“Nos inspiramos en España para combatir la violencia contra las mujeres”

Las ministras de Igualdad de Francia y España, Élisabeth Moreno e Irene Montero, debaten en una entrevista en Madrid sobre cómo frenar la violencia machista

Las ministras de Igualdad de España, Irene Montero (izquierda), y Francia, Élisabeth Moreno, en la sede del ministerio en Madrid, este lunes.
Las ministras de Igualdad de España, Irene Montero (izquierda), y Francia, Élisabeth Moreno, en la sede del ministerio en Madrid, este lunes.Carlos Rosillo

Las alarmas saltaron en mayo en ambo países. Tras una calma tensa durante los meses más duros de la pandemia, en España se sucedieron seis asesinatos en una semana que pusieron en guardia al Gobierno. En Francia fue sobre todo un caso brutal el que encendió las luces rojas. En la localidad francesa de Merignac, cerca de Burdeos, un hombre disparó a su exmujer a las piernas en plena calle, la roció con líquido inflamable al caer al suelo y la quemó viva. Era un viejo conocido de la justicia, que aún tenía que acudir periódicamente a la cárcel por una condena por violencia machista, y al que su mujer ya había denunciado aunque luego se descubrió que fue un policía condenado también por violencia machista quien le tomó los datos. El fichero policial y el judicial no están conectados en Francia. “No puede ser que la policía sepa un caso y la justicia no”, explica en Madrid la ministra encargada de Igualdad de Género en Francia, Élisabeth Moreno (Cabo Verde, 50 años). Está de visita en la capital para aprender: “Francia se inspira mucho en España para combatir la violencia contra las mujeres”, asegura Moreno. “Es el país que más ha hecho en este asunto en Europa”. La recibe la ministra de Igualdad española, Irene Montero (Madrid, 33 años). En una jornada visitarán el sistema policial VioGén y acudirán al servicio telefónico 016 de atención a las víctimas, además de reunirse con colectivos LGTBI. Por la mañana, antes del tour, ambas acuden a una entrevista conjunta con Le Monde y EL PAÍS.

España empezó hace más de 15 años el trabajo institucional contra la violencia machista, con una ley integral de 2004 que se reforzó en 2017 con un pacto de Estado. Este mismo martes, el Consejo de Ministros aprueba un paquete de medidas urgentes motivadas por el repunte de asesinatos en mayo. “Estamos ante un repunte de la violencia, hemos revisado medidas que pueden estar en el pacto y no estar implementadas y hemos ido más allá en otros casos. Hay medidas que ya llevamos muchos años sabiendo que serían eficaces y que todavía no han sido aplicadas”, admite Montero.

Hay medidas que ya llevamos muchos años sabiendo que serían eficaces y que todavía no han sido aplicadas
Irene Montero, ministra de Igualdad de España

Muchos de los planes que ya se han visto en España y se están corrigiendo a este lado de los Pirineos se empiezan a aprobar en el otro. Por ejemplo, el debate aquí es cómo mejorar el sistema de detección policial ―los cuestionarios VioGén, que se hacen a las mujeres y en los que ahora se quieren incorporar la información de servicios sociales y de familiares―. Francia quiere copiar el modelo para que policías y jueces compartan ficheros, algo que podría haber sido determinante en el caso de Merignac. Moreno cree que la preparación de esos profesionales es crucial: “La primera toma de contacto es la más importante. Imagina que vas a una comisaría y te preguntan si estás seguras de que quieres denunciar, o te dicen que puedes desestabilizar a tu familiar o que es solo una bofetada... todavía se escuchan estas cosas. Hay que formar a los policías para coger la denuncia. Y hemos acelerado las órdenes de protección con los jueces. Si tienes que usar toda tu energía para explicar por qué te tienes que alejar de tu agresor, eso no funciona”.

