La crisis del coronavirus

Los principales líderes mundiales rechazan el nacionalismo sanitario para combatir la pandemia

Las potencias del G20 han anunciado una larga lista de ayudas y donaciones de vacunas a los países desfavorecidos

Una enfermera prepara una dosis de la vacuna de AstraZeneca para una mujer en la campaña para mayores de 50 años en Desaguadero (Perú), este viernes.
Una enfermera prepara una dosis de la vacuna de AstraZeneca para una mujer en la campaña para mayores de 50 años en Desaguadero (Perú), este viernes.Juan Karita / AP

Las principales potencias mundiales, integrantes del G20, se han comprometido a remar en la misma dirección para paliar los estragos de la actual pandemia y de las que pueden venir en el futuro y a combatir cualquier tipo de nacionalismo en materia de sanidad. Los 20, que suman más del 80% de la riqueza mundial y el 60% de la población, después de analizar cómo se ha llegado hasta aquí, han acordado una serie de líneas de actuación voluntarias. Se asientan sobre las lecciones aprendidas, con la intención de abordar los desafíos más apremiantes, como extender la cobertura de las vacunas, y de establecer las bases para un sistema de preparación y respuesta ante crisis futuras de salud global.

Entre otras cosas, han acordado reducir la desigualdad en el acceso a las vacunas de los países pobres y extender su producción global defendiendo el multilateralismo. Lo han hecho en la Cumbre de Salud Global para definir la hoja de ruta de la comunidad internacional en el período pospandemia que se ha celebrado este viernes en Roma, promovida por la Comisión Europea y las autoridades italianas, puesto que Italia ocupa la presidencia de turno del grupo.

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La presidenta de la Comisión, Ursula Von der Leyen, ha asegurado que el hecho de que países dispares como Estados Unidos, China, Arabia Saudí o Rusia, junto a la Unión Europea, hayan apostado por la cooperación, con “un no muy claro al nacionalismo en temas de salud”, es un evento “especial”.

La declaración, una lista de 16 buenas intenciones que no son vinculantes, abre la puerta a un posible pacto futuro que pueda sentar obligaciones concretas. “Es un deseo de remediar las injusticias del periodo más difícil, cuando no había vacunas para Europa y Estados Unidos y el razonamiento fue cerrarse en sí mismos e ignorar al resto del mundo”, ha señalado el primer ministro italiano, Mario Draghi. Y ha explicado que también es un modo de prepararse para la próxima pandemia y de concienciarse para “evitar el egoísmo que ha caracterizado nuestras decisiones”, aunque ha puntualizado que “no tanto las europeas”. Y ha señalado a países como Estados Unidos o Reino Unido y sus políticas de bloqueo a la exportación de vacunas.

Los 20 coincidieron en la necesidad de extender la vacunación a todo el globo para afrontar esta crisis sanitaria y socioeconómica sin precedentes, y recordaron los datos que sonrojan a la comunidad internacional. De los 1.500 millones de dosis inyectadas en todo el mundo, el 90% ha ido a parar a los países del G20 y solo un 0,3% del total se ha inoculado en las naciones pobres.

Las mayores potencias económicas anunciaron una larga lista de ayudas y donaciones a los países desfavorecidos y al programa Covax, el mecanismo europeo para compartir dosis en todo el mundo.

En esta línea, la Comisión Europea donará al menos 100 millones de dosis de la vacuna a países de renta baja o media antes de que acabe el año e impulsará una iniciativa dotada con 1.000 millones de euros para impulsar la producción de vacunas en África, que importa el 99% de las dosis. China no se queda atrás y anuncia el desembolso en el próximo trienio de 3.000 millones de dólares (unos 2.500 millones de euros) en ayudas a países en desarrollo. El presidente, Xi Jinping, ha instado al mundo a cooperar y a no “politizar” un virus que empezó en su país. El presidente francés, Emmanuel Macron, ha anunciado la donación de 30 millones de vacunas y la vicepresidenta de Estados Unidos, Kamala Harris, de otros 80 millones. “La seguridad de nuestro mundo depende de lo que hagamos ahora, así que trabajemos juntos”, ha dicho.

El Fondo Monetario Internacional calcula que el G20 debería gastar 40.000 millones de euros para garantizar la vacunación del 40% de la población mundial este año si se quiere reactivar la economía global, como ha señalado su directora gerente, Kristalina Georgieva.

El Grupo también ha debatido la idea que lanzó Joe Biden, el presidente de Estados Unidos, de suspender las patentes de la vacuna. Italia apoya la iniciativa si es temporal, así como Francia, y la Organización Mundial del Comercio convocará una cumbre urgente sobre la cuestión. La declaración pasa de puntillas por el tema y recalca que toda acción en esta línea debe ser “voluntaria”.

El director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, ha aplaudido los compromisos de ayuda futura expresados por los gobiernos en la cumbre sanitaria, pero apremia a llevarlos a la práctica cuanto antes. “Deben traducirse en acciones en el presente, porque solo en el día de ayer murieron 13.000 personas de covid-19 y otras tantas lo harán hoy”, ha dicho. Y pide que las grandes economías intensifiquen sus esfuerzos para una mejor distribución global de las vacunas anticovid, ya que, en su opinión, tienen los medios para garantizar que estas lleguen a todo el planeta. “El G20 tiene los medios necesarios para vacunar al mundo, y el mundo no puede esperar más”, ha señalado Tedros.

Los científicos que han participado en la cumbre, procedentes de todo el mundo, piden también a los líderes de las 20 potencias mundiales mayores inversiones de cara a evitar futuras pandemias, así como un acceso global a las vacunas y recursos útiles a tal fin. “No es solo un imperativo moral, sino clave para el control de la pandemia”, ha apuntado el profesor belga Peter Piot, asesor de la Comisión Europea y uno de los descubridores del virus del ébola.

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