La mortalidad materna temprana aumenta un 50% durante la pandemia en Colombia

Las barreras para acceder a abortos seguros son una de las causas que provocaron la muerte por hemorragias a 405 mujeres, alerta el Observatorio de Salud Pública y Epidemiología

Dos mujeres protestan a favor del aborto en una escultura del artista Fernando Botero, en Medellín (Colombia).
Dos mujeres protestan a favor del aborto en una escultura del artista Fernando Botero, en Medellín (Colombia).F. Builes

Los efectos de la pandemia han sido devastadores para las mujeres en Colombia. De acuerdo con el Observatorio de Salud Pública y Epidemiología de la Universidad de los Andes, durante el 2020 aumentó en un 50% la mortalidad materna temprana. Al menos 405 mujeres fallecieron durante el embarazo o dentro de los 42 días de posparto por causas relacionadas o agravadas por el embarazo o su atención. La principal causa de muerte es la hemorragia uterina.

Las cifras son las peores desde 2012, cuando se produjeron 438 muertes maternas. Los expertos alertan de que se trata de un hecho invisibilizado de la pandemia de coronavirus. En el año 2019, fueron 106 casos más y afectaron a las mujeres más pobres.

Las razones del aumento son variadas, pero la principal es que aumentaron las barreras para el acceso a abortos seguros durante la pandemia, lo que condujo a las mujeres a procedimientos inseguros, aseguró a EL PAÍS, Luis Jorge Hernández, que forma parte del equipo del Observatorio. Hernández, también profesor de la Facultad de Medicina de la Universidad de Los Andes, recuerda que la hemorragia uterina es la primera causa de muertes maternas en el mundo y está relacionada con los abortos inseguros.

En Colombia, la Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE) es un derecho desde 2006 y se puede acceder a ella bajo tres causales: cuando existe malformación fetal, el embarazo es resultado de violencia sexual o cuando la continuación del embarazo constituye un peligro para su salud física o mental o para su vida. Sin embargo, durante la pandemia, y ante la falta de servicios médicos, muchas mujeres acudieron a sitios ilegales o lo hicieron en casas.

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Profamilia, la entidad privada que presta el servicio y hace pedagogía de educación sexual, realizó el Estudio I-Share, entre diciembre de 2020 y enero de 2021, y encontró que el 29% de las mujeres que necesitaron un aborto durante la pandemia experimentaron obstáculos para acceder a este derecho. De ellas, el 8% enfrentó barreras interpuestas por la Institución Promotora de Salud, otro 8% dijo que no pudo acceder a la IVE durante las medidas más restrictivas por la covid debido a la falta de medios de transporte para llegar al lugar donde le realizarían el procedimiento y un 5%, que no pudo hacerlo debido a que sentía temor de contagiarse al asistir a un centro de salud.

“Todas estas razones sumadas a que pusieron en riesgo a la población gestante por falta de acceso a servicios médicos enfocados en salud sexual y reproductiva pudieron incidir en el aumento de la mortalidad materna por efectos de la pandemia”, dijo a EL PAÍS, Juan Carlos Vargas, Asesor Científico de Profamilia.

Aumentarán embarazos no deseados

Pero esta no es la única causa del incremento, que también se asocia a la falta de controles prenatales y consultas, que disminuyeron durante el 2020. En muchos casos, las citas se cancelaban o retrasaban por la situación hospitalaria o las mismas mujeres evitaban ir por temor al contagio.

“Sin capacidad adquisitiva, porque esto afectó a las más pobres, en cuarentena y con un servicio de salud que no ofertaba atenciones prenatales tempranas, las mujeres quedaron en el peor de los mundos”, agrega Hernández. Para él, los servicios de salud públicos bajaron la guardia. Se trata de un asunto de desigualdad, explica, ya que algunas mujeres gestantes podían pagar servicios privados para sus partos o ginecólogos particulares, pero las más pobres se enfrentaban a un mayor riesgo.

De acuerdo con el Observatorio, en los casos registrados, el aumento de las muertes se vio en todas las edades y las víctimas fueron mujeres indígenas y campesinas, víctimas del conflicto armado y migrantes. Los decesos de mujeres extranjeras, en su mayoría venezolanas, también son preocupantes: se pasó de cuatro muertes en 2018 a 43 en 2020. Más aún si se tiene en cuenta que un 10% de los partos en Colombia son de mujeres provenientes de este país.

El deterioro de la salud sexual durante la pandemia también se evidenció en la disminución del acceso a anticonceptivos. El 80% de las mujeres sexualmente activas encuestadas en el Estudio I-Share de Profamilia usa un método anticonceptivo. “Sin embargo, el 14% de ellas enfrentó barreras para acceder a su alternativa en anticoncepción por temor al contagio por salir de su hogar, largas filas y tiempos de espera en centros médicos y escasez del método anticonceptivo de su preferencia debido a las medidas preventivas contra la covid-19”, agrega Vargas, de Profamilia.

Las consecuencias se verán pronto. “Se espera un gran número de embarazos debido a esas dificultades de acceso. Lo más grave es que esos programas siguen descuidados”, afirma el profesor Hernández.

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Sobre la firma

Catalina Oquendo

Corresponsal de EL PAÍS en Colombia. Periodista y librohólica hasta los tuétanos. Comunicadora de la Universidad Pontificia Bolivariana y Magister en Relaciones Internacionales de Flacso. Ha recibido el Premio Gabo 2018, con el trabajo colectivo Venezuela a la fuga, y otros reconocimientos. Coautora del Periodismo para cambiar el Chip de la guerra.

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