Imagina que en comisaría te pregunten si estás seguras de que quieres denunciar, o te dicen que es solo una bofetada... todavía se escuchan estas cosas
Élisabeth Moreno, ministra encargada de Igualdad de Género en Francia

La tasa de asesinatos en Francia dobla la española. En 2019, por revisar un año sin el efecto de la pandemia, fueron asesinadas 146 mujeres en Francia (0,21 por cada 100.000 habitantes) frente a las 55 de España (0,11). “Vamos a ver lo que España ha hecho bien y lo que ha aprendido de lo que funciona y lo que no, y eso nos va a permitir acelerar”, explica en un buen español que usará durante casi todo el encuentro Moreno, jurista y directora de varias empresas tecnológicas antes de desembarcar en el ministerio de Emmanuel Macron. Le gustaría copiar el Pacto de Estado contra la Violencia de Género español “para que ningún Gobierno que venga después pueda olvidar los derechos de las mujeres pensando que no es prioritario”. La ministra Irene Montero subraya que quiere blindar ese pacto, cuya vigencia expira este año, con la mirada puesta en el partido ultraderechista Vox, que niega que la violencia tenga género.

Las ministra de Igualdad de España, Irene Montero, sirve agua a la de Francia, Élisabeth Moreno, momento antes de la entrevista.
Las ministra de Igualdad de España, Irene Montero, sirve agua a la de Francia, Élisabeth Moreno, momento antes de la entrevista. Carlos Rosillo

En Francia, explica Moreno, el Frente Nacional (ahora Agrupación Nacional, la extrema derecha francesa) “no supone una amenaza porque no se ha pronunciado sobre la igualdad ni los derechos LGTBI”. En España, el equivalente Vox “sí que ha situado estos derechos en el foco de sus ataques y precisamente por eso, la obligación del Ministerio de Igualdad es ser lo más ambiciosa que una puede ser en la consolidación de una nueva generación de derechos feministas”, valora Montero, “que nos va a permitir, tras más de una década sin avances legislativos significativos, frenar a quienes quieren encerrar a las mujeres en sus casas y nos va a permitir construir poderosas alianzas europeas”.

La extrema derecha francesa no supone una amenaza porque no se ha pronunciado sobre la igualdad ni los derechos LGTBI
Élisabeth Moreno, ministra encargada de Igualdad de Género en Francia

Francia acaba de eliminar el secreto médico para que los doctores puedan avisar si llega alguna mujer con una lesión. En el plan que este martes ve el Consejo de Ministros español se prevé generalizar que los sanitarios, sobre todo de atención primaria y pediatras, alerten con un sistema “validado y estandarizado”, el llamado cribado sanitario que la Comunidad Valenciana aplica desde hace más de un lustro y que ya estaba recogido en el Pacto de Estado.

Vamos a consolidar una nueva generación de derechos feministas para frenar a quienes quieren encerrar a las mujeres en sus casas
Irene Montero, ministra de Igualdad en España

Una de las medidas que más interesan a la ministra francesa son las pulseras telemáticas, los dispositivos que se ponen a los agresores y que saltan si se acercan a su víctima a una distancia menor de la dictada por un juez. En Francia, que acaba de empezar a emplearlos, se han implantado 250. En España hay 2.300 hombres con pulsera (de las 3.000 existentes) y el objetivo es ampliarlas hasta 8.000. Montero admite que son “fundamentales” las medidas punitivas, pero “acompañadas de protección integral y de mecanismos de reparación” para las mujeres, un aspecto que también comparten. “Es imprescindible que el foco se ponga en los hombres y no tengan que ser las mujeres las que tengan que estar preocupadas de a dónde van”, dice la ministra española.

Queremos que los hombres se puedan ver reflejados en que una sociedad feminista es una sociedad mejor para ellos también
Irene Montero, ministra de Igualdad de España

El Gobierno español lleva meses señalando que hay que poner más el foco en el agresor. Y ahí hay una política pública que Francia ha puesto en marcha: 18 centros para tratar específicamente a los agresores. “Nos dimos cuenta de que muchos no trabajan y están bajo el efecto de adicciones, no son excusas para actuar, pero si los atendemos psicológica y socialmente podemos evitar más problemas”, explica Moreno. En España, dice Montero, buscan reforzar el trabajo de las administraciones para acompañar a los agresores “en su proceso de reinserción social”. Pero no solo: “Nos plateamos qué herramientas ofrecer para que los hombres se puedan ver reflejados en que una sociedad feminista es una sociedad mejor para ellos también”.

