Una mujer que había cumplido condena por el homicidio de un bebé vuelve a prisión por maltratar a otro

La investigación ha revelado que el niño de tres meses, que tenía fracturas en la tibia y el fémur, dormía atado a una silla de paseo y su alimentación “no era acorde con su edad”.

Entrada de Urgencias del Hospital Materno Infantil de Málaga, donde fue ingresado el bebé.
Entrada de Urgencias del Hospital Materno Infantil de Málaga, donde fue ingresado el bebé.JORGE ZAPATA (EFE)

La Policía Nacional ha detenido en Málaga a los padres de un bebé de tres meses que ingresó en el hospital con fracturas del fémur en la pierna izquierda y de la tibia en la derecha. El progenitor, de 47 años, llevó a su hijo al centro hospitalario y aseguró que se le había resbalado de los brazos por accidente, pero la investigación policial y los relatos llenos de contradicciones de la familia han determinado la existencia de un presunto delito de maltrato infantil y otro de lesiones graves, por los que los padres han sido arrestados.

La madre, de 25 años, que ha quedado en prisión, tiene antecedentes por hechos similares. A finales de 2016 fue detenida junto a su pareja de entonces por la muerte de su hija, también de tres meses. Fue entonces también el padre el que llevó a la menor al hospital en solitario y sin la presencia de la madre, como ha ocurrido ahora. La Audiencia Provincial les condenó en 2018 a 20 años de prisión por asesinato, pero un año más tarde el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) rebajó la pena a cuatro años porque lo consideró homicidio imprudente, aunque el fallo está recurrido por la Fiscalía. Quedó en libertad en 2019.

El progenitor, que ha quedado en libertad con cargos, llevó el pasado 11 de julio a su hijo a las urgencias pediátricas del Hospital Materno Infantil de Málaga. Contó que se le había resbalado cuando iba a darle de comer y mientras la madre estaba en la ducha. El pequeño tenía una fractura en el fémur de la pierna izquierda y otra en la tibia de la derecha. La médica que lo atendió detectó que eran “signos evidentes de maltrato” y puso el caso en conocimiento de la Policía Nacional que comenzó una investigación.

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El primer paso fue una entrevista con los padres. Ambos dieron explicaciones contradictorias e incompatibles con las lesiones del bebé. El hombre aseguró que antes de caer al suelo tras resbalarse lo pudo sujetar de una pierna con una mano y de la cintura con otra. Los agentes, junto a médicos especialistas, repasaron la reconstrucción de los hechos y concluyeron que la lesión del fémur podría estar justificada por ese accidente, pero no la de la tibia, con una fractura en forma de asa de cubo, “típica del maltrato infantil”, según fuentes policiales.

Después declararon los familiares que conviven con los padres: 11 personas que comparten una vivienda de dos habitaciones, entre ellos la abuela materna del pequeño y tres tíos con sus hijos. Los policías supieron por ellos que el bebé dormía atado a una silla de paseo y que la alimentación que recibía “no era acorde con su edad”. El Servicio de Protección del Menor de la Junta de Andalucía ha decretado el desamparo provisional del niño.

La pena pasó de 20 a cuatro años de prisión

La mujer detenida por los presuntos delitos de maltrato infantil y lesiones a su hijo de tres meses fue condenada en 2016 a 20 años de prisión después de que su hija falleciera a los tres meses. Tras la celebración del juicio, el tribunal consideró probado que, aunque ella y su pareja de entonces “no tenían la intención de provocar la muerte de su hija” sí eran conscientes de que la alimentaban de manera insuficiente y que ello podría causarle la muerte. El documento refleja que cuando la niña nació pesó 3,6 kilos y medía 52 centímetros, mientras que tres meses más tarde pesaba 2,9 kilos y medía apenas 2,5 centímetros más que al nacer. El documento también refleja que la pequeña sufrió un traumatismo craneoencefálico por una caída sin que los condenados la llevaran al hospital. Finalmente, la bebé murió por “malnutrición severa”. Sus padres ingresaron en prisión por un delito de asesinato, salieron en libertad en 2019 después de que el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) revisara la condena y la rebajar a cuatro años. El fallo les absolvía de asesinato para condenarles como autores de un delito de homicidio imprudente con la circunstancia agravante de parentesco. El tribunal consideró entonces que los padres nunca dejaron de alimentar al bebé y que cuando lo hacían mal -dándole leche correspondiente a otra edad- no eran conscientes de que los biberones eran inadecuados. También, que pensaron que la situación no era tan grave y que, por eso, no la llevaron al médico, sin pensar que la demora en la visita “pudiera tener las consecuencias que tuvo”.


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