La polémica vuelta a los ruedos de los enanos toreros en Andalucía

La autorización del mismo espectáculo suspendido una semana antes por presiones de la Junta provoca una controversia política y social

Fabio Pavón, Juan Bermejo, Patricia Rotundo y Anderson Torres, en un ensayo del espéctaculo Popeye Torero, en la plaza de toros de Parla.
Fabio Pavón, Juan Bermejo, Patricia Rotundo y Anderson Torres, en un ensayo del espéctaculo Popeye Torero, en la plaza de toros de Parla.KIKE PARA

“Dentro de mis competencias tengo que informar y velar por los derechos reconocidos en nuestra ley y en la Convención de Derechos de las Personas con Discapacidad. España no puede mirar para otro lado, ni por supuesto Andalucía”. Así de tajante defendía el pasado martes Rocío Ruiz, la consejera de Igualdad, Políticas Sociales y Conciliación de la Junta de Andalucía, la carta que su departamento envió al Ayuntamiento de Baza (Granada) en la que le instaba a que retirara su apoyo a un espectáculo cómico taurino en el que intervenían personas con acondroplasia (enanismo) por vulnerar varios preceptos de la Ley de los Derechos de Atención a las Personas con Discapacidad de Andalucía de 2017. En la nota no se exigía directamente su prohibición, pero fue la propia empresa organizadora quien decidió suspender su actuación, prevista para el domingo 15 de agosto.

Aunque la consejera aseguró que remitiría la misma misiva a todos los ayuntamientos que hubieran programado este tipo de espectáculos, la misma compañía que canceló su función en Baza, Diversión en el ruedo y sus enanitos toreros, actuará este domingo —justo una semana después― en el municipio sevillano de Constantina. “Recibimos la autorización de la Junta de Andalucía el martes pasado y no me consta que el consistorio haya recibido una advertencia por parte de la Consejería de Igualdad”, indica su director, Daniel Calderón.

Una portavoz de la Consejería de Igualdad explica que no tenían conocimiento de que se fuera a celebrar el espectáculo y que por eso no se envió la carta en la que, recuerda, en ningún momento se pide su prohibición, sino que se advierte de que “puede vulnerar” el artículo 84 de la ley andaluza y que, “en caso de recibir una denuncia”, se verían obligados a actuar. A lo largo del viernes, no obstante, ese departamento volvió a ponerse en contacto con el consistorio de Constantina para recordale que el espectáculo podía ser contrario al ordenamiento jurídico y a la Convención de la ONU sobre personas con discapacidad.

Desde la Consejería se indica que fue el Comité de Entidades Representantes de Personas con Discapacidad en Andalucía (CERMI) quien solicitó a la Junta la suspensión del espectáculo de Baza. “En cuanto nos enteramos de que se iba a celebrar también en Constantina hemos pedido su paralización a todas las instituciones competentes. También hemos enviado una solicitud genérica porque se están realizando cada semana”, explica Marta Castillo, presidenta de Cermi Andalucía, que indica que también han remitido una carta al presidente de la Junta trasladándoles su oposición a este tipo de espectáculos y pidiéndole que modifique los reglamentos pertinentes e impida que se realicen eventos que atentan contra los derechos de las personas con discapacidad.

El espectáculo de Calderón fue el primero en ser cancelado tras la ofensiva lanzada por el Ministerio de Derechos Sociales, anunciando el 6 de agosto su intención de prohibir los espectáculos con enanos toreros. Si Calderón consiguió actuar en Zahínos (Badajoz), decidió no hacerlo en Baza. “Debido a las presiones sufridas, y por causas, totalmente ajenas a nuestra voluntad nos vemos obligados a suspender el espectáculo”, indicaba en un comunicado. La polémica por la anulación se trasladó a las redes sociales con derivadas políticas y judiciales que se han ido sucediendo a lo largo de esta semana.

Vox, sostén parlamentario del Gobierno de PP y Ciudadanos en la Junta lanzó una ofensiva, liderada por Macarena Olona, amagando con llevar al Gobierno regional a los tribunales por prevaricación. Sus representantes en Andalucía han remitido una carta al presidente andaluz para que deje sin efecto la orden de la Consejería de Igualdad. En sus argumentos, la formación de extrema derecha mezcla el respeto por las tradiciones taurinas con el derecho al Trabajo reconocido en la Constitución. La empresa de Calderón comunicó este jueves que había presentado una denuncia contra el director general de Personas con Discapacidad e Inclusión de la Junta —el firmante de la carta remitida al Ayuntamiento de Baza― por delitos de prevaricación administrativa, coacciones y contra el derecho al trabajo.

La andanada de Vox tiene además la derivada de erosionar la coalición de Gobierno. La Consejería de Igualdad está en manos de Ciudadanos y su titular ha sido el principal objeto de las críticas de la formación ultra en esta legislatura. La competencia en materia de espectáculos taurinos corresponde a la Consejería de Interior, que dirige el también consejero de la Presidencia y portavoz de la Junta, Elías Bendodo, del PP. Aunque la legislación de 1991 y los reglamentos taurinos nacional y andaluz protegen este tipo de espectáculos, su autorización proyecta una clara discrepancia en el seno del Ejecutivo andaluz tras las rotundas palabras de Ruiz de esta misma semana.