Las ministras de Igualdad Élisabeth Moreno e  Irene Montero, durante la entrevista.
Las ministras de Igualdad Élisabeth Moreno e Irene Montero, durante la entrevista. Carlos Rosillo

Francia prevé que también puedan ser los hombres los que abandonen los hogares cuando se destapa un caso de violencia machista, otro aspecto novedoso para España. “Aquí depende de las decisiones judiciales”, recuerda Montero, “que son uno de los principales retos”. “La CEDAW (la comisión para la eliminación de la discriminación contra la mujer, de la ONU) ha dicho para España y muchos otros países que la justicia patriarcal es uno de los grandes problemas, que muchas veces no acompaña a los cambios legislativos que permiten garantizar y proteger derechos de mujeres”, explica la ministra española.

También coinciden en que las mujeres necesitan atención integral para salir de la espiral de la violencia y que esta es un asunto estructural en el que hay que implicar a toda la sociedad. “Si una profesora ve a una madre que trae a su hijo a la escuela varias veces con la cara golpeada, tiene que hacer algo, o los vecinos que, cuando ya está muerta, siempre dicen que habían oído, que lo sabían. Todo el mundo puede hacer algo”, resume Moreno.

España prevé impulsar los llamados puntos violeta, distintivos para todo tipo de entidades, comercios o instituciones públicas que permitan a las mujeres saber que están ante un lugar seguro al que pueden acudir a pedir ayuda. “No se trata tanto de que se pueda denunciar en una panadería, como de que cada vez más establecimientos como farmacias, centros comerciales o lugares privados puedan estar identificados como lugares seguros y que una mujer pueda saber en una situación de emergencia que en ese espacio se le va a informar de sus derechos”, explica Montero.

Con el Me Too las mujeres han des cubierto que no estaban solas, pero también hemos visto hombres que fueron acusados y que finalmente no eran culpables”
Èlisabeth Moreno, ministra encargada de Igualdad de Género en Francia

España “no toleraría” un ministro acusado de violación

En varios momentos de la entrevista, la ministra francesa de Igualdad se refiere a cómo el presidente Emmanuel Macron ha decidido que la igualdad entre hombres y mujeres sea “la prioridad de su mandato”. Macron ha recibido duras críticas, no solo de las feministas, porque su ministro del Interior, Gérald Darmanin, ha sido acusado de violación. En las diferentes comparecencias públicas en las que se ha abordado este asunto, el gabinete ha apelado a la presunción de inocencia. También la esgrime la ministra Élisabeth Moreno al ser preguntada al respecto. “Fue acusado, pero no imputado”, señala. “Es importante que la ley se aplique para las mujeres pero también para los hombres. Si no fue inculpado, tenemos que respetarlo también”, prosigue la ministra francesa. “Me ha gustado mucho que con el Me Too la palabra se ha liberado, las mujeres han des cubierto que no estaban solas, pero también hemos visto hombres que fueron acusados y que finalmente no eran culpables”. La investigación del caso del ministro del Interior no está cerrada.

“Nuestra sociedad, la española, no lo toleraría”, valora la ministra Irene Montero al ser preguntada sobre si algo así sería posible en España. “Es una pregunta que no se puede responder sin entender el movimiento feminista en España”, señala. “Existe un amplísimo consenso social que hace que la tolerancia en España frente a los casos de agresiones sexuales, de cualquier tipo de violencia sexual y de todo tipo de violencia de género, sea cada vez menor”.

Sobre la firma

Pilar Álvarez

La corresponsal de género del diario EL PAÍS está especializada en temas sociales (Igualdad, Violencia de Género, Educación) y ha desarrollado la mayor parte de su carrera en EL PAÍS. Antes trabajó en Efe, Cadena Ser, Onda Cero y el diario La Opinión. Es licenciada en Periodismo por la Universidad de Sevilla y Máster de periodismo de EL PAÍS.

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