Las listas de espera vuelven a los niveles prepandemia: menos días de demora en operaciones y más pacientes aguardando al especialista

La espera media para una operación era en junio de 121 días, 27 menos que en diciembre, según los últimos datos del Ministerio de Sanidad

Operación de urología en el Complejo Hospitalario Universitario de Albacete.
Operación de urología en el Complejo Hospitalario Universitario de Albacete.Fermín Torrano

Las listas de espera han bajado en España en el primer semestre de 2021 para volver a los niveles anteriores a la pandemia. Según los datos que ha publicado el Ministerio de Sanidad este martes, el 30 de junio había 661.162 personas esperando una operación (24.000 menos que seis meses antes) y la demora media era de 121 días (27 menos que en diciembre). También baja el tiempo medio de espera para una cita con el especialista (75 días), aunque sube el número de pacientes que la están aguardando: un 6,2% de la población, frente a un 5,3% medio año antes.

Las cifras se están recuperando ya de la sacudida de la pandemia. Sanidad publica dos veces al año una foto fija y comparable de todas las comunidades (que presentan circunstancias muy heterogéneas) con seis meses de retraso: habrá que esperar medio año para conocer cómo está la situación ahora mismo. Con esas estadísticas de junio, el tiempo de espera medio para una operación era el mismo que en diciembre de 2019 (121 días), tras dispararse en junio de 2020 (171) y mostrar una primera bajada el último semestre de ese año (148). Algo parecido sucede con la demora media en las consultas del especialista, que experimentan su segunda bajada consecutiva desde que en verano de 2020 alcanzaran su tope de 115 días.

Una tendencia contraria lleva el número de personas que esperan cita, que bajó en lo peor de la pandemia: la mayor parte de la actividad no relacionada con la covid se paralizó en el primer semestre de 2020 por culpa del coronavirus; los ciudadanos dejaron de acudir a sus citas y retrasaron la consulta para muchas dolencias por temor a acudir a los hospitales. Ahora que lo más crítico de la covid ha quedado atrás, los ciudadanos vuelven a pedir cita y esto se ha reflejado en el aumento de personas que están en espera: 62 por cada 1.000 habitantes con tarjeta sanitaria, una cifra muy similar a la de diciembre de 2019.

Sergio García, profesor en Gestión Sanitaria y Salud Pública en la Universidad Europea de Valencia y miembro de la Asociación de Economía de la Salud, explica que esta es una tendencia lógica una vez que ha comenzado a recuperarse una actividad más o menos normal tras la covid y “gracias a mucha derivación a la privada”. Pero advierte de que a mediados de noviembre estas cifras probablemente ya sean superiores, “una tendencia habitual” en el segundo semestre del año. “En seis meses veremos si la vuelta de los pacientes crónicos y la saturación de la primaria nos dan un nuevo repunte”, explica.

La interpretación de las listas de espera siempre es “compleja”, en palabras de Jose Ramón Repullo, profesor de Planificación y Economía de la Salud en la Escuela Nacional de Sanidad: “Cuando hay una barrera de accesibilidad (por ejemplo, por saturación de la oferta de servicios), pueden ocurrir todas estas cosas a la vez: que una parte de la demanda no atendida se exprese como solicitud de asistencia e inscripción en las listas de espera (es la que vemos y contabilizamos); que otros pacientes renuncien a esperar, y, sin inscribirse en la lista de espera, busquen una alternativa para ser atendidos por otra puerta de entrada (urgencias); que algunos pacientes reconduzcan su demanda de utilización hacia la sanidad privada. Y, por último, que una parte de la demanda potencial se inhiba o retraiga, y no se exprese en forma de solicitud de servicios: síntomas o molestias que soporta el paciente a la espera de que desaparezcan o que bajen los tiempos de espera”.

Las cifras generales que se publican ahora son muy parecidas a los niveles inmediatamente anteriores a la pandemia, pero considerablemente peores si se comparan a las de hace tres años. En junio de 2018 había 584.018 pacientes esperando una operación (desde entonces han subido un 13%); el tiempo medio de espera era de 93 días (la subida ha sido del 30%); un 4,3% de los ciudadanos con tarjeta sanitaria esperaba para un especialista (una cifra que ha subido un 44%) y la demora media para esta consulta era de 57 días (subida del 31,5%).

Existen, además, grandes diferencias de espera entre las comunidades autónomas. Castilla-La Mancha es la que sale peor parada en tiempo medio de espera para cirugía: 189 días, seguida por Aragón (166) y Cataluña (152). En el otro lado, el País Vasco es la que presenta mejores datos (62 días de promedio de espera para una operación), seguida de Galicia (70) y Navarra y La Rioja (71).

Los datos anteriores se refieren a la comparación entre comunidades. Si se cotejan consigo mismas, hay cuatro autonomías que baten su propio récord en tiempo de espera quirúrgica desde que hay datos homologables (2016): Castilla-La Mancha, Extremadura, Madrid y La Rioja. El resto, vuelven a niveles prepandemia. En cuanto a número de personas esperando una operación, seis comunidades tienen sus peores estadísticas: Aragón, Castilla y León, Galicia, Madrid, País Vasco y La Rioja. En el caso de la Comunidad de Madrid, EL PAÍS ya informó en noviembre de que había alcanzado su mayor cifra desde 2016 de personas en lista de espera para ver al especialista: 500.366.


Los especialistas que acumulan mayores esperas son traumatología, oftalmología, tanto para las consultas como para la cirugía. El porcentaje de personas que esperan más de seis meses una intervención es del 18,9%.

El peor escenario para un paciente es cuando los dos indicadores clave son malos. Es decir, cuando hay mucha gente en listas de espera y los tiempos de demora son muy altos. Los datos del Ministerio de Sanidad indican que en las listas de espera quirúrgicas esta situación parece más difícil de controlar que en las consultas y, a cuantos más pacientes en espera, más días de demora antes de ser operados. Esto es especialmente evidente en algunas comunidades, como Castilla-La Mancha, Aragón o Cataluña, que tienen más de 15 pacientes por cada 1.000 habitantes en listas de espera y no bajan de los 150 días de espera media. Pero también hay casos, como Asturias, donde sí parece que se consigue desatascar esta dinámica: el Principado es la tercera región con más pacientes en listas de espera por habitante, pero está por debajo de la media en tiempos de espera.

Todas estas medias, explica García, ocultan casos muy preocupantes. “Aunque se está viendo una mejora sabemos que hay demoras en revisiones con el especialista, que se suman a las de cirugía y que hacen que personas tengan que esperar incluso años para una operación que necesitan”, reflexiona.

Patricia Alonso, de la Sociedad Española de Directivos de la Salud (Sedisa), cree que la gestión de las administraciones está siendo correcta: “Vemos que hay más pacientes esperando al especialista hospitalario, algo normal tras la pandemia, pero también que se está primando la velocidad en la atención. Esta es la única forma de que no se haga una bola de nieve cada vez más gorda”.

Coincide con García en que las listas de espera reflejan una situación de “provisionalidad”, todavía canalizando los procesos que la pandemia pospuso: “Hay pacientes que incluso estaban a la espera de una valoración y han salido del proceso porque han tenido que volver a empezar de cero, ya que las pruebas que tenían se han quedado antiguas y hay que volver a hacerlas”.

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