“No son conscientes su repercusión”

Al margen de los avatares de la política, lo cierto es que el toreo cómico ha ido perdiendo importancia y presencia en los últimos años, y así lo certifican los festejos celebrados: de los 117 en 2007 se pasó a 41 en 2010, 24 en 2012; 10, 12, cuatro y dos en los años siguientes; 11 en 2017 y 17 en 2018, y 11 en 2019. Calderón explica que a lo largo del verano tenía contratadas siete actuaciones, la mayoría en Andalucía y Castilla-La Mancha, las mismas más o menos que el otro espectáculo cómico taurino musical de cierta envergadura que gira por España: Popeye Torero. Su última actuación en las colombinas de Huelva se celebró todavía sin el poso de la polémica suscitada a raíz de las intenciones del Ministerio de Derechos Sociales y la firme posición en contra de la Consejería andaluza de Igualdad.

“Fue la repercusión que tuvo nuestra actuación lo que hizo que los políticos se fijaran en nosotros”, sostiene Juan Asenjo, el creador de Popeye Torero. Como todos los integrantes de este tipo de espectáculos, está en absoluto desacuerdo con la postura del ministerio, de la Junta y de las asociaciones que llevan años solicitando que se prohíban este tipo de espectáculos de enano torero. Anderson Torres, Fabio Pavón y Patricia Rotundo, son parte del elenco de las ocho personas de talla pequeña que trabajan en Popeye Torero. Se reúnen en la plaza de toros de Parla (Madrid) con Asenjo para ensayar. Tienen, al menos, dos funciones apalabradas para septiembre en Andalucía. “Además de mi trabajo como torero cómico, también bailo en una discoteca, no he escuchado a nadie que pida que la cierren porque bailo yo”, dice Torres, que asegura que se siente “mucho más observado en su día a día” que cuando actúa en una plaza.

Pavón compagina su trabajo como torero, con otros empleos como actor y animador en fiestas y discotecas. “Soy artista y me siento artista. Nosotros entrenamos para hacer llegar nuestras parodias al público, igual que un monologuista ensaya sus diálogos para que se rían de sus chistes”, argumenta. Rotundo es más práctica: “No puedo trabajar de camarera de azafata o de chófer por mi estatura, pero sí puedo hacerlo como cómica y disfruto, ¿por qué tienen que prohibir una profesión a la que podemos tener acceso?”.

“No son conscientes de la repercusión que tienen para el resto de personas con acondroplasia”, explica Inma Regalado, madre de una niña con este tipo de enanismo, y que justo este fin de semana van a estar en Constantina en las fiestas porque su padre es de allí. “Históricamente han sido considerados como objeto de burla, utilizan su condición física para hacer risa y nos tiran por el suelo nuestros esfuerzos por conseguir una integración”, añade. Regalado piensa en el día después de la función: “Si a un niño su padre lo lleva a ver este tipo de espectáculos y luego se encuentra con mi hija, ¿qué le va a decir?”.

Castillo recuerda que desde las entidades de discapacitados se ofrecen cursos de formación y opciones laborales. “Tienen otras opciones. Por esa regla de tres mantendríamos trabajos denigrantes. Esto ha pasado con trabajos de mujeres y en aras de la inclusión se ha terminado con ellos, porque eran denigrantes para las mujeres”, afirma.

Un espectáculo en decadencia

Los espectáculos de toreo cómico, las típicas charlotadas de antaño, aquellos apéndices imprescindibles en todas las ferias de España desde la guerra civil hasta casi a finales del siglo XX y que fueron una escuela primaria para muchas figuras del toreo y garantía de divertimento para niños y mayores, han desaparecido prácticamente del planeta taurino a causa de los nuevos tiempos.

El 15 de septiembre de 2017 se despidió de los ruedos la emblemática agrupación cómica ‘El Bombero Torero’, nacida en 1948, y en marzo de este año falleció su director, Manuel Celis, hijo del fundador; así se certificaba la defunción de un espectáculo que había vivido una larga época de gloria y había distraído a numerosas generaciones de españoles de la mano de populares personajes como Charlot. Llapisera, la banda musical El Empastre o el propio Bombero, auténticas figuras del toreo bufo, cuya fama se extendía por los países taurinos de Latinoamérica.

En España no había una feria que no cerrara con la tradicional charlotada que, en su parte seria, servía de aprendizaje para los chavales que despuntaban en los ruedos. Ese fue el caso de Manolete, quien ya en 1935 actuó varias tardes en el espectáculo cómico-taurino Los Califas. En esas escuelas dieron sus primeros muletazos toreros contemporáneos como Antoñete, Dámaso González, Ortega Cano, Espartaco, El Cid o Juan Mora, algunos de los cuales han expresado en las redes sociales su apoyo al sector en este momento de dificultad.

 


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