Sanidad y las comunidades retrasan otras cuatro semanas la decisión sobre la segunda dosis de AstraZeneca

La Comisión de Salud Pública esperará a los resultados de un estudio en el que se combina el fármaco con un pinchazo de Pfizer

Varias personas aguardan para vacunarse con el fármaco de Astrazeneca, el lunes en el recinto de la Fira de Barcelona.
Varias personas aguardan para vacunarse con el fármaco de Astrazeneca, el lunes en el recinto de la Fira de Barcelona.MASSIMILIANO MINOCRI

Más de un millón y medio de personas menores de 60 años que han recibido la primera dosis de AstraZeneca tendrán que esperar para saber qué ocurre con la segunda. La Comisión de Salud Pública ha decidido este viernes que retrasa cuatro semanas la toma de una decisión, a la espera de los resultados de un estudio para conocer la eficacia y seguridad de combinar esta inyección con una segunda de Pfizer, según ha anunciado el Ministerio de Sanidad en un comunicado.

Sobre la mesa estaba qué hacer con este colectivo, formado fundamentalmente por trabajadores esenciales: policías, personal de emergencias, funcionarios de prisiones, militares, profesores y sanitarios que no estaban en primera línea en la lucha contra el virus. Comenzaron a recibir las inyecciones el pasado 9 de febrero y el 4 de mayo se cumplen 12 semanas desde las primeras: es el intervalo máximo que la ficha técnica del medicamento recomienda entre las dos inoculaciones. La comisión ha alargado este plazo a 16 semanas. A efectos prácticos, retrasan cuatro semanas la decisión, porque no está claro si esa inyección finalmente será de AstraZeneca o de Pfizer. Ganan así tiempo hasta que haya resultados preliminares del estudio, puesto en marcha por el Instituto de Salud Carlos III.

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La comisión recuerda que la primera dosis ya otorga una efectividad de en torno al 80%. El Ministerio de Sanidad justifica así su decisión en un comunicado: “España, al igual que Irlanda, y siguiendo el principio de precaución, opta así por esperar a tener más información de los estudios en marcha y de la experiencia de otros países”. Y añade: “Las personas menores de 60 años tienen un menor riesgo de enfermedad grave y la prioridad en este momento es vacunar a los mayores de 60 años lo antes posible para evitar hospitalizaciones y fallecimientos en una situación epidemiológica de incidencias acumuladas en ascenso”.

Una de las opciones es inyectar una segunda dosis de AstraZeneca, como están haciendo en el Reino Unido o Italia. Otra, aplicar una vacuna distinta, como hacen en Alemania y Francia, donde han optado por la de Pfizer, ante la aparición de trombosis con trombocitopenia, unos efectos secundarios graves y muy infrecuentes que se han producido tras la vacunación con el fármaco del laboratorio anglo-sueco. Una tercera sería confiar en este 80% de efectividad y no pinchar una segunda dosis.

En estas cuatro semanas los técnicos observarán mediante el estudio si quienes han recibido la primera dosis de AstraZeneca han generado suficientes anticuerpos o si se precisa una dosis de refuerzo con otra vacuna. Y, si es así, si la vacuna de Pfizer genera la respuesta inmune esperada y se pueden combinar ambos remedios. En el mejor de los casos, habrá resultados en la segunda quincena de mayo.

La directora de Salud Pública de la Comunidad de Madrid, Elena Andradas, ha explicado que la decisión ha sido “por mayoría, no por unanimidad”. Fuentes de la reunión aseguran que ha sido una votación muy ajustada, informa Isabel Valdés. Diez autonomías se han posicionado a favor de la medida que ha salido aprobada y nueve en contra, entre las que están Cataluña, Murcia, Andalucía, Madrid, Castilla y León, Galicia, Ceuta y Melilla. Estas se han mostrado a favor de la posición de la Agencia Europea del Medicamento (EMA, por sus siglas en inglés), que ya había recomendado que la segunda dosis para quienes recibieron una primera de AstraZeneca fuese con el mismo medicamento.

Entre la comunidad científica hay división de opiniones. Muchos expertos se han mostrado favorables a seguir las recomendaciones de la EMA y no retrasar más las dosis. Otros, como Marco López Hoyos, presidente de la Sociedad Española de inmunología, no ven con malos ojos la cautela que siguen las autoridades sanitarias: “Podemos esperar cuatro semanas. El único riesgo es que baje algo el nivel de inmunización y en este tiempo van a aparecer datos tanto sobre los efectos de la segunda dosis como en emplear un diseño de vacuna distinto”.

En el limbo

Las personas de menos de 60 años ya vacunadas con una primera dosis han quedado en un limbo desde el 7 de abril, cuando España (y otros países europeos) decidieron no administrar AstraZeneca a este grupo, después de que la EMA encontrase posibles vínculos entre la vacuna y casos muy infrecuentes de trombos. La agencia aconsejó seguir vacunando, pero varios países, como España, suspendieron las inyecciones en los grupos menores de esa edad.

Aunque el organismo europeo no logró encontrar un perfil de riesgo concretos, la mayoría de los efectos adversos se produjeron precisamente en personas por debajo de los 60 años. Este jueves, el regulador del medicamento del Reino Unido ha llegado a la conclusión de que la edad es un factor de riesgo: es mayor para las personas más jóvenes. “Los datos sugieren una mayor incidencia reportada entre los adultos jóvenes, y la MHRA [la agencia británica del medicamento] aconseja que debe tenerse en cuenta la evidencia para establecer el uso de la vacuna”, asegura. El organismo sugiere la posibilidad de ofrecer otro fármaco a los menores de 40 años en este país. Es la primera agencia de este tipo que llega a estas conclusiones.

La decisión de la Comisión de Salud Pública alarga la incertidumbre de los ya vacunados con un fármaco que está desde el principio de su administración al albur de las decisiones políticas de los Gobiernos. Cada país ha tomado unas decisiones sobre cuándo y a quién inyectar el medicamento, lo que no ha dejado de generar confusión entre la ciudadanía.

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Sobre la firma

Pablo Linde

Escribe en EL PAÍS desde 2007 y está especializado en temas sanitarios y de salud. Ha cubierto la pandemia del coronavirus, escrito dos libros y ganado algunos premios en su área. Antes se dedicó varios años al periodismo local en Andalucía.

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