ola de la pandemia de covid-19 y el Gobierno busca ganar tiempo para vacunar al mayor número de personas de riesgo. Este miércoles, tras un registro récord de casos positivos, el presidente Alberto Fernández ha anunciado una batería de medidas destinadas a reducir la circulación del virus que regirán a partir del viernes. En las zonas de elevado riesgo epidemiológico estarán prohibidas las reuniones sociales en domicilios, bares y restaurantes deberán cerrar sus persianas a las 23.00 horas y regirá el toque de queda entre medianoche y las 6.00 horas.

“En estos meses queremos cuidar la salud, cuidar la recuperación económica y cuidar todo lo que sea posible la presencialidad en las escuelas”, ha dicho Fernández en un mensaje televisado desde los jardines de la quinta presidencial, donde se encuentra aislado por haber contraído covid-19 hace cinco días.

La mayor preocupación del Gobierno es Buenos Aires y su área metropolitana, la zona más densamente poblada de Argentina, con cerca de 14 millones de habitantes. En la última semana los casos han aumentado un 53% ahí, por encima del 36% de promedio en todo el país. De los 22.059 nuevos casos detectados este miércoles, más de la mitad correspondía a esta región.

La capital, gobernada por el opositor Juntos por el Cambio, y la provincia de Buenos Aires, en manos del peronismo, tienen visiones contrapuestas sobre las medidas anunciadas: el alcalde porteño, Horacio Rodríguez Larreta, ha expresado su rechazo a restringir la circulación de personas y ha presionado para retrasar el cierre de los negocios gastronómicos, muy golpeados después de un año de pandemia. El gobernador bonaerense, Axel Kicillof, defendía adelantar el toque de queda y el cierre de bares y restaurantes.

Entre las medidas anunciadas está también la suspensión de todos los eventos en espacios cerrados, la limitación del aforo en locales gastronómicos y el incremento de los controles en el transporte público. Aunque solo los trabajadores esenciales pueden circular en autobuses, trenes y subterráneo desde el inicio de la pandemia, en los últimos meses había dejado de ser necesario presentar un permiso de circulación, que ahora volverá a exigirse. Docentes y alumnos tienen habilitado también el uso del transporte público porque las escuelas se mantienen abiertas después de un año de educación solo virtual.

Viajes al exterior restringidos

Hasta ahora, el Gobierno argentino se había limitado a endurecer los controles fronterizos a medida que la segunda ola afectaba a países vecinos como Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay. Argentina está cerrada al turismo internacional, ha cancelado los vuelos de países afectados por las nuevas variantes del coronavirus y ha reducido los procedentes de todos los demás destinos. Desde el viernes quedan prohibidos además los viajes de egresados y de grupos turísticos.

Esta semana se han formado largas filas en los hospitales de Buenos Aires de personas que sospechaban haber contraído covid-19 y solicitaban una prueba. Según el último parte epidemiológico, hay 3.706 personas con coronavirus internadas en terapia intensiva. Con un porcentaje de ocupación de camas del 58,1% —64,5% en el área metropolitana de Buenos Aires—, el sistema de salud argentino está lejos del riesgo de colapso, pero las cifras récord de contagio de los últimos dos días y la complicada situación en los países vecinos hacen prever que la segunda ola que recién empieza puede ser más virulenta que la primera si no se avanza con rapidez en la vacunación.

Argentina ha aplicado hasta ahora 4,7 millones de vacunas a trabajadores de la salud, adultos mayores, personas de riesgo, docentes y fuerzas de seguridad. Sin embargo, poco más de 700.000 inmunizados han recibido las dos dosis, debido a que el Gobierno ha priorizado cubrir el mayor número de personas posibles con al menos una dosis por la lenta llegada de las vacunas pactadas.

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