La OMS nombra a los expertos encargados de reactivar las investigaciones sobre el origen del coronavirus

China anuncia que analizará 200.000 muestras de donantes de sangre de los meses previos al inicio de la pandemia para buscar rastros del patógeno, pero no dará libre acceso a los resultados al grupo

Tedros Adhanom Ghebreyesus, director de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Tedros Adhanom Ghebreyesus, director de la Organización Mundial de la Salud (OMS).DENIS BALIBOUSE (Reuters)

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha anunciado este miércoles la lista de 26 expertos seleccionados para formar el nuevo Grupo Científico Asesor sobre el Origen de Nuevos Patógenos (SAGO, por sus siglas en inglés). Más allá de coronavirus, el comité nace con voluntad de permanencia y para convertirse en la referencia mundial sobre enfermedades infecciosas emergentes, aunque la primera misión que deberá afrontar será la de aclarar las dudas aún por resolver sobre el origen del SARS-CoV-2.

Seis de los miembros del SAGO ya formaban parte del anterior panel de expertos de la OMS que trató sin éxito a principios de año de descubrir cómo empezó la pandemia. Tras visitar China en enero, toparse con numerosas trabas para acceder a información relevante y publicar un cuestionado informe en marzo ―que apuntaba a un origen animal del patógeno―, el grupo denunció en agosto que las investigaciones sobre el origen del coronavirus estaban “paralizadas” y que el tiempo para descubrirlo se estaba agotando.

El gran obstáculo, entonces y ahora, siguen siendo las reticencias del gigante asiático para permitir a los expertos internacionales el libre acceso a toda la información científica disponible ―ahora el análisis de decenas de miles de muestras de donantes de sangre― de los meses anteriores al descubrimiento oficial del virus, en enero de 2020 en la ciudad de Wuhan. Esos momentos son clave porque es cuando el patógeno empezó a circular sin ser detectado al ser confundidos los cuadros clínicos que causaba con otras enfermedades respiratorias. Esta posición de China ha impulsado otras hipótesis, como la fuga de un laboratorio.

El hecho de que no se haya descubierto cuál fue la especie animal que sirvió de puente al SARS-CoV-2 para saltar de los murciélagos al ser humano, como lo fue la civeta con el primer SARS, y de que en Wuhan tenga su sede un laboratorio especializado en coronavirus han dado alas a todo tipo de teorías. El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, llegó a encargar a sus servicios secretos un informe sobre el asunto, aunque este tampoco logró aportar información que permitiera cerrar el debate.

La OMS ha elegido a los miembros de comité de entre las cerca de 700 candidaturas presentadas, en un largo proceso que aún no ha concluido. Los 26 seleccionados aún deben pasar por un último trámite, una evaluación final en la que pueden presentarse valoraciones públicas que serán tenidas en cuenta, antes de que la composición del grupo quede cerrada.

“Los últimos 30 años han puesto de manifiesto la amenaza global para la salud pública y la economía que suponen el surgimiento de patógenos con potencial epidémico y pandémico”, han suscrito en un editorial publicado en la revista Science los máximos dirigentes de la OMS. “En el riesgo de futuras emergencias intervienen muchos factores, como el cambio climático, la transformación de los ecosistemas y el incremento de la urbanización. Una nueva enfermedad puede aparecer en cualquier momento y el mundo necesita estar mejor preparado”, defiende el texto.

Los seis miembros que repiten en el nuevo comité son la viróloga holandesa Marion Koopmans, el investigador ruso Vladimir Dedkov, el epidemiólogo sudanés Elmoubasher Farag, el virólogo danés Thea Fischer, el epidemiólogo inglés John Watson y Hung Nguyedel, del Instituto Livestock de Kenia. Entre el resto, destacan la cubana María Guzmán en un listado formado por expertos de más de una veintena de nacionalidades y entre los que no se encuentra ningún español.

China estudiará miles de muestras de sangre

En los últimos días, China ha anunciado que analizará decenas de miles de muestras de sangre almacenadas en Wuhan en los meses previos al surgimiento del coronavirus, en un paso que muchos expertos consideran clave y que llega tras meses de peticiones de mayor transparencia a Pekín. Los expertos designados por la OMS, sin embargo, no tendrán libre acceso a los resultados de las pruebas, según las primeras informaciones.

Las muestras, que pueden llegar a ser 200.000 según algunas fuentes, ya fueron señaladas por el primer panel de expertos de la OMS como claves para determinar cómo, cuándo y dónde llegó el virus al ser humano. Aunque el salto directo de los murciélagos ―reservorio natural de los coronavirus― a los humanos es posible, la mayoría de los expertos consideran más probable que alguna especie aún no identificada fuera un paso intermedio.

Los tubos están almacenados en el Banco de Sangre de Wuhan y permitirían, siguiendo la fecha en la que fueron almacenados, obtener un análisis prácticamente diario de en qué momento empezaron donar sangre personas infectadas o con anticuerpos frente al virus, señal de que ya habían pasado la infección.

Las muestras “han sido retenidas durante dos años”, según la legislación china, en previsión de que pudieran ser requeridas en algún proceso legal relacionado con las donaciones de las que proceden. Este plazo de dos años es el que precisamente se cumple ahora, coincidiendo con los meses de octubre y noviembre, momento en el que según todos los expertos el SARS-CoV-2 pudo empezar a circular en Wuhan y sus alrededores sin ser detectado. Las muestras serán analizadas justo cuando se cumplan los dos años de su fecha de origen y queden liberadas de sus limitaciones legales.

Sobre la firma

Oriol Güell

Redactor de temas sanitarios, área a la que ha dedicado la mitad de los más de 20 años que lleva en EL PAÍS. También ha formado parte del equipo de investigación del diario y escribió con Luís Montes el libro ‘El caso Leganés’. Es licenciado en Ciencias Políticas por la Universidad Autónoma de Barcelona y Máster de Periodismo de EL PAÍS.

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