Así actúan los grupos que buscan que el aborto siga siendo delito en Colombia

Mensajes en redes, correos electrónicos y plantones han marcado las semanas previas a la decisión del Constitucional sobre la interrupción del embarazo como delito

Un grupo de personas protesta a las fueras de Profamilia, una entidad que ofrece servicios de salud reproductiva en Colombia, el pasado 30 de octubre.
Un grupo de personas protesta a las fueras de Profamilia, una entidad que ofrece servicios de salud reproductiva en Colombia, el pasado 30 de octubre.Chepa Beltran (Long Visual Press/Universal Imag)

“No nos cansemos de cansarlos. Tuiteen, etiqueten a la Corte, extiendan el mensaje a sus amigos y familiares”. El llamado a acosar a los magistrados de la Corte Constitucional de Colombia lo hace Samuel Ángel, quien se autodenomina coordinador del ‘Ejército provida’, uno de los movimientos que intentan impedir que el Constitucional despenalice el aborto.

Desde que se abrió el expediente D0013956, que contiene la demanda que busca eliminar la interrupción del embarazo como delito, los magistrados han recibido miles de mensajes en Twitter, vía correo electrónico y a veces, en vivo, en la puerta de la Corte Constitucional. Solo entre el 2 y el 3 de octubre, los juristas recibieron más de 1.500 correos, según una investigación coordinada por Ojo Público .

La organización de la que Samuel Ángel dice ser líder es solo una de las tantas que han intervenido en el proceso que, según los tiempos de la Corte, debió durar alrededor de seis meses, pero que se ha prolongado por más de un año. Los grupos antiderechos y religiosos se han aprovechado de un espacio abierto y democrático que el Constitucional abre para conocer las opiniones de cualquier colombiano sobre los procesos que llevan. Sus mensajes han sido masivos, muchos idénticos. “Pido a Dios que sus conciencias sean más fuertes que las presiones externas. No permitan que se pretenda hacer este mal a Colombia, ni a la humanidad”, dice uno de los correos, revelados por el portal La Silla Vacía. El mensaje tiene adjunto el pantallazo de un video en donde aparece el dibujo de un bebé desmembrado y suplica a los magistrados que lo vean.

Correos de ese estilo, con referencias bíblicas, se repiten una y otra vez. También hay otros en los que dicen que el tema no le corresponde al Constitucional porque no “representa al pueblo”. Los magistrados han leído todas las posturas en una labor que alguno de ellos calificó de “dispendiosa”, pero los movimientos en contra del aborto han apuntado por varios frentes y han llegado incluso a pedir la nulidad del expediente. Al menos dos personas están siendo investigadas por intentar sabotear el trabajo de la Corte bajo la estrategia de presentar recursos jurídicos que terminan postergando el debate central. Cada vez que llega una solicitud de nulidad o una recusación en el caso que sea, el pleno del tribunal debe reunirse para revisarlo y con esto se ralentiza la discusión sobre el expediente.

“Los argumentos de los grupos antiaborto han cambiado. Antes se basaban sobre todo en la religión, ahora intentan hablar de leyes, de la Constitución. Buscan enmascarar su posición religiosa y moral”, señala una exfuncionaria de la Corte, que prefiere que no se publique su nombre y que explica que los proyectos que allí se debaten son participativos, cualquiera que tenga una opinión al respecto, la puede expresar. “Hay procesos que pasan sin mayor novedad, con cuatro o cinco intervenciones ciudadanas, pero hay otros como este que recibió muchísimos más”, dice.

Los esfuerzos de los movimientos religiosos y antiderechos para evitar que se descriminalice el aborto se suman a lo que vienen haciendo, sin éxito, desde 2006 cuando la misma Corte resolvió una demanda y permitió la interrupción del embarazo bajo tres causales. Desde entonces han intentando que se retroceda en lo que ya es legal y que bajo cualquier circunstancia las mujeres tengan que enfrentar un proceso judicial. Hay nombres que se repiten desde entonces en los mensajes hacia el tribunal para pedir la penalización total del aborto.

Los movimientos que se oponen a la interrupción del embarazo han encontrado en el Centro Demócratico, el partido del expresidente Álvaro Uribe, un respaldo a sus argumentos. Esta semana, los precandidatos de ese partido para las presidenciales de 2022 fueron tajantes al señalar que rechazan la despenalización total. “Si tenemos la capacidad de llevar un hijo en nuestro vientre, cómo le vamos a hacer propaganda a la muerte”, dijo María Fernanda Cabal. “No creo en la ampliación de las causales que tiene hoy la Corte Constitucional”, señaló Paloma Valencia. Sus mensajes han servido de respaldo para que políticos afines con el uribismo llenen las redes sociales con ideas sobre la interrupción del embarazo que incluyen mentiras e incluso fotos de bebés ensangrentados. En la última semana, han logrado posicionar tendencias en las que señalan a los magistrados de no respetar la vida si deciden fallar a favor de la demanda.

Desde la otra orilla también ha habido maratones de mensajes en redes. Los movimientos feministas, sin embargo, han intentando que sus argumentos se basen en la medicina y en aspectos jurídicos, que es el centro del debate actual. “La penalización del aborto no disuade a la mujer que está decidida a hacerlo. Solo entre el 1% y 2% abortan a través del sistema de salud bajo las causales establecidas”, explica Mariana Ardila, abogada de la organización Women’s Link, una de las plataformas que interpuso la demanda. “Si ellos hablan de proteger la vida en gestación, el derecho penal no cumple con esa función, los abortos seguirán existiendo. Si la conversación la pasamos al sistema de salud, que es en donde sí se puede trabajar por la reducción de embarazos no deseados y abortos, podemos llegar a un punto en común”, agrega Ardila.

Quienes insisten en que las mujeres que deciden sobre sus cuerpos enfrenten procesos penales han intentando en los últimos meses que el caso quede en manos del Congreso, en donde los temas de derechos humanos no son una prioridad en la agenda y pueden tardar años en resolverse o quedarse en un limbo. Esta semana, por ejemplo, volvió a fracasar en ese recinto la ley que busca regular la muerte digna. “¡Gloria a Dios! Por tercera vez logramos hundir proyecto de eutanasia”, escribió en un tuit Carlos Eduardo Acosta, un médico y congresista que también está en contra del aborto. “Matar no es un acto médico. Nosotros hicimos un juramento hipocrático para salvar vidas y si quieren matar a alguien, lo pueden hacer en la sala de la Corte o en un pelotón”, se lee en otro de los tantos mensajes contra el Constitucional, que sin haber dado a conocer a su decisión ya es blanco de mensajes de odio.

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Sobre la firma

Sally Palomino

Redactora de EL PAÍS América desde México. Antes fue parte del equipo de EL PAÍS en Colombia. Ha sido reportera de la revista SEMANA en su formato digital y editora web del diario EL TIEMPO, entre otros medios colombianos. Su trabajo periodístico se ha concentrado en temas sobre violencia de género, conflicto armado y derechos humanos.